{"id":1276,"date":"2014-05-26T20:00:38","date_gmt":"2014-05-26T18:00:38","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelangelmontanaro\/?p=1276"},"modified":"2014-05-26T20:00:38","modified_gmt":"2014-05-26T18:00:38","slug":"rosas-negras-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelangelmontanaro\/2014\/05\/26\/rosas-negras-3\/","title":{"rendered":"Rosas negras"},"content":{"rendered":"<p>En demasiadas ocasiones juzgamos a las personas por su apariencia, ocupaci\u00f3n, o creencias; y en no pocos de esos juicios temerarios, nos equivocamos. Las personas somos algo m\u00e1s que el atuendo que nos viste y la filosof\u00eda vital a la que nos agarramos para andar por la vida.<br \/>\nPodemos insistir en clasificar apellidos y rostros, pero no podemos etiquetar las almas. Desgraciadamente, tienen que sobrevenir circunstancias dram\u00e1ticas, como por ejemplo, esas explosiones colectivas de nuestra \u00edntima locura cotidiana, que llamamos guerras, para descubrirnos el error en el que nos instalamos a diario.<br \/>\nDe esta manera, las acciones de personas que ten\u00edamos bajo arresto en nuestro juzgado mental, deshilachan las pu\u00f1etas de nuestra invisible toga de inmisericordes jueces, para despu\u00e9s mandarlas al sitio que su propio nombre indica.<br \/>\nLa cr\u00f3nica que les relato hoy no es una leyenda urbana, es un hecho hist\u00f3rico contrastado por cientos de testigos y varios nombres propios de la Cartagena de los albores de nuestra Guerra Civil.<br \/>\nEl 25 de julio de 1936, tres relevantes hombres de izquierdas: los concejales <strong>Jos\u00e9 Mart\u00ednez Nortes<\/strong>, <strong>Miguel C\u00e9spedes P\u00e9rez<\/strong> y el fundador de Izquierda Republicana en Cartagena, <strong>Jos\u00e9 L\u00f3pez Gallego<\/strong>, acompa\u00f1ados de la m\u00e1s famosa prostituta del barrio chino del <em>Molinete<\/em>: <strong>Caridad Norberta Pacheco S\u00e1nchez<\/strong>, conocida como Caridad <em>la Negra<\/em>, evitaban la profanaci\u00f3n y quema de la Iglesia de la Caridad \u2013hoy Bas\u00edlica menor\u2013, donde se hallaba entre otras obras irreemplazables del culto, la imagen de la Virgen de la Caridad; una Piedad \u2013como saben, una Virgen sedente con el Cristo muerto en los brazos\u2013, que es la Patrona de la ciudad.<br \/>\nAquel d\u00eda, cuando los \u00e1nimos de los exaltados hac\u00edan caer los s\u00edmbolos religiosos de los que consideraban sus enemigos, otros, que entend\u00edan que la libertad no es s\u00f3lo una palabra hueca sino un derecho de todos, se negaron, a\u00fan a riesgo de perder sus propias vidas, a colaborar con el ciego desprop\u00f3sito de quemar la iglesia.<br \/>\nL\u00f3pez Gallego que ya estaba acostumbrado a jug\u00e1rsela por sus vecinos, incluyendo a aquellos que no pensaban como \u00e9l \u2013porque como se supo despu\u00e9s, durante la contienda escondi\u00f3 a varias personas buscadas por el Frente Popular para ser ejecutadas\u2013, organiz\u00f3 la defensa del templo con el apoyo de un pu\u00f1ado de Guardias de Asalto. Le ayudaron los otros concejales arriba mencionados y un grupo de prostitutas del <em>Molinete<\/em> capitaneadas por Caridad <em>la Negra<\/em>; mujeres condenadas permanentemente por la Iglesia, humilladas por otros muchos ciudadanos de bien y usadas como juguetes por proxenetas y clientes, pero armadas con una valent\u00eda y con unas convicciones morales muy superiores a las de todos sus juzgadores.<br \/>\n<em>\u201cSi ten\u00e9is huevos, subid esos escalones, pero con la pistola en la mano\u201d<\/em> ret\u00f3 L\u00f3pez Gallego, flanqueado por un ej\u00e9rcito de unos pocos guardias y una decena de putas.<br \/>\nNadie subi\u00f3 un solo pelda\u00f1o.<br \/>\nUna <em>lumi<\/em> con unas tijeras en la mano es una adversaria demasiado peligrosa y no se le ocurrir\u00e1 a un tipo, por muy bragado que sea, faltarle a la Virgen delante de una mujer de la calle. Y no me pregunten por qu\u00e9. Supongo, que las profesionales que practican ese viejo oficio, saben mejor que nadie qu\u00e9 cosas le llamar\u00edan los justos de su \u00e9poca a la Virgen, estando embarazada y sin marido.<br \/>\nCuando los asaltantes se dispersaron, la talla de la Patrona fue puesta a buen recaudo en el almac\u00e9n municipal.<br \/>\nAl finalizar la guerra, L\u00f3pez Gallego tuvo que marchar al exilio.<br \/>\nAs\u00ed pagamos en Espa\u00f1a a los que defienden a los dem\u00e1s.<br \/>\nEn 1947, Caridad <em>la Negra<\/em>,  \u2013que hay que decirlo, dedic\u00f3 durante toda su vida grandes sumas de sus ganancias a asistir a varias instituciones ben\u00e9ficas de la ciudad\u2013, puso por primera vez a los pies de la Patrona un ramo de rosas negras en desagravio por las ofensas recibidas.<br \/>\nLl\u00e1menle religiosidad popular. Opio del pueblo. O simplemente, delirios provocados por la soledad de las noches donde el \u00faltimo sudor que le regalan a una prostituta, se queda impregnado en los billetes que le dejan sobre la c\u00f3moda por haber servido de recipiente humano.<br \/>\nYo creo, que es de los actos de amor m\u00e1s bellos que jam\u00e1s haya conocido y puede que piense as\u00ed, porque dicen, que el amor de una prostituta, cuando no se ha pagado por \u00e9l, es el m\u00e1s puro que se pueda encontrar.<br \/>\nSi alg\u00fan d\u00eda visitan Cartagena podr\u00e1n ver el rostro de Caridad <em>la Negra<\/em> en una de las pechinas que adornan la Bas\u00edlica, pues el pintor <strong>Wssel de Guimbarda<\/strong> la tom\u00f3 como modelo para recrear a la b\u00edblica Magdalena.<br \/>\nY si viajan a la ciudad durante la Semana Santa, comprobar\u00e1n que el Lunes Santo, los portapasos de la Piedad, cuando sit\u00faan el trono frente a la Patrona en esa misma iglesia que unos <em>rojos<\/em> y unas putas salvaron de la quema, depositan un ramo de rosas negras a los pies de la imagen de la Virgen.<br \/>\nMuchas personas, miles de visitantes, se preguntan por qu\u00e9.<br \/>\nUstedes ya lo saben.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En demasiadas ocasiones juzgamos a las personas por su apariencia, ocupaci\u00f3n, o creencias; y en no pocos de esos juicios temerarios, nos equivocamos. Las personas somos algo m\u00e1s que el atuendo que nos viste y la filosof\u00eda vital a la que nos agarramos para andar por la vida. 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