{"id":1031,"date":"2014-03-01T23:15:12","date_gmt":"2014-03-01T23:15:12","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelangelmontanaro\/?p=1031"},"modified":"2014-03-04T19:18:03","modified_gmt":"2014-03-04T19:18:03","slug":"la-clemencia-de-escipion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelangelmontanaro\/2014\/03\/01\/la-clemencia-de-escipion\/","title":{"rendered":"La clemencia de Escipi\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>Me comentan algunos amigos y lectores de Cartagena, que les sorprenden las muchas historias que desconocen de nuestra antiqu\u00edsima ciudad y que me agradecer\u00edan el que ocasionalmente, les narre algunas de ellas.<br \/>\nY aqu\u00ed, como en todo medio serio, mandan los lectores, as\u00ed que una vez m\u00e1s viajaremos en el tiempo&#8230;<br \/>\nCorr\u00eda el a\u00f1o 209 a.C. cuando Publio Cornelio Escipi\u00f3n <em>el Africano<\/em>, arrebataba <em>Karthadast<\/em> \u2013la actual Cartagena\u2013, a los cartagineses; ca\u00eda pues as\u00ed la capital de Cartago en la pen\u00ednsula ib\u00e9rica, desde la que hab\u00eda partido An\u00edbal hacia Roma.<br \/>\nTras una cruenta batalla que se decidi\u00f3 en un segundo ataque combinado por las fuerzas romanas, con los infantes de Escipi\u00f3n por el norte y la flota armada de Cayo Lelio por el sur, la ciudad cartaginesa cay\u00f3, y con ella, Roma se afianz\u00f3 definitivamente en Hispania y en el <em>Mare Nostrum<\/em>.<br \/>\nLa toma de la ciudad ser\u00eda provechosa. Roma, adem\u00e1s de ganar un puerto natural clave para el control del Mediterr\u00e1neo, se hac\u00eda con el control de las riqu\u00edsimas minas de plata y plomo de la zona, que trabajar\u00edan como esclavos los prisioneros capturados, al tiempo que se adue\u00f1aba de una f\u00e9rtil tierra\u00a0que le proveer\u00eda de aceite, caballos y de esparto \u2013vital para la confecci\u00f3n de la <em>cabuller\u00eda<\/em> de sus naves de guerra\u2013.<br \/>\nTanto la descripci\u00f3n de la ciudad como la conquista de la misma, y tambi\u00e9n, las dem\u00e1s vicisitudes que acontecieron tras la batalla, fueron narradas por Polibio, un cronista excepcional, en sus <em>Historiae<\/em>; que sirvieron de base para los escritos posteriores de Tito Livio y otros autores latinos.<br \/>\nY del saqueo de la <em>Karthadast<\/em> cartaginesa, que desde aquel momento pasar\u00eda a llamarse <em>Cartago Nova<\/em> (Nueva Cartago) no podemos pasar por alto un curioso hecho hist\u00f3rico: Escipi\u00f3n prohibi\u00f3 la rapi\u00f1a, pero ocurri\u00f3 adem\u00e1s un episodio a\u00fan m\u00e1s sorprendente.<br \/>\nUn suceso que fue recogido por los cronistas de la \u00e9poca como un admirado canto de alabanza de la grandeza personal de Escipi\u00f3n, y que sin duda alguna, encerr\u00f3 en realidad, un h\u00e1bil movimiento pol\u00edtico y estrat\u00e9gico del intr\u00e9pido general romano.<br \/>\nEn el relato de la toma de la ciudad, se narra con todo lujo de detalles la presentaci\u00f3n ante Escipi\u00f3n por sus soldados, de una princesa nativa prometida a un caudillo celt\u00edbero llamado Alucio y de c\u00f3mo, el padre de la chica, acudi\u00f3 r\u00e1pido ante Escipi\u00f3n con una fuerte suma en oro para obtener la liberaci\u00f3n de la muchacha. El general romano sorprendi\u00f3 a propios y extra\u00f1os ordenando la liberaci\u00f3n de la chica y empleando el rescate ofrecido por su padre, como dote para la uni\u00f3n nupcial de la muchacha con su prometido.<br \/>\nAs\u00ed, con ese acto indulgente y bien calculado, \u00a0Escipi\u00f3n se garantiz\u00f3 la fidelidad de \u00a0muchos caudillos nativos que se encontraban anteriormente al servicio de Cartago, y tambi\u00e9n, la de otros jefes \u00edberos, rehenes de los cartagineses en la propia <em>Karthadast<\/em>.<br \/>\nLa generosa acci\u00f3n, que \u00a0desde entonces se conoci\u00f3 como <em>La clemencia de Escipi\u00f3n<\/em>, o <em>La continencia de Escipi\u00f3n<\/em>, ha sido usada en infinidad de ocasiones como motivo inspirador de las m\u00e1s renombradas obras art\u00edsticas.<br \/>\nMultitud de representaciones pict\u00f3ricas de esta secuencia de la historia de la <em>Toma de Cartagena<\/em> se hallan en los m\u00e1s prestigiosos museos y galer\u00edas del mundo como entre otros, el <em>British Museum<\/em>, el <em>Metropolitan Museum of Art<\/em> o la <em>Christ Church Picture Gallery<\/em> de <em>Oxford<\/em>; asimismo, entre los siglos XVII y XIX, se compusieron casi una veintena de \u00f3peras cuya trama giraba en torno a aquel acto del magn\u00e1nimo general romano.<br \/>\nUn gesto que adorn\u00f3 a Escipi\u00f3n con un halo de caballerosidad en su ya m\u00edtica leyenda.<br \/>\nLa de uno de los m\u00e1s audaces estrategas al servicio de Roma.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Me comentan algunos amigos y lectores de Cartagena, que les sorprenden las muchas historias que desconocen de nuestra antiqu\u00edsima ciudad y que me agradecer\u00edan el que ocasionalmente, les narre algunas de ellas. Y aqu\u00ed, como en todo medio serio, mandan los lectores, as\u00ed que una vez m\u00e1s viajaremos en el tiempo&#8230; Corr\u00eda el a\u00f1o 209<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelangelmontanaro\/2014\/03\/01\/la-clemencia-de-escipion\/\">leer m\u00e1s\u2026<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":34,"featured_media":1033,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","enabled":false},"version":2}},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-1031","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-otras-entradas"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelangelmontanaro\/files\/2014\/03\/Escipi\u00f3n-Ricci.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p3rJ80-gD","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_likes_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelangelmontanaro\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1031","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelangelmontanaro\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelangelmontanaro\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelangelmontanaro\/wp-json\/wp\/v2\/users\/34"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelangelmontanaro\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1031"}],"version-history":[{"count":10,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelangelmontanaro\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1031\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1042,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelangelmontanaro\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1031\/revisions\/1042"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelangelmontanaro\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1033"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelangelmontanaro\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1031"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelangelmontanaro\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1031"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelangelmontanaro\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1031"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}