{"id":951,"date":"2014-02-08T17:30:18","date_gmt":"2014-02-08T17:30:18","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelangelmontanaro\/?p=951"},"modified":"2014-02-09T21:43:24","modified_gmt":"2014-02-09T21:43:24","slug":"hidalgos-espanoles","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelangelmontanaro\/2014\/02\/08\/hidalgos-espanoles\/","title":{"rendered":"Hidalgos espa\u00f1oles"},"content":{"rendered":"<p>Nos encontramos a menudo en nuestra lengua con el adjetivo: hidalgo; elemento gramatical conocido por otra parte, como un apellido bastante com\u00fan.<br \/>\nDe hecho, nuestra insigne literatura, contempla ya este vocablo en el t\u00edtulo de la m\u00e1s universal de sus obras: <em>\u00abEl ingenioso hidalgo don Quijote la Mancha\u00bb.<\/em><br \/>\nPero \u00bfcu\u00e1l es el origen de este t\u00e9rmino tan nuestro y qu\u00e9 significa?<br \/>\nCon la venia de los expertos en Derecho nobiliario, la Her\u00e1ldica y la Genealog\u00eda, tratar\u00e9 de arrojar algo de luz sobre este particular.<br \/>\nHidalgo, seg\u00fan algunos estudiosos de las disciplinas anteriormente referidas, proviene del castellano antiguo, cuya acepci\u00f3n primitiva ser\u00eda: <em>fidalgo<\/em>, que vendr\u00eda dada por la palabra latina <em>fillius<\/em>, para nombrar al hijo de alguien notable y que pasar\u00eda a la etimolog\u00eda popular como <em>fijosdalgo<\/em>, quedando contra\u00edda en un ap\u00f3cope para pasar de <em>\u00abhijo dalgo\u00bb<\/em> a <em>\u00abhidalgo\u00bb<\/em>, queriendo significar la importancia en el plano social de ser, <em>\u00abhijo de alguien\u00bb<\/em>.<br \/>\nSin embargo, otros especialistas, radican el origen de esta expresi\u00f3n en dos formas dialectales latinas, que son: <em>fidalicus<\/em> \u2013de <em>fides<\/em>\u2013, que hace referencia al que ha sido fiel, significando con ello al caballero que ha permanecido leal a su se\u00f1or y, otra siguiente, deformada de la anterior, y que ser\u00eda <em>fitalicus<\/em>, y que refiere a <em>fitum<\/em> o <em>fictum<\/em>, y que simbolizar\u00eda <em>el hito<\/em> o <em>la piedra<\/em> fijada al terreno que consagra a aquellos que pertenecen a una tierra concreta desde tiempos inmemoriales.<br \/>\nComo veremos m\u00e1s adelante, \u00e9ste \u00faltimo razonamiento, bien podr\u00eda ser el fundamento primigenio de la palabra que tratamos de desentra\u00f1ar en esta columna.<br \/>\nSea cual fuere el origen de la palabra hidalgo, su significado est\u00e1 meridianamente claro; un hidalgo es un noble.<br \/>\nEn Espa\u00f1a conviven dos noblezas: la <em>alta nobleza<\/em> y la <em>baja nobleza<\/em>.<br \/>\nLa primera, la <em>alta nobleza<\/em>, la forman los nobles titulados, es decir, aquellos que con o sin Grandeza de Espa\u00f1a, ostentan un t\u00edtulo nobiliario y que son los siguientes en orden descendente: duque, marqu\u00e9s, conde, vizconde, bar\u00f3n, se\u00f1or y caballero. Estos t\u00edtulos son concedidos por el Rey \u2013valga la redundancia\u2013, a t\u00edtulo personal, es decir, mientras viva la persona honrada con ese privilegio real, despareciendo esa regal\u00eda honor\u00edfica con la muerte del ennoblecido; o con car\u00e1cter transmisible a sus descendientes \u2013hasta hace bien poco por l\u00ednea agnada, es decir, de var\u00f3n a var\u00f3n\u2013, \u00a0y que afortunadamente, gracias a la igualdad de g\u00e9nero que contempla nuestro ordenamiento jur\u00eddico con la llegada de la democracia, pueden transmitirse ya a la mujer.<br \/>\nLa segunda, la <em>baja nobleza<\/em>, es la nobleza sin titular y la ostentan los hidalgos, escuderos e <em>infanzones<\/em>, que es como se llamaba a los hidalgos en el antiguo Reino de Arag\u00f3n.<br \/>\nEs \u00e9sta, la hidalgu\u00eda, una nobleza heredada de los antepasados, que viene determinada por\u00a0un linaje antiguo; por una nobleza inmemorial.<br \/>\nEs por lo tanto, la hidalgu\u00eda, la primera de todas las noblezas; que ha quedado no obstante, como la \u00faltima en el rango del <em>corpus<\/em> nobiliario.<br \/>\nHasta la abolici\u00f3n de los \u00faltimos privilegios fiscales y econ\u00f3micos de los hidalgos, en la llamada <em>Confusi\u00f3n de los Estados<\/em>, all\u00e1 por el primer tercio del siglo XIX, estos nobles hab\u00edan gozado de otros notables privilegios  en siglos anteriores, como fueron: el no poder ser apresados por deudas civiles, ni ser torturados como los plebeyos, ser encarcelados en departamentos aislados de la poblaci\u00f3n reclusa por las causas penales que se instruyesen contra ellos y llegado el caso de su ejecuci\u00f3n, \u00e9sta no pod\u00eda ser consumada en la horca, al ser considerada afrentosa para su dignidad de noble; asimismo, pod\u00edan portar armas y tambi\u00e9n gozaban entre otras prerrogativas, de la exenci\u00f3n de los impuestos o <em>pechos<\/em> exigidos al pueblo llano.<br \/>\nNo obstante, como record\u00e1bamos antes, en el siglo XIX, las Cortes abolieron los restantes privilegios administrativos de esta nobleza no titulada de los hidalgos, aunque se les permiti\u00f3 mantener su condici\u00f3n, pues como ya dijo cierto noble a cierto rey: <em>&#8230;Se\u00f1or, Vuestra Majestad puede crear Grandes de Espa\u00f1a, pero no Hidalgos; pues los Hidalgos solo los hacen Dios y el tiempo.<\/em><br \/>\nVolviendo al pasado, distinguiremos en primer lugar entre <em>Hidalgos de sangre<\/em>\u00a0y los <em>Hidalgos de privilegio<\/em>.<br \/>\nLos <em>Hidalgos de sangre<\/em> \u2013tambi\u00e9n llamados\u00a0escuderos\u00a0o <em>infanzones<\/em>\u2013, era aquellos a quienes la nobleza les ven\u00eda por una ascendencia inmemorial.<br \/>\nLos <em>Hidalgos de privilegio<\/em>, lo eran, por haber destacado en alg\u00fan servicio espec\u00edfico; sin embargo, aquellos que deb\u00edan probar su hidalgu\u00eda por Carta ejecutoria ante la Real Chanciller\u00eda de Valladolid o la Real Chanciller\u00eda de Granada, eran llamados: <em>Hidalgos de ejecutoria<\/em>.<br \/>\nPero hab\u00edan m\u00e1s clases de hidalgos y sus denominaciones no eran menos curiosas que las condiciones exigidas para el otorgamiento de la condici\u00f3n noble, estos eran, por ejemplo, los <em>Hidalgos de devengar quinientos sueldos<\/em>, que eran aquellos que ten\u00edan derecho a cobrar esos dineros como compensaci\u00f3n por las injurias de las que pudieran ser objeto, o los <em>Hidalgos de bragueta<\/em>, cuyo t\u00edtulo le era adjudicado a aquellos que tuviesen siete hijos varones seguidos en matrimonio leg\u00edtimo.<br \/>\nNo olvidaremos a los <em>Hidalgos de gotera<\/em>, que solo lo eran en la localidad donde residiesen y que perd\u00edan sus privilegios al mudar su domicilio<br \/>\nEntre los de m\u00e1s rancio abolengo encontramos a los <em>Hidalgos de solar conocido<\/em>, que eran los hidalgos que ten\u00edan casa solariega o descend\u00edan de una familia hidalga que la hubiese tenido.<br \/>\nY para finalizar, citaremos a los\u00a0<em>Hidalgos de cuatro costados<\/em>, que eran aquellos que pod\u00edan probar que sus abuelos paternos y maternos eran hidalgos.<br \/>\nEn nuestros d\u00edas los hidalgos siguen agrupados en diferentes corporaciones nobiliarias, pero su futuro es incierto, por no decir, sombr\u00edo.<br \/>\nSi bien los antepasados de estos nobles ayudaron a engrandecer con sus gestas a la naci\u00f3n \u2013por la que muchos entregaron sus vidas y haciendas\u2013, hoy, resulta incomprensible anteponer la nobleza de sangre a la nobleza de car\u00e1cter, que es la que une por igual a todos los ciudadanos, independientemente de que posean un apellido ilustre o no.<br \/>\nEs por ello, que estas asociaciones de nobles deber\u00edan plantearse el admitir entre sus nuevos asociados a que aquellos que puedan probar su hidalgu\u00eda por l\u00ednea materna, pues lo contrario \u2013y reglado en sus constituciones actualmente\u2013, \u00a0es decir, mantener el tozudo principio de que la nobleza se transmite de var\u00f3n a var\u00f3n, es un grave error \u2013y una injusticia\u2013, que puede llevar a la desaparici\u00f3n de esta clase social, que ya perdi\u00f3 sus privilegios y que puede perder tambi\u00e9n su condici\u00f3n, al quedar en entredicho su raz\u00f3n de ser si insiste en permanecer anclada en el patriarcado m\u00e1s reprobable.<br \/>\nSi estas asociaciones de nobles observan una vocaci\u00f3n de permanencia, tendr\u00e1n necesariamente que actualizarse y dejar de ser el espejo que refleje un esp\u00edritu de casta, porque la ciudadan\u00eda no entender\u00e1 posturas que puedan resultar sexistas, clasistas y anacr\u00f3nicas que choquen con el principio constitucional de la igualdad de todos los espa\u00f1oles ante la ley; que recordemos, incluye la no discriminaci\u00f3n por raz\u00f3n de sexo, entre otras diferencias y condiciones.<br \/>\nQuiz\u00e1 a los hidalgos actuales les haga falta una revisi\u00f3n de sus criterios corporativos que garantice la continuidad de sus asociaciones nobiliarias y que les procure un encaje adecuado en la sociedad del siglo XXI.<br \/>\nLo contrario, podr\u00eda ser considerado por los jueces como un quebrantamiento del principio legal de no discriminaci\u00f3n entre espa\u00f1oles enumerado anteriormente, y lo que es peor, podr\u00eda ser interpretado por los aspirantes al ingreso en las citadas corporaciones nobiliarias, como un terco inmovilismo que llevar\u00eda a estas agrupaciones de nobles a una desaparici\u00f3n segura; quedando las mismas en la memoria colectiva, como un recuerdo fosilizado y p\u00e9treo, al igual que cualquiera de esos miles de escudos de armas que coronan los dinteles de tantas casas abandonadas y que ya nadie, sabe hoy, a qu\u00e9 noble familia representaron ayer.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nos encontramos a menudo en nuestra lengua con el adjetivo: hidalgo; elemento gramatical conocido por otra parte, como un apellido bastante com\u00fan. De hecho, nuestra insigne literatura, contempla ya este vocablo en el t\u00edtulo de la m\u00e1s universal de sus obras: \u00abEl ingenioso hidalgo don Quijote la Mancha\u00bb. Pero \u00bfcu\u00e1l es el origen de este<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelangelmontanaro\/2014\/02\/08\/hidalgos-espanoles\/\">leer m\u00e1s\u2026<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":34,"featured_media":953,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","enabled":false},"version":2}},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-951","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-otras-entradas"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelangelmontanaro\/files\/2014\/02\/renacimiento.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p3rJ80-fl","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_likes_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelangelmontanaro\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/951","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelangelmontanaro\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelangelmontanaro\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelangelmontanaro\/wp-json\/wp\/v2\/users\/34"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelangelmontanaro\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=951"}],"version-history":[{"count":12,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelangelmontanaro\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/951\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1004,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelangelmontanaro\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/951\/revisions\/1004"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelangelmontanaro\/wp-json\/wp\/v2\/media\/953"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelangelmontanaro\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=951"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelangelmontanaro\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=951"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelangelmontanaro\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=951"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}