{"id":1006,"date":"2014-02-23T00:28:37","date_gmt":"2014-02-23T00:28:37","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelangelmontanaro\/?p=1006"},"modified":"2014-02-23T01:34:13","modified_gmt":"2014-02-23T01:34:13","slug":"el-comentarista-enmascarado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelangelmontanaro\/2014\/02\/23\/el-comentarista-enmascarado\/","title":{"rendered":"El comentarista enmascarado"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Vaya por delante que soy un firme defensor de la libertad de expresi\u00f3n y m\u00e1s, en en estos tiempos de reparto de mordazas informativas.<br \/>\nPor otra parte, si bien estoy a favor de que la gente diga en los medios lo que crea conveniente, lo estoy, siempre que lo que se diga no sea una expresi\u00f3n racista, sexista, o que atente contra la dignidad o el honor de las personas.<br \/>\nUna cosa es defender una teor\u00eda o un postulado vital desde la confrontaci\u00f3n educada de ideas y otra, la descalificaci\u00f3n y el insulto porque s\u00ed.<br \/>\nPor esto mismo, hoy quiero hablarles del <em>comentarista enmascarado<\/em>.<br \/>\nUn individuo que extiende sus viscosos razonamientos a toda aquella columna o cr\u00f3nica a las que pretenda infectar con su inquina; porque estos comentaristas enmascarados son, sin duda alguna, personas emocionalmente inestables.<br \/>\nLos que llevamos tiempo d\u00e1ndole a la tecla y ya tenemos callo, estamos acostumbrados a sufrirlos, s\u00f3lo el reportero novato, el estudiante de primero de periodismo o el <em>bloggero<\/em> reci\u00e9n destetado, entran al trapo del enga\u00f1o \u2013si se me permite el s\u00edmil taurino\u2013, que les arrima el comentarista enmascarado.<br \/>\nExisten varios tipos de esp\u00e9cimenes de estos comentaristas, que amparados en el anonimato de las redes sociales, tratan de arruinar un buen art\u00edculo y la reputaci\u00f3n del autor; y sus motivos son variados.<br \/>\nHablemos primero de los individuos y despu\u00e9s de sus m\u00f3viles.<br \/>\nDe entre las diferentes clases de comentaristas enmascarados, distingo tres clases que destacan entre varias m\u00e1s, y son los siguientes:<br \/>\n<em>El contraarticulista<\/em>. \u00c9ste es inofensivo. Su comportamiento se limita por lo general, a responder al art\u00edculo objeto de su atenci\u00f3n con un comentario que duplica la extensi\u00f3n de la columna atacada.<br \/>\nLa cosa es demostrarle al autor, que \u00e9l, sabe mucho m\u00e1s del asunto tratado.<br \/>\n<em>El comentarista enmascarado ocasional<\/em>, es un cobardica molesto pero entra\u00f1able. Este individuo, en momentos puntuales, siente la emoci\u00f3n de querer destacar al pie de un art\u00edculo, soltando la gracieta, el insultillo, para luego, hacer alarde de una supuesta \u2013y exquisita\u2013, educaci\u00f3n recibida, con un l\u00e9xico que pretende ser rebuscado y s\u00f3lo es una retah\u00edla de cursiladas infumables, entre las que de vez en cuando, incrusta alguna falta de ortograf\u00eda digna de ser penada, como m\u00ednimo, con el destierro.<br \/>\nY llegamos al <em>comentarista enmascarado irrecuperable<\/em>. Este es un ser que vive para machacar al autor de cualquier escrito period\u00edstico, columna de opini\u00f3n, cr\u00edtica literaria, cinematogr\u00e1fica, o lo que se ponga por delante.<br \/>\nSi alg\u00fan escritor destaca en los medios, o escribe una columna con un seguimiento regular en las redes sociales, el comentarista enmascarado irrecuperable, no dudar\u00e1 en hacerlo blanco de sus insidias.<br \/>\nEste enfermo, antes o despu\u00e9s, siempre usar\u00e1 como presentaci\u00f3n y cebo para atrapar en sus redes al autor, los tres siguientes argumentos:<\/p>\n<p>1. <em>Me permitir\u00e1\u00a0que le diga que es usted un\u2026.. o tambi\u00e9n: me permitir\u00e1 que le llame\u2026.<\/em> (Insulto directo para provocar la l\u00f3gica reacci\u00f3n de autodefensa)<\/p>\n<p>2. <em>Yo a usted le puedo decir\u2026.., pero mi razonamiento nunca puede ser considerado ofensivo, ni insultante, por mucho que arremeta contra su familia, or\u00edgenes, educaci\u00f3n o la sociedad en la que usted haya sido criado.<\/em> (Ataque a la familia y\/o a el honor personal. Muchos autores principiantes pican aqu\u00ed)<\/p>\n<p>3. <em>Es mi obligaci\u00f3n, como ser humano, denunciar esto o aquello\u2026., sin que nada ni nadie pueda juzgarme.<\/em> (Aqu\u00ed vemos el patr\u00f3n mesi\u00e1nico del comentarista enmascarado. El comentarista cree que puede y debe criticar, pero al mismo tiempo, no admite estar sujeto a la cr\u00edtica. <strong>Hitler<\/strong> razonaba de igual manera)<\/p>\n<p>Pero \u00bfcu\u00e1les son las causas que llevan a estos individuos a sentarse d\u00edas, meses y a\u00f1os frente a las pantallas de sus ordenadores, para atacar incluso a aquellos que no exponen nada en contra de sus ideales o filosof\u00edas de vida?<br \/>\nHace ya tiempo que pregunt\u00e9 por este particular al que fue mi profesor de <em>Psicolog\u00eda de la Religi\u00f3n<\/em> \u2013una eminencia de la psiquiatr\u00eda en Castilla y Le\u00f3n\u2013, y el bueno de Aurelio, que llama a este estereotipo de tipos <em>\u00abel cr\u00edtico\u00bb<\/em>, me relat\u00f3 un an\u00e1lisis esclarecedor que resumir\u00e9 a continuaci\u00f3n.<br \/>\nEn unos casos, estos comentaristas an\u00f3nimos sufren de un complejo de superioridad exacerbado.<br \/>\nEstos individuos no soportan el \u00e9xito ajeno y creen ser merecedores de \u00e9se reconocimiento social con muchos m\u00e1s motivos que los que recibe el escritor, periodista o la celebridad envidiada, que pasa inmediatamente a ser su v\u00edctima.<br \/>\nDespu\u00e9s elegir\u00e1n a otra v\u00edctima y despu\u00e9s a otra, y as\u00ed sucesivamente.<br \/>\nS\u00f3lo se calmar\u00e1n provocando inestabilidad, \u00a0hasta que de nuevo, se sientan a su vez, \u2013valga la redundancia\u2013,\u00a0provocados por la popularidad de otra persona destacada.<br \/>\nEn otros casos, a veces se dan en estas personas, comportamientos propios de trastornos de la personalidad que re\u00fanen algunos elementos comunes a los sujetos calificados como: pasivos agresivos.<br \/>\nEstos elementos son: el sarcasmo, resentimiento continuo y otros.<br \/>\nPersonas que con un lenguaje que simula ser respetuoso, lo \u00fanico que buscan es, molestar. Obstruir.<br \/>\nEstos francotiradores del insulto an\u00f3nimo suelen ser personas cobardes que no ocultan su identidad bajo nombres supuestos por razones serias (amenazas contra su vida por organizaciones delictivas, profesiones o situaciones personales de riesgo, etc) sino por su falta de valent\u00eda para enfrentarse a la responsabilidad de su comentario, identific\u00e1ndose con naturalidad y exponiendo sus argumentos con rigor.<br \/>\nEn el fondo de esa hostilidad solapada, se esconden en algunas ocasiones desordenes emocionales profundos aparejados a enfermedades mentales (sujetos con comportamientos \u00a0paranoides u otros); y algunas otras, son situaciones vitales no resueltas, \u00a0que en nuestros comentaristas enmascarados pueden provocar frustraciones severas que llegar\u00edan a traducirse en odio al otro, como pueden ser: carencias afectivas, etc.<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 podemos hacer los que escribimos ante los venenosos comentarios de estos comentaristas enmascarados?<br \/>\nPues no hay una regla, pero puedo recomendarles a los colegas de \u00e9ste y otros medios, que si se sienten perseguidos por alguno de estos comentaristas enmascarados, se tomen las palabras de estos orates con serenidad, porque diga el comentarista enmascarado lo que diga, no habla \u00e9l, sino su trauma.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Vaya por delante que soy un firme defensor de la libertad de expresi\u00f3n y m\u00e1s, en en estos tiempos de reparto de mordazas informativas. 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