{"id":718,"date":"2013-11-23T19:12:15","date_gmt":"2013-11-23T19:12:15","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelangelmontanaro\/?p=718"},"modified":"2013-11-24T13:04:27","modified_gmt":"2013-11-24T13:04:27","slug":"flores-para-abril-kauffmann","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelangelmontanaro\/2013\/11\/23\/flores-para-abril-kauffmann\/","title":{"rendered":"Flores para Abril Kauffmann"},"content":{"rendered":"<p>UN RELATO DE MIGUEL \u00c1NGEL MONTANARO.<\/p>\n<p>Abril Kauffmann se puso los guantes y se subi\u00f3 las solapas del abrigo. Despu\u00e9s, trat\u00f3 de imprimirle elegancia al gesto, cuando sac\u00f3 del bolsillo un pa\u00f1uelo de papel con el que sec\u00f3 la humedad que se condensaba en la punta de su nariz; una modelo como ella deb\u00eda mantener su sofisticado porte en cualquier circunstancia, bien fuera desfilando altiva en la <em>Fashion Week<\/em> de Mil\u00e1n o sentada en el banco de aquel parque donde la vigilaban esa medianoche cuatro polic\u00edas camuflados entre la espesura.<br \/>\nPero Abril no temblaba de fr\u00edo, sino de miedo, y trat\u00f3 de serenarse para que la inquietud que recorr\u00eda sus admiradas curvas no apagase su radiante aura de mujer inaccesible.<br \/>\nLanz\u00f3 la mirada a la farola cercana y la visi\u00f3n de las mariposas nocturnas abras\u00e1ndose sobre el globo luminoso que la iluminaba como a una doble de s\u00ed misma, la apart\u00f3 moment\u00e1neamente del gui\u00f3n que estaba representando para los agentes que la custodiaban.<br \/>\nSin pretenderlo, repaso su mon\u00f3tona vida, hecha a base de vac\u00edos ordenados d\u00eda a d\u00eda durante treinta y cinco a\u00f1os.<br \/>\nCuando naci\u00f3, sus padres, dos artistas alemanes establecidos en las Alpujarras al calor de la Transici\u00f3n y del sol granadino, le pusieron por nombre Abril, en honor al mes en el que vino al mundo.<br \/>\nDesde ni\u00f1a, aborreci\u00f3 el extravagante ejemplo de vida que le ofrecieron sus progenitores y ya de jovencita, harta de estrecheces al igual que una forzada <em>Scarlett O\u00b4Hara<\/em>, se jur\u00f3 que no vivir\u00eda en una continua provisionalidad.<br \/>\nSu resoluci\u00f3n y un camionero que la recogi\u00f3 cuando hac\u00eda autoestop, la llevaron a Madrid, y all\u00ed, su magn\u00e9tica belleza adolescente y los cazatalentos del mundo de la moda, la encumbraron en la primera sesi\u00f3n fotogr\u00e1fica.<br \/>\nAl principio, los amantes, famosos como ella del papel <em>couch\u00e9<\/em>, se tomaron muy en serio sus carreras y la frecuentaron el tiempo justo antes de saltar a las camas de nuevas estrellas del mundo del coraz\u00f3n y a unas nuevas exclusivas que les permitiesen alargar sus ascensiones a la nada.<br \/>\nM\u00e1s adelante, durante un tiempo, Abril, se ilusion\u00f3 con el apoderado taurino que la hab\u00eda enamorado con la reiterativa promesa de un inminente divorcio de su esposa; pero las borracheras de champ\u00e1n franc\u00e9s y las suaves resacas en hoteles caros fueron sus \u00fanicas damas de honor el tiempo que dur\u00f3 la farsa.<br \/>\nAl cabo de tanto vestirse y desvestirse alocadamente dentro y fuera de las pasarelas, hab\u00eda comprendido que el amor era un fruto prohibido que jam\u00e1s paladear\u00eda. Algo reservado para la gente normal que la envidiaba sin conocer de su soledad.<br \/>\nVolcada en su agencia de modelos y en una heredada vocaci\u00f3n tard\u00eda por la pintura, opt\u00f3 por tachar las hojas del calendario, sin esperanza alguna de encontrar al hombre que la amara desesperadamente no por lo que era, sino por qui\u00e9n era.<br \/>\nAhora, veinte a\u00f1os despu\u00e9s del viaje en la cabina del aquel cami\u00f3n que ol\u00eda a pienso y a fraudulenta libertad, era una mujer de \u00e9xito.<br \/>\nY estaba sola.<br \/>\nS\u00f3lo la irrupci\u00f3n de ese desconocido en su plana existencia, hab\u00eda introducido algo de novedad con lo que llenar esa rutinaria condena.<br \/>\nHab\u00eda detectado que desde hac\u00eda dos meses, la segu\u00eda un individuo al que nunca hab\u00eda conseguido verle la cara con nitidez.<br \/>\nSin embargo, sab\u00eda que aquel extra\u00f1o con el que se cruzaba a menudo en los locales nocturnos en los que se codeaba con otras celebridades y que sal\u00eda de los mismos cuando ella entraba, y el individuo que la observaba a distancia cuando sal\u00eda a correr por aquel mismo parque, eran el mismo hombre.<br \/>\nSus sospechas se vieron confirmadas cuando cierto d\u00eda de la pasada semana, el merodeador, hab\u00eda elevado el nivel de su osad\u00eda, aparcando su coche frente al chal\u00e9 de Abril para estudiarla detenidamente.<br \/>\nElla, al percatarse, pidi\u00f3 socorro a voz en grito y esta circunstancia, adem\u00e1s de poner en fuga al individuo, alert\u00f3 a los vecinos, que telefonearon de inmediato a la polic\u00eda.<br \/>\nEl comisario que atendi\u00f3 el caso pens\u00f3 que Abril podr\u00eda ser el objeto de deseo de un man\u00edaco y traz\u00f3 un plan para detener al hombre que la asediaba.<br \/>\nLe tender\u00edan una trampa.<br \/>\nY esa noche, al igual que las tres anteriores, ella, ser\u00eda el cebo.<br \/>\nAbril volvi\u00f3 de sus recuerdos con un escalofr\u00edo. Unas pisadas a su izquierda la alertaron de la presencia de un hombre embutido en una parka y con una bufanda al cuello con la que tapaba la mitad de su rostro, que la observaba a trav\u00e9s de unas innecesarias gafas de sol. Era \u00e9l.<br \/>\nEl acechador mir\u00f3 en derredor y tras creerse a solas con la modelo, introdujo la mano derecha en la abultada cazadora y se dirigi\u00f3 hacia el banco donde ella le esperaba paralizada por un terror insondable.<br \/>\nTodo sucedi\u00f3 muy r\u00e1pido. Cuando el individuo avanz\u00f3 hacia Abril, los polic\u00edas, ocultos tras los setos, se abalanzaron sobre \u00e9l inmoviliz\u00e1ndole y orden\u00e1ndole que no se moviera.<br \/>\nAl desenmascararle, la sorpresa que se llev\u00f3 Abril fue may\u00fascula. El individuo pretend\u00eda entregarle un ramo de <em>nomeolvides<\/em> que la luz de la farola descubri\u00f3 de un intenso color violeta.<br \/>\n\u2013\u00bfLe conoce? \u2013pregunt\u00f3 el inspector al mando, al ver el estupor dibujado en la cara de Abril.<br \/>\n\u2013S\u00ed. Es\u2026 Adolfo. Trabaja en la empresa de mensajer\u00eda que me lleva las cosas en la agencia. Hace a\u00f1os que nos conocemos. Nunca hubiera imaginado que \u00e9l\u2026 \u2013consigui\u00f3 decir extra\u00f1ada ante la apenada mirada que el detenido le lanz\u00f3 cuando lo introdujeron en el veh\u00edculo patrulla.<br \/>\n\u2013\u00bfNo hab\u00eda notado nada raro en su comportamiento? \u2013interrog\u00f3.<br \/>\n\u2013No. Siempre ha sido muy respetuoso conmigo y cr\u00e9ame que en mi mundo, la mayor\u00eda de los hombres miden mal las distancias. Incluso, hab\u00edamos charlado en alguna ocasi\u00f3n sobre la vida y no s\u00e9, sobre cosas as\u00ed\u2026 un poco en general. Recuerdo que me dijo en cierta ocasi\u00f3n, que era poeta, pero que ten\u00eda que trabajar de mensajero para poder sobrevivir. Pobre Adolfo. Supongo que es inofensivo \u2013suspir\u00f3 entristecida.<br \/>\n\u2013Nunca se sabe se\u00f1orita Kauffmann \u2013advirti\u00f3 el polic\u00eda\u2013, ahora le interrogaremos y sabremos cuales eran sus intenciones. Bien, tendr\u00e1 usted que acercarse a comisar\u00eda a declarar, pero como ya tenemos al p\u00e1jaro, si no se encuentra con \u00e1nimo\u2026 \u2013dej\u00f3 en suspenso.<br \/>\n\u2013Si no tiene inconveniente, ir\u00e9 ma\u00f1ana temprano a que me tomen declaraci\u00f3n.<br \/>\n\u2013Bien. La acompa\u00f1o a casa.<br \/>\n\u2013No. No\u2026 Gracias. Se lo agradezco. Prefiero pasear hasta casa. Ahora que ya no hay peligro alguno, necesito poner en orden esta historia \u2013asegur\u00f3 frot\u00e1ndose las sienes.<br \/>\n\u2013\u00bfEst\u00e1 usted segura?<br \/>\n\u2013S\u00ed. Muchas gracias, inspector.<br \/>\n\u2013Como quiera. Trate de descansar \u2013se despidi\u00f3 al embarcarse en el segundo coche policial que se perdi\u00f3 a gran velocidad entre sus destellos azulados.<br \/>\nSe sent\u00f3 de nuevo en el banco y perdi\u00f3 su mirada en la noche.<br \/>\nAquel gesto del mensajero, negando con la cabeza mientras le esposaban, transmit\u00eda m\u00e1s pena por ella que por \u00e9l mismo.<br \/>\nSe sinti\u00f3 mal por Adolfo. Siempre le hab\u00eda parecido un hombre sugerente y misterioso y aunque alguna vez estuvo tentada de animarle a que buscase otro trabajo, nunca se atrevi\u00f3 a plante\u00e1rselo.<br \/>\nDe repente, una alocada hip\u00f3tesis cruz\u00f3 su mente&#8230;\u00a0&lt;&lt; Quiz\u00e1 Adolfo haya estado todo este tiempo trabajando en esa empresa para estar cerca de m\u00ed. \u00a1Bah! C\u00f3mo se me puede ocurrir semejante idea&gt;&gt;, pensaba, cuando repar\u00f3 en el papel que vio a sus pies. Record\u00f3 entonces la aparatosa detenci\u00f3n del mensajero y entendi\u00f3, que el ramo que pretend\u00eda entregarle su admirador secreto, iba acompa\u00f1ado de un mensaje.<\/p>\n<p>Recogi\u00f3 la nota del suelo y la desdobl\u00f3. Acerc\u00f3 la cuartilla a la luz de la farola y ley\u00f3 lo que parec\u00eda un poema sin t\u00edtulo\u2026<\/p>\n<p>Aqu\u00ed estoy.<br \/>\nLibre y tuyo<br \/>\ny por ti,<br \/>\ndomar\u00e9 dragones con mis manos,<br \/>\ny por ti,<br \/>\ncaminar\u00e9 descalzo sobre los volcanes y asaltar\u00e9 el arco iris<br \/>\ny por ti,<br \/>\npintar\u00e9 la ciudad de verde menta,<br \/>\ny por fin,<br \/>\nle gritar\u00e9 al mundo<br \/>\nque si vivo,<br \/>\nno ha sido sin darme cuenta.<br \/>\nHa sido por ti.<\/p>\n<p>Abril no se hizo m\u00e1s preguntas y corri\u00f3 en direcci\u00f3n a la comisar\u00eda.<br \/>\nTen\u00eda que retirar una denuncia.<br \/>\nTen\u00eda que pagar una fianza.<br \/>\nY ten\u00eda que probarse el \u00fanico dise\u00f1o que le faltaba por ce\u00f1irse en su carrera.<br \/>\nUn vestido de novia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>UN RELATO DE MIGUEL \u00c1NGEL MONTANARO. Abril Kauffmann se puso los guantes y se subi\u00f3 las solapas del abrigo. Despu\u00e9s, trat\u00f3 de imprimirle elegancia al gesto, cuando sac\u00f3 del bolsillo un pa\u00f1uelo de papel con el que sec\u00f3 la humedad que se condensaba en la punta de su nariz; una modelo como ella deb\u00eda mantener<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelangelmontanaro\/2013\/11\/23\/flores-para-abril-kauffmann\/\">leer m\u00e1s\u2026<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":34,"featured_media":720,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","enabled":false},"version":2}},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-718","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-otras-entradas"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelangelmontanaro\/files\/2013\/11\/bankje-met-blaadjes.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p3rJ80-bA","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_likes_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelangelmontanaro\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/718","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelangelmontanaro\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelangelmontanaro\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelangelmontanaro\/wp-json\/wp\/v2\/users\/34"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelangelmontanaro\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=718"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelangelmontanaro\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/718\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":724,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelangelmontanaro\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/718\/revisions\/724"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelangelmontanaro\/wp-json\/wp\/v2\/media\/720"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelangelmontanaro\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=718"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelangelmontanaro\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=718"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelangelmontanaro\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=718"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}