{"id":39,"date":"2012-12-10T11:10:59","date_gmt":"2012-12-10T11:10:59","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelbarrero\/?p=39"},"modified":"2012-12-10T16:08:43","modified_gmt":"2012-12-10T16:08:43","slug":"contra-el-boom","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelbarrero\/2012\/12\/10\/contra-el-boom\/","title":{"rendered":"Contra el &#8216;boom&#8217;"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Se ha cumplido medio siglo del a\u00f1o de gracia de 1962, cuando la novela de Mario Vargas Llosa <em>La ciudad y los perros<\/em> recibi\u00f3 el premio Biblioteca Breve y se dio por oficializado un fen\u00f3meno, el del llamado <em>boom<\/em> latinoamericano, que la cr\u00edtica y el marketing editorial (entonces ya se empezaba a hacer dif\u00edcil lo de discernir las fronteras entre ambas cosas) vertebraron en torno a una especie de tetramorfo configurado por las figuras del propio Vargas Llosa y de otros tres escritores sudamericanos que tambi\u00e9n sacaron libro por aquellas fechas: Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez (<em>El coronel no tiene qui\u00e9n le escriba<\/em>), Julio Cort\u00e1zar (<em>Historias de cronopios y de famas<\/em>) y Carlos Fuentes (<em>La muerte de Artemio Cruz<\/em>). Que la ocurrencia triunf\u00f3 lo certifican el hecho de que sigamos hablando de ello cinco d\u00e9cadas m\u00e1s tarde y la frecuencia con que los suplementos culturales de los peri\u00f3dicos y no pocas revistas culturales dedican p\u00e1ginas y p\u00e1ginas a preguntarse qu\u00e9 fue del <em>boom<\/em>, qui\u00e9nes son hoy los herederos del <em>boom<\/em>, c\u00f3mo fue evolucionando y muriendo (si es que lo hizo) el <em>boom<\/em>, qu\u00e9 criaturas ha acabado pariendo el <em>boom<\/em>, etc\u00e9tera, etc\u00e9tera, etc\u00e9tera. Del \u00e9xito medi\u00e1tico del invento dan fe muchos de los acontecimientos que sucedieron a aquella eclosi\u00f3n protosesentera (el <em>boom<\/em> sucedi\u00f3 el mismo a\u00f1o en que nacieron Los Beatles, que tambi\u00e9n eran cuatro; no s\u00e9 si alguien hab\u00eda reparado en el asunto alguna vez): Garc\u00eda M\u00e1rquez y Vargas Llosa han ganado el premio Nobel (el segundo hace bien poco) y Carlos Fuentes se convirti\u00f3 en una especie de intelectual de referencia para ciertas \u00e9lites de izquierda que encontraron en las p\u00e1ginas que escrib\u00eda su mejor justificaci\u00f3n ante la Historia, y tambi\u00e9n ante s\u00ed mismas. Al pobre Cort\u00e1zar, que quiz\u00e1 fuese el m\u00e1s aut\u00e9ntico de todos, no le dio tiempo a mucho: muri\u00f3 en la d\u00e9cada de los ochenta por un lamentable error m\u00e9dico, pero la posteridad tambi\u00e9n le ha sido ben\u00e9vola. D\u00edganme, si no, cuantos de ustedes han conseguido pasear por las calles de Par\u00eds sin fantasear con un hipot\u00e9tico encuentro con La Maga en el Pont des Arts, cual errabundos Oliveiras exiliados de su propia intrahistoria. Supongo que muy pocos, o casi nadie. No se preocupen. Nadie est\u00e1 libre de pecado.<\/p>\n<p>No pretendo (Dios me libre) quitar m\u00e9rito a los autores que acabo de mencionar. A todos estimo en gran medida y con casi todos (Fuentes nunca me ha motivado mucho) he disfrutado much\u00edsimo como lector. Lo que pasa es que, si alguien me pidiera que dijese los nombres de cuatro escritores latinoamericanos que hayan removido realmente las corrientes literarias del siglo pasado, no se me ocurrir\u00eda mencionar a ninguno de ellos y s\u00ed nombrar\u00eda, en cambio, a otros cuatro que estuvieron antes y que fueron quienes verdaderamente sentaron los mimbres de todo lo que habr\u00eda de venir despu\u00e9s. Porque es cierto que <em>La ciudad y los perros<\/em> y <em>Conversaci\u00f3n en la catedral<\/em> son dos obras magn\u00edficas, pero tambi\u00e9n que palidecen un poquito si se las compara con <em>El astillero<\/em> o <em>Los adioses<\/em>, de Juan Carlos Onetti; del mismo modo, resultan innegables los m\u00e9ritos del primer Carlos Fuentes, pero se quedan en nada si se piensa que antes estuvo un se\u00f1or llamado Jorge Luis Borges escribiendo sus <em>Ficciones<\/em> o <em>El Aleph<\/em>; <em>Rayuela<\/em> despliega una narraci\u00f3n sugerente, evocadora y llena de pliegues tan deliciosos como memorables, pero su universo no admite comparaci\u00f3n con el que engendr\u00f3 el mexicano Juan Rulfo en dos libritos tan redondos como son <em>Pedro P\u00e1ramo<\/em> y <em>El llano en llamas<\/em>; y, qu\u00e9 quieren que les diga, pese al cari\u00f1o que le tengo a <em>Cien a\u00f1os de soledad<\/em> y al torrencial \u00e1rbol geneal\u00f3gico de los\u00a0 Buend\u00eda, siempre pensar\u00e9 que no se la puede considerar la gran novela latinoamericana del siglo XX porque esa distinci\u00f3n le corresponde a <em>El siglo de las luces<\/em>, del inmenso Alejo Carpentier.<\/p>\n<p>Hay m\u00e1s autores, evidentemente (no he citado a S\u00e1bato, ni a Asturias, ni a Uslar Pietri, como tampoco he mencionado a Cabrera Infante, Donoso o Roa Bastos), pero he querido distribuir la cosa en grupos de cuatro para hacer m\u00e1s evidente, y permitan que exagere, la injusticia. Porque no ser\u00e9 yo quien niegue la pericia literaria del p\u00f3ker de ases con que se ha querido corporeizar el auge de la literatura sudamericana a lo largo de la pasada centuria, pero s\u00ed creo que, m\u00e1s que inaugurar una tradici\u00f3n, lo que hicieron aquellos cuatro magn\u00edficos fue seguir un hilo que ya hab\u00eda comenzado a enhebrarse y aprovechar el ovillo para forjar un incipiente <em>star system<\/em> que les ha dado buenos r\u00e9ditos.\u00a0 Tengo para m\u00ed que, cuando se habla de la conmemoraci\u00f3n de los 50 a\u00f1os del <em>boom<\/em>, lo que realmente se celebra no es tanto la irrupci\u00f3n de un fen\u00f3meno literario como la consagraci\u00f3n de una h\u00e1bil maniobra publicitaria. Porque la leyenda dice que en 1962 aquellos j\u00f3venes cachorros descubrieron un nuevo mundo de met\u00e1foras con su llegada simult\u00e1nea a los escaparates de las librer\u00edas, pero la realidad es que cuando sucedi\u00f3 tal cosa, y perdonen la osad\u00eda, la revoluci\u00f3n ya la hab\u00edan empezado otros.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Se ha cumplido medio siglo del a\u00f1o de gracia de 1962, cuando la novela de Mario Vargas Llosa La ciudad y los perros recibi\u00f3 el premio Biblioteca Breve y se dio por oficializado un fen\u00f3meno, el del llamado boom latinoamericano, que la cr\u00edtica y el marketing editorial (entonces ya se empezaba a hacer dif\u00edcil<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelbarrero\/2012\/12\/10\/contra-el-boom\/\">Leer el resto&#8230;<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":14,"featured_media":40,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","enabled":false},"version":2}},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-posts-anteriores"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelbarrero\/files\/2012\/12\/boom.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p2Z2L9-D","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelbarrero\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelbarrero\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelbarrero\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelbarrero\/wp-json\/wp\/v2\/users\/14"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelbarrero\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelbarrero\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":43,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelbarrero\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39\/revisions\/43"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelbarrero\/wp-json\/wp\/v2\/media\/40"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelbarrero\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelbarrero\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelbarrero\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}