{"id":1043,"date":"2014-03-08T21:40:13","date_gmt":"2014-03-08T21:40:13","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelangelmontanaro\/?p=1043"},"modified":"2014-03-09T03:23:57","modified_gmt":"2014-03-09T03:23:57","slug":"la-costurera-fantasma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelangelmontanaro\/2014\/03\/08\/la-costurera-fantasma\/","title":{"rendered":"La costurera fantasma"},"content":{"rendered":"<p>La verdad sea dicha, me cuesta tratar los asuntos sobrenaturales, ser\u00e1 por un acusado sentido del pudor parapsicol\u00f3gico.<br \/>\nYa saben, me refiero a escribir sobre temas relacionados con el m\u00e1s all\u00e1.<br \/>\nConmigo, por ejemplo, pueden contar para una paella, pero nunca para una sesi\u00f3n de g\u00fcija. Me ver\u00e1n ustedes entrar lloroso en la consulta del proct\u00f3logo, pero ni a rastras, en la de un m\u00e9dium.<br \/>\nMe van los campos de f\u00fatbol, pero me producen repel\u00fas los camposantos.<br \/>\nSin embargo, he aqu\u00ed que hoy, en la sobremesa de la op\u00edpara comida que nos hemos empujado entre pecho y espalda, han ca\u00eddo unos orujillos y as\u00ed, muy dicharachero, he recordado un fantasmag\u00f3rico suceso acaecido durante mi juventud, que uno de los comensales me ha animado a que se lo relate a ustedes en esta columna.<br \/>\nY como de los cobardes nada se ha escrito, ser\u00e9 yo quien les escriba \u2013y les doy mi palabra de que esta cr\u00f3nica es una historia real\u2013, acerca de la costurera fantasma\u2026<\/p>\n<p>Hace un porr\u00f3n de a\u00f1os, despu\u00e9s de haber estado recorriendo esos mundos de Dios, volv\u00ed a mi tierra para incorporarme a un negocio familiar y mientras encontraba piso, me instal\u00e9 en casa de un hermano, que \u00a0a su vez \u00a0se acababa de mudar a un inmueble, ya con cierta solera, en el casco viejo de Murcia.<br \/>\nNo dar\u00e9 m\u00e1s datos.<br \/>\nLos primeros d\u00edas pasaron r\u00e1pidos en el trasiego escalonado de la mudanza y las horas dedicadas a recorrer una capital que ten\u00eda injustamente olvidada.<br \/>\nPasada la primera semana, con los calcetines alineados en formaci\u00f3n marcial en su correspondiente caj\u00f3n \u2013los mani\u00e1ticos somos as\u00ed, irrecuperables\u2013, y con mis libros debidamente arrumbados en aquel estrecho pasillo que ol\u00eda a pis de gato, me sent\u00ed confortablemente acogido durante ese provisional espacio de tiempo necesario para encontrar alojamiento propio.<br \/>\nMi hermano \u2013hab\u00eda olvidado comentarles este particular\u2013, compart\u00eda aquella vivienda con un amigo llamado Juan Carlos, al que ve\u00edamos raramente por casa, pues su trabajo de transportista le obligaba a vivir m\u00e1s tiempo en la cabina de su furg\u00f3n que bajo techo; aunque a veces coincid\u00edamos y entonces, en una animada charla, siempre ca\u00edan unas cervezas y algunas <em>pizzas<\/em> frente al televisor.<br \/>\nFue en una de aquellas pl\u00e1ticas cuando brot\u00f3 por primera vez una duda compartida.<br \/>\n\u2013\u00bfQui\u00e9n ser\u00e1 la tiparraca esta que se tira toda la noche cosiendo en el piso de arriba? \u2013pregunt\u00e9 al ser el \u00faltimo en llegar.<br \/>\n\u2013Ni puta idea, pero desde que hemos llegado, la t\u00eda no ha parado de darle al pedal de la m\u00e1quina de coser. Estoy del <em>taca-taca-taca-taca<\/em> hasta los mism\u00edsimos \u2013coment\u00f3 el del cami\u00f3n.<br \/>\nDe aquella, lo reconozco, no se nos pasaba por la cabeza que pudiese ser un hombre el que cosiese a m\u00e1quina a tal velocidad.\u00a0 D\u00e1bamos por hecho, que ten\u00eda que ser una f\u00e9mina la que produc\u00eda ese peculiar y mec\u00e1nico\u00a0 ruido, pedaleando su labor sobre una m\u00e1quina de coser igual a aquellas famosas <em>Singer<\/em>, en las que bordaron tantos pespuntes nuestras abuelas<br \/>\n\u2013\u00a1Joder! Pues a mi me viene de puta madre. Necesito que una modista me meta los bajos del pantal\u00f3n de ese traje tan guapo que me he comprado \u2013se felicit\u00f3 mi hermano, que se hab\u00eda hecho con un traje de antelina azul, de esos <em>ochenteros<\/em>, como los que luc\u00eda <em>Don Johnson.<\/em><br \/>\nAs\u00ed le pasaba lo que le pasaba a mi hermano; que siendo rubio, con los ojos azules y tirando de vestuario a lo <em>Miami Vice<\/em>, se le ca\u00edan redondas las nenas en los brazos.<br \/>\nA lo que iba. Al d\u00eda siguiente, el guaperas y yo entr\u00e1bamos por el portal del caser\u00f3n y mi hermano le pregunt\u00f3 a la portera de la finca si no ser\u00eda posible que la chica \u2013o se\u00f1ora\u2013,\u00a0que viv\u00eda en la planta superior a la nuestra, y que se pasaba las noches cosiendo, le arreglase los bajos del pantal\u00f3n.<br \/>\n\u2013\u00a1Ay! Hijo\u2026 \u00a1qu\u00e9 humor tienes! \u2013rio la se\u00f1ora.<br \/>\n\u2013A ver, que no es ninguna broma. Necesito que me arreglen un traje y la mujer que vive arriba de nuestro apartamento se pasa las noches cosiendo \u2013insisti\u00f3.<br \/>\nLa mujer, durante unos segundos, nos observ\u00f3 incr\u00e9dula; acto seguido, cogi\u00f3 un manojito de llaves que colgaba de un tablero en su cuarto de trabajo y nos orden\u00f3 seguirla hasta el piso superior al que habit\u00e1bamos.<br \/>\nLa portera, muda durante todo el recorrido, abri\u00f3 primero el candado sujeto con dos c\u00e1ncamos a la puerta y al marco que la encerraba, despu\u00e9s, introdujo y gir\u00f3 otra llave en la cerradura, se santigu\u00f3 y empuj\u00f3 la puerta\u2026<br \/>\nLa visi\u00f3n del piso vac\u00edo, y el fr\u00edo que nos lleg\u00f3 desde su interior, me sentaron como dos pu\u00f1etazos en el est\u00f3mago.<br \/>\n\u2013Ten\u00e9is suerte de que el propietario me dejase una llave por si hab\u00eda que ense\u00f1ar el piso para alquilarlo. Este apartamento lleva cerrado cuatro a\u00f1os, que es el tiempo que ha pasado desde que muri\u00f3 la chica que viv\u00eda aqu\u00ed. Una costurera empleada de unos almacenes del centro, que siempre llegaba y se marchaba cargada de bolsas de ropa, porque se tra\u00eda faena a casa. Si os fij\u00e1is, todav\u00eda se puede ver en aquella esquina del sal\u00f3n, la se\u00f1al que dej\u00f3 sobre las baldosas la m\u00e1quina de coser en la que trabajaba \u2013dijo la mujer se\u00f1alando unos puntos herrumbrosos marcados sobre el suelo, justo en la l\u00ednea imaginaria que descend\u00eda sobre nuestro sal\u00f3n.<br \/>\nDos horas m\u00e1s tarde, este humilde cronista de ustedes ya hab\u00eda encontrado piso.<br \/>\nLl\u00e1menme suertudo.<br \/>\nO ll\u00e1menme gallina.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La verdad sea dicha, me cuesta tratar los asuntos sobrenaturales, ser\u00e1 por un acusado sentido del pudor parapsicol\u00f3gico. Ya saben, me refiero a escribir sobre temas relacionados con el m\u00e1s all\u00e1. Conmigo, por ejemplo, pueden contar para una paella, pero nunca para una sesi\u00f3n de g\u00fcija. Me ver\u00e1n ustedes entrar lloroso en la consulta del<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelangelmontanaro\/2014\/03\/08\/la-costurera-fantasma\/\">leer m\u00e1s\u2026<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":34,"featured_media":1045,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","enabled":false},"version":2}},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-1043","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-otras-entradas"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelangelmontanaro\/files\/2014\/03\/costurera11.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p3rJ80-gP","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_likes_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelangelmontanaro\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1043","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelangelmontanaro\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelangelmontanaro\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelangelmontanaro\/wp-json\/wp\/v2\/users\/34"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelangelmontanaro\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1043"}],"version-history":[{"count":11,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelangelmontanaro\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1043\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1055,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelangelmontanaro\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1043\/revisions\/1055"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelangelmontanaro\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1045"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelangelmontanaro\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1043"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelangelmontanaro\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1043"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelangelmontanaro\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1043"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}