{"id":155,"date":"2013-07-10T08:29:39","date_gmt":"2013-07-10T08:29:39","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelbarrero\/?p=155"},"modified":"2013-07-10T08:39:41","modified_gmt":"2013-07-10T08:39:41","slug":"la-rubia-del-deportivo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelbarrero\/2013\/07\/10\/la-rubia-del-deportivo\/","title":{"rendered":"La rubia del deportivo"},"content":{"rendered":"<p>Quien no ha tenido que abandonar a las diez de la noche su mesa de la redacci\u00f3n para acudir a un piso de un barrio perif\u00e9rico en el que un marido despechado acaba de degollar a su suegra, no puede decir que sabe lo que es el periodismo. La cr\u00f3nica de sucesos, ese g\u00e9nero tan denostado por muchos y tan poco conocido por la mayor\u00eda, es lo que m\u00e1s y mejor curte a un profesional de la informaci\u00f3n, seg\u00fan aseveran los m\u00e1s avezados veteranos y podemos atestiguar quienes, por una u otra causa, tuvimos que manchar nuestra pluma con la sangre de alg\u00fan crimen del que fuimos inesperados testigos y notarios y cuyos pormenores nos vimos obligados a relatar para, en la medida de nuestras modestas posibilidades, amargarles el desayuno a los confiados lectores que a la ma\u00f1ana siguiente abrir\u00edan el peri\u00f3dico al olor del caf\u00e9 reci\u00e9n hecho.<\/p>\n<p>Margarita Landi, claro, sab\u00eda todo esto porque, unos pocos a\u00f1os antes de cumplir la cuarentena, decidi\u00f3 que a partir de ese momento su carrera iba a curtirse en los tortuosos vericuetos que dibujan los siempre arriesgados caminos del delito. Nacida en Madrid en 1918, de unos padres que le dieron en bautismo el nombre de Encarnaci\u00f3n Margarita Isabel Verdugo D\u00edez, hall\u00f3 la horma de su zapato en 1955, cuando el destino quiso ponerla en contacto con el editor asturiano Eugenio Su\u00e1rez, que acababa de fundar el diario <i>El Caso<\/i>, para marcar en el mismo instante de las presentaciones el comienzo de una andadura triunfal y heterodoxa. Seguro que a la Landi ni se le ocurri\u00f3 sospechar en sus principios \u2013cuando sus reportajes se ce\u00f1\u00edan a temas de alta costura y sociedad y ve\u00edan la luz en medios como el rotativo <i>Informaciones<\/i> o las revistas <i>Esfera Mundial<\/i>, <i>Gaceta Ilustrada<\/i> y <i>La Moda en Espa\u00f1a<\/i>\u2013 qu\u00e9 aureola iba a rodear su recuerdo cuando le tocara incorporarse a la posteridad, pero lo cierto es que la imagen que ha perdurado de su vida y sus andanzas es, mayormente, aqu\u00e9lla que de ella tenemos los de mi quinta, que a\u00fan \u00e9ramos unos zagales imberbes cuando la ve\u00edamos en la televisi\u00f3n con el pelo rubio cardado y una imperecedera pipa posada en sus labios y escuch\u00e1bamos esas palabras roncas y certeras con las que se refer\u00eda asuntos que a nuestra corta edad resultaban casi innombrables. No sab\u00edamos entonces, pero lo supimos despu\u00e9s, que aquella se\u00f1ora que tan poco ten\u00eda que ver con nuestras abuelas hab\u00eda sido una aut\u00e9ntica pionera, una de esas mujeres que, acaso sin propon\u00e9rselo, marcan una \u00e9poca y abren nuevos surcos en los que sembrar la semilla del porvenir de sus cong\u00e9neres.<\/p>\n<p>Porque cuando Margarita Landi se estren\u00f3 en eso del periodismo de sucesos, no es que fuera inusual encontrar a una mujer ocupada en tales menesteres; es que, sencillamente, no hab\u00eda ninguna. De ah\u00ed que sus apariciones en descapotable por la Gran V\u00eda supusiesen, en su d\u00eda, todo un acontecimiento y tambi\u00e9n una fuente de dimes y diretes que armaban tanto ruido como los ecos que sus reportajes en <i>El Caso<\/i> dejaban en las conciencias de sus lectores. No es un mero subrepticio po\u00e9tico: si el periodismo de sucesos es hoy un g\u00e9nero endiabladamente complicado, c\u00f3mo deb\u00eda de ser en una \u00e9poca en la que las certezas se administraban con cuentagotas y las verdades brillaban por su ausencia. Landi, que hab\u00eda enviudado a la tierna edad de 20 a\u00f1os, supo sobreponerse a las adversidades, hacer de la necesidad virtud y usar sus cr\u00f3nicas para dar, h\u00e1bilmente camuflados entre l\u00edneas, indicios de que la realidad no era eso que a los espa\u00f1oles se les contaba desde las instancias oficiales, sino otra cosa muy distinta. La rubia del descapotable termin\u00f3 contribuyendo de modo muy significativo a que aquel rotativo que, precisamente por ser considerado poco o nada serio \u2013no hay m\u00e1s que recordar las chanzas de que fue objeto cuando la democracia se adentraba con paso firme en nuestra Historia y \u00e9l daba sus ag\u00f3nicos estertores\u2013, pod\u00eda permitirse ciertas licencias con las que abrir una serie de rendijas por las que se colara la sospecha. Ah\u00ed radica el principal valor de su legado, y tambi\u00e9n la raz\u00f3n de que, una vez clausurado el peri\u00f3dico que le hab\u00eda dado nombre, fama y algo de fortuna, fuese requerida para incorporarse al plantel de colaboradores de <i>Intervi\u00fa<\/i> \u2013otra publicaci\u00f3n confinada en los rincones de la ortodoxia de su tiempo\u2013 y de que m\u00e1s adelante firmara brillantes apariciones televisivas en programas como <i>La Palmera<\/i>, <i>C\u00f3digo Uno<\/i>, <i>As\u00ed son las cosas<\/i> y <i>Mis cr\u00edmenes favoritos<\/i>.<\/p>\n<p>Margarita Landi, tan cosmopolita, eligi\u00f3 Gij\u00f3n para pasar sus d\u00edas postreros, aunque los achaques de la edad y el alzh\u00e9imer terminaron situando el escenario de su \u00faltimo suspiro en una residencia de ancianos de Albandi, en el vecino concejo de Carre\u00f1o. Su muerte, a principios de 2004, la oblig\u00f3 a abandonar su papel de referente para pasar a convertirse en protagonista de una leyenda, \u00e9sa que habla de c\u00f3mo una mujer, a bordo de un descapotable a todo gas por el coraz\u00f3n de la Gran V\u00eda, se atrevi\u00f3 a desafiar, con la \u00fanica ayuda de su m\u00e1quina de escribir y su talento, unos cuantos dogmas de las gris\u00e1ceas leyes de prensa del franquismo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>[Art\u00edculo publicado originalmente el 9 de julio de 2013 en el diario<\/em> A Quemarropa<em>, medio oficial de la Semana Negra de Gij\u00f3n, con motivo de la presentaci\u00f3n de la novela<\/em> En tierra de lobos <em>(Ediciones B), de <strong>Luis Garc\u00eda Jambrina<\/strong>]<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Quien no ha tenido que abandonar a las diez de la noche su mesa de la redacci\u00f3n para acudir a un piso de un barrio perif\u00e9rico en el que un marido despechado acaba de degollar a su suegra, no puede decir que sabe lo que es el periodismo. 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