{"id":160,"date":"2013-07-15T08:29:52","date_gmt":"2013-07-15T08:29:52","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelbarrero\/?p=160"},"modified":"2013-07-15T08:29:52","modified_gmt":"2013-07-15T08:29:52","slug":"el-futbolero-en-verano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelbarrero\/2013\/07\/15\/el-futbolero-en-verano\/","title":{"rendered":"El futbolero en verano"},"content":{"rendered":"<p>Creo que el \u00faltimo fichaje veraniego que consigui\u00f3 ilusionarme fue el de Julio Salinas por el Sporting. Entonces yo era joven e ingenuo, las vacaciones constitu\u00edan un periodo demasiado largo para un adolescente en plena eclosi\u00f3n hormonal y en mi pueblo nunca pasaba nada, o al menos no lo suficiente como para encontrar incentivos que trascendieran la portada del <em>Marca<\/em>. En aquella \u00e9poca, lo recuerdo bien, Espa\u00f1a no ten\u00eda que jugar insulsos trofeos confederativos, o como se llamen, y la Liga, cuando se paraba, se paraba de verdad y abr\u00eda un largo par\u00e9ntesis en el que no quedaba otra que compensar el mono con toda aquella rumorolog\u00eda mercantil que entremezclaba nombres que no hab\u00edamos o\u00eddo jam\u00e1s con el apodo de alguna que otra vaca sagrada que ya estaba m\u00e1s de vuelta que de ida para engendrar un discurso\u00a0 despendoladamente bab\u00e9lico en el que se hac\u00eda imposible entender nada y cuyos ecos, y eso era lo que mejor daba la medida de su vacuidad, ya se hab\u00edan desvanecido por completo cuando arrancaba el partido con el que se daba inicio a la temporada que tanto anhel\u00e1bamos estrenar.<\/p>\n<p>El futbolero en verano es un ser condenado a insatisfacer su s\u00edndrome de abstinencia con inanes culebrillas que entretienen las veladas de los periodistas deportivos y echan le\u00f1a a un fuego que no acaba de prender nunca. La mercader\u00eda estival es un recurso que se agota en s\u00ed mismo, que no da ni para para empezar el borrador de las quinielas y que, adem\u00e1s, desmonta mitos con la misma facilidad con la que Florentino P\u00e9rez recalifica ciudades deportivas para levantar rascacielos. Hemos asistido a vaticinios de los m\u00e1s avezados cronistas que, bas\u00e1ndose en los resultados de la pretemporada, otorgaban prematuramente el puesto de club revelaci\u00f3n a tal o cual equipo que invariablemente naufragaba en cuanto el bal\u00f3n corr\u00eda de verdad sobre el c\u00e9sped y sus futbolistas descubr\u00edan, como hiciera en su d\u00eda Gil de Biedma, que la vida iba en serio; hemos comprobado c\u00f3mo nada era infalible, ni siquiera el criterio de Cruyff, y jugadores que llegaban envueltos en un arom\u00e1tico halo de santidad acababan irremediablemente abocados a las simas del olvido en el momento en que se les exig\u00eda una m\u00ednima aproximaci\u00f3n a las expectativas que sus excelsos cantores hab\u00edan generado en torno a ellos; hemos padecido insulsos torneos sin brillo ni literatura cuyas eliminatorias nos trag\u00e1bamos s\u00f3lo por la curiosidad de ver qu\u00e9 tal iba aquel delantero austroh\u00fangaro reci\u00e9n incorporado desde la liga chipriota o c\u00f3mo se adaptaba ese aguerrido central magreb\u00ed que hab\u00eda despuntado en Osasuna a la disciplina impuesta en su nueva escuadra; hemos tratado de sustituir, en fin, el tedio veraniego por otro tedio que era a\u00fan mayor pero en el que hallamos el espejismo de una respuesta a nuestras preguntas menos acuciantes, y nos dejamos enga\u00f1ar por el fulgor opaco de esa bola de cristal cuajada de lamparones en la que, m\u00e1s que anticiparnos al futuro, nos reconoc\u00edamos en la inanici\u00f3n de can\u00edculas pasadas.<\/p>\n<p>Pero el futbolero en verano es un ser inasequible al desaliento, y persiste en su vocaci\u00f3n sin percatarse de que la verdadera emoci\u00f3n de nuestro tiempo est\u00e1 en esa histri\u00f3nica ruleta rusa que ha comenzado a dirigir las andaduras de los vetustos clubes reconvertidos en sociedades an\u00f3nimas deportivas o en los disparos a quemarropa que van del palco a los banquillos y dejan la grada perdida de ese inconfundible olor a p\u00f3lvora que el sagaz aficionado a\u00fan acierta a percibir cuando ocupa su localidad en la jornada inaugural. Para el futbolero profesional, el verano es un tr\u00e1mite ineludible y, en el fondo, fastidioso, pero tambi\u00e9n la \u00faltima gran oportunidad de consolarse con su propia fantas\u00eda antes de que la terca realidad le venga a joder los planes. Los dem\u00e1s, preferimos la playa o la monta\u00f1a, al menos hasta que llegue el d\u00eda en que <em>El Mundo<\/em> saque en su primera plana los SMS que, en el \u00faltimo a\u00f1o, se han cruzado Sandro Rosell y Pep Guardiola. Eso s\u00ed que iba a ser una verdadera bomba, y no la de aquel mes de julio en el que al inefable Salinas le dio por venirse al Sporting.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Creo que el \u00faltimo fichaje veraniego que consigui\u00f3 ilusionarme fue el de Julio Salinas por el Sporting. Entonces yo era joven e ingenuo, las vacaciones constitu\u00edan un periodo demasiado largo para un adolescente en plena eclosi\u00f3n hormonal y en mi pueblo nunca pasaba nada, o al menos no lo suficiente como para encontrar incentivos que<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelbarrero\/2013\/07\/15\/el-futbolero-en-verano\/\">Leer el resto&#8230;<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":14,"featured_media":161,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","enabled":false},"version":2}},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-160","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-posts-anteriores"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelbarrero\/files\/2013\/07\/salinas-sporting.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p2Z2L9-2A","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelbarrero\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/160","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelbarrero\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelbarrero\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelbarrero\/wp-json\/wp\/v2\/users\/14"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelbarrero\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=160"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelbarrero\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/160\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":163,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelbarrero\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/160\/revisions\/163"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelbarrero\/wp-json\/wp\/v2\/media\/161"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelbarrero\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=160"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelbarrero\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=160"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelbarrero\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=160"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}