{"id":113,"date":"2013-04-26T10:13:16","date_gmt":"2013-04-26T10:13:16","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelbarrero\/?p=113"},"modified":"2013-04-29T07:49:52","modified_gmt":"2013-04-29T07:49:52","slug":"el-senor-del-paro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelbarrero\/2013\/04\/26\/el-senor-del-paro\/","title":{"rendered":"El se\u00f1or del paro"},"content":{"rendered":"<p>No pasa nada por tener una foto comprometida en los archivos personales. Quien m\u00e1s quien menos, todos poseemos un pasado que en alg\u00fan momento decidimos inmortalizar y del que ahora no tenemos raz\u00f3n para sentirnos orgullosos. Lo que pasa es que no es lo mismo dejar huella de una trastada que en su momento fue m\u00e1s o menos graciosa, yque\u00a0 tuvo su puntual explicaci\u00f3n en alg\u00fan tipo de enajenaci\u00f3n mental transitoria, que obrar como si realmente el ma\u00f1ana no existiera y no hubiese que rendir cuentas por aquello que uno hizo o dijo alegremente, aun a sabiendas de que su osad\u00eda podr\u00eda perseguirle hasta el final de sus d\u00edas. Se pueden perdonar los fallos, los juicios apresurados o los errores de c\u00e1lculo. Pero no hay que pasar nunca por alto la desfachatez.<\/p>\n<p>La famosa fotograf\u00eda que Rajoy se dej\u00f3 hacer ante esa larga cola de espa\u00f1olitos que aguardaban turno para adentrarse en una l\u00fagubre oficina del INEM, y el ampuloso titular que la subrayaba en la primera p\u00e1gina de <em>El Mundo<\/em> hace ya un par de a\u00f1os, ha pasado de constituir una met\u00e1fora presuntamente triunfal a erigirse en un burdo recordatorio de c\u00f3mo el cinismo no s\u00f3lo no conoce fronteras, sino que suele encontrar p\u00e1bulo y fieles en los reductos m\u00e1s insospechados. Uno observa la imagen, repara en esa cara de \u00abno s\u00e9 qu\u00e9 hago aqu\u00ed\u00bb que pone el honorable presidente y se pregunta si seguir\u00e1 en su puesto el asesor que le recomend\u00f3 ganar un pu\u00f1ado de votos a cambio de hundir su imagen p\u00fablica y su dignidad personal en el fango. Porque Mariano Rajoy re\u00fane todos los requisitos para dar l\u00e1stima -c\u00f3mo no va a darla cuando, al alcanzar la Presidencia tras una larga oposici\u00f3n de siete a\u00f1os, se da de bruces con un contexto indomable, con una falta de carisma que le impide hacer frente a la gran dama alemana y con el partido hecho una casa de t\u00f3came roque a costa de los sobrecitos y las contabilidades secretas que va aireando por ah\u00ed un ex-tesorero despechado-, y sin duda nos solidarizar\u00edamos con \u00e9l si no tuvi\u00e9ramos la certeza de que protagoniz\u00f3 la que sin duda fue la campa\u00f1a electoral m\u00e1s c\u00ednica e irresponsable de la democracia espa\u00f1ola, obstinado como estaba en vender a toda costa no simples se\u00f1ales de humo, sino las emanaciones de una petroqu\u00edmica entera, con tal de asentar sus posaderas cuanto antes en las poltronas monclovitas y entregarse pl\u00e1cidamente a la degustaci\u00f3n de sus puros favoritos. Fueron aquellos d\u00edas gloriosos en los que el hoy presidente se ufanaba de disponer de la receta milagrosa para corregir todos los males que nos asolaban y aprovechaba la m\u00ednima ocasi\u00f3n para tratar de convencernos de que \u00e9l y s\u00f3lo \u00e9l pod\u00eda salvarnos del desastre. \u00abVotadme y mejorar\u00e9is\u00bb, dijo. Y diez millones de espa\u00f1oles pensaron que no puede estar equivocado quien, con tanto aplomo, se ofrece a sujetar el tim\u00f3n en el momento en que m\u00e1s azota la tempestad.<\/p>\n<p>Lo malo no es que Rajoy mintiera, sino que se comportara como un perfecto inconsciente y no supiese hacer el m\u00ednimo acopio necesario de lucidez para echar el freno y pensar que igual era mejor callar, o hablar menos, para no terminar arrepinti\u00e9ndose alg\u00fan d\u00eda de su mala cabeza y sus excesivas palabras. No lo hizo porque, cuando uno siente que la gloria est\u00e1 a un paso de llamar a la puerta, procura no tener en cuenta que el sue\u00f1o de la raz\u00f3n siempre termina engendrando monstruos, y hoy esa foto de la que en su d\u00eda debi\u00f3 de sentirse hasta orgulloso (\u00abhay que ver qu\u00e9 buena idea han tenido estos chicos de mi equipo, hay que ver c\u00f3mo doy en c\u00e1mara, hay que ver qu\u00e9 guapo salgo\u00bb) se ha convertido en un fantasma recurrente y tenaz que le asaltar\u00e1 d\u00eda tras d\u00eda mientras \u00e9l se preste a seguir con la ignominia, a fingir que lo peor est\u00e1 a punto de pasar mientras, a sus espaldas, se forma una larga hilera de desheredados que se encaminan hacia la ventanilla en la que recibir\u00e1n su dosis mensual de desesperanza.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No pasa nada por tener una foto comprometida en los archivos personales. Quien m\u00e1s quien menos, todos poseemos un pasado que en alg\u00fan momento decidimos inmortalizar y del que ahora no tenemos raz\u00f3n para sentirnos orgullosos. Lo que pasa es que no es lo mismo dejar huella de una trastada que en su momento fue<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelbarrero\/2013\/04\/26\/el-senor-del-paro\/\">Leer el resto&#8230;<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":14,"featured_media":114,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","enabled":false},"version":2}},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-113","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-posts-anteriores"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelbarrero\/files\/2013\/04\/rajoyparo.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p2Z2L9-1P","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelbarrero\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/113","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelbarrero\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelbarrero\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelbarrero\/wp-json\/wp\/v2\/users\/14"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelbarrero\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=113"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelbarrero\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/113\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":116,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelbarrero\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/113\/revisions\/116"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelbarrero\/wp-json\/wp\/v2\/media\/114"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelbarrero\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=113"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelbarrero\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=113"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelbarrero\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=113"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}