{"id":432,"date":"2013-11-24T20:55:24","date_gmt":"2013-11-24T19:55:24","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelabollado\/?p=432"},"modified":"2013-11-26T00:48:52","modified_gmt":"2013-11-25T23:48:52","slug":"sucedio-en-berlin","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelabollado\/2013\/11\/24\/sucedio-en-berlin\/","title":{"rendered":"Sucedi\u00f3 en Berl\u00edn"},"content":{"rendered":"<p>Algunas veces me acuerdo de ella.<br \/>\nSucedi\u00f3 en Berl\u00edn, en el verano del a\u00f1o 2010. Las vacaciones estaban resultando un desastre. No quiero aburriros con detalles, pero digamos que no estaba siendo el verano de mi vida. Me quedaban a\u00fan otras dos semanas, y las previsiones no eran demasiado buenas. No sab\u00eda qu\u00e9 hacer, ni ad\u00f3nde ir, ni con qui\u00e9n. As\u00ed que me encerr\u00e9 una ma\u00f1ana en mi cuarto, y dos horas y varios clicks de rat\u00f3n despu\u00e9s, hab\u00eda montado un tinglado bastante interesante. Me largu\u00e9 a hacer el camino de Santiago en bici, y reserv\u00e9 billetes para irme a Berlin a ver a mi amiga Carmen, que acababa de tener su primera hija. No hab\u00eda vuelta atr\u00e1s. Planifiqu\u00e9 las etapas, reserv\u00e9 los hostales, habl\u00e9 con mi amiga y compr\u00e9 el billete de avi\u00f3n. Tambi\u00e9n llam\u00e9 a mi jefe para decirle que me esperara sentado, que me cog\u00eda una semana m\u00e1s (este uno de los privilegios que siempre echar\u00e9 de menos de trabajar en Bankinter). Ya est\u00e1. Verano resuelto. Sal\u00ed al d\u00eda siguiente de Baiona con mi bici, y cinco d\u00edas despu\u00e9s me plant\u00e9 en Finisterre medio muerto, pero feliz por haberlo logrado.<br \/>\nDos d\u00edas despu\u00e9s estaba en Berlin.<br \/>\nTiempo veraniego, gente por las calles, terrazas por doquier, bosques, parques, trenes elevados, algunas ruinas, pocas ya, resquicios de antiguos muros, agujeros de balas en las paredes, m\u00e1s bosques. La historia y la tragedia que se pueden palpar en cada esquina. Ninguna ciudad es capaz de aunar tanta grandeza y tanta infamia al mismo tiempo.<\/p>\n<p>La primera vez que fui a Berl\u00edn fue en el a\u00f1o 94, con mi hermana Silvia. Me qued\u00e9 completamente fascinado. El muro acababa de caer, y la ciudad oriental presentaba un aspecto muy distinto al actual. Era como saltar cuarenta a\u00f1os en el tiempo. Esta vez lo que me sorprendi\u00f3 fue precisamente eso, que donde antes hab\u00eda ruinas y silencio, ahora hab\u00eda una ciudad nueva. Como buen turista, lo primero que hice fue darme un paseo por la isla de los museos, y volver a entrar en uno de los museos m\u00e1s fascinantes que recuerdo: el museo de P\u00e9rgamo. Tras la visita de rigor, termin\u00e9 en la enorme sala que contiene el majestuoso altar. A pesar de estar encerrado entre cuatro paredes, el monumento es impresionante, y la parte que se salv\u00f3, o m\u00e1s bien que se <em>rob\u00f3<\/em> (m\u00e1s o menos la mitad del altar original) est\u00e1 muy bien conservada. Me sent\u00e9 a descansar en las escalinatas del altar, mientras observaba a los turistas, siempre con ese aire tan despistado, y repasaba en mi gu\u00eda <em>Lonely Planet<\/em> el siguiente objetivo. Entonces, casi sin darme cuenta, me vi rodeado de uno de esos grupos organizados. Algunos permanec\u00edan de pie, mientras otros se sentaban en las escalinatas, muy cerca de donde yo estaba. Siempre que pasa esto, siento la necesidad de pegar mi oreja al gu\u00eda de turno a ver si cazo alguna informaci\u00f3n interesante por la cara. Me gusta sentir que estoy infringiendo esa ley no escrita que dice \u00abNo escuchar\u00e1s a un gu\u00eda que no hayas pagado\u00bb. Sin embargo, amigos, est\u00e1bamos en Alemania, y yo estaba sentado all\u00ed antes que ellos, as\u00ed que nadie me podr\u00eda decir nada por escuchar atentamente las explicaciones del gu\u00eda. De<em> la gu\u00eda<\/em>, en este caso. Una chica alta, morena, algo m\u00e1s joven que yo, bastante atractiva, y con pinta de ser espa\u00f1ola. Cuando se puso a hablar, comprob\u00e9 que mi infalible olfato hab\u00eda vuelto a acertar. Adem\u00e1s ten\u00eda acento de Bilbao. Adem\u00e1s&#8230; ten\u00eda una sonrisa arrebatadora. Protegido por el anonimato me dediqu\u00e9 a escuchar sin mucho disimulo las explicaciones de mi amiga sobre el friso del altar de P\u00e9rgamo.<\/p>\n<p>&nbsp;<br \/>\n<em>&#8230;Saturno, hijo de Gea, castr\u00f3 a Urano, su padre, con la guada\u00f1a que le hab\u00eda proporcionado su madre. De la sangre que man\u00f3 de la herida, fue fecundando la tierra, y de ella nacieron las erinias, los gigantes, y las ninfas&#8230;.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<br \/>\nJoder, \u00a1est\u00e1 contando la leyenda de las erinias! Saturno, o Chronos en la mitolog\u00eda griega, es el Dios del tiempo. Se casa con su hermana Rea, y al saber que uno de sus hijos est\u00e1 predestinado a sucederle decide devorarlos a todos, hasta que el \u00faltimo de sus hijos, Zeus, salvado in extremis del macabro banquete por su madre, finalmente logra vencerlo. Todo eso lo describe Hesiodo en su poema La Teogon\u00eda, y todo eso se lo cuenta Sara a Peter en mi novela \u00abLa Danza de los Malditos\u00bb, cuando est\u00e1n en el museo del Prado, y ella le describe el cuadro \u00abSaturno devorando a un hijo\u00bb, que fue pintado por Goya con una oscuridad y un expresionismo brutales.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelabollado\/files\/2013\/11\/saturno.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft  wp-image-434\" alt=\"saturno\" src=\"http:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelabollado\/files\/2013\/11\/saturno.jpg\" width=\"196\" height=\"359\" srcset=\"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelabollado\/files\/2013\/11\/saturno.jpg 326w, https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelabollado\/files\/2013\/11\/saturno-163x300.jpg 163w\" sizes=\"auto, (max-width: 196px) 100vw, 196px\" \/><\/a>Precisamente esos d\u00edas estaba terminando la \u00faltima correcci\u00f3n, que ser\u00eda luego definitiva para que me publicaran la novela. As\u00ed que ten\u00eda todo muy reciente. Sentado en las escalinatas, estaba asistiendo a la misma escena, contada con la misma intensidad, por una mujer igual de enigm\u00e1tica que Sara. Solo que \u00e9sta era real, o al menos eso pens\u00e9 en un principio. Porque despu\u00e9s me lanz\u00f3 un par de miradas bastante misteriosas. La primera la interpret\u00e9 como \u00abYa s\u00e9 que eres espa\u00f1ol, y que no est\u00e1s en el grupo. \u00bfTe crees que soy tonta?\u00bb, ante lo que me avergonc\u00e9 un poco. Hab\u00eda hecho una gracia y yo, sin poder evitarlo, me hab\u00eda re\u00eddo. Y ella tambi\u00e9n al darse cuenta. Pero la segunda mirada fue bien distinta. Mientras relataba la leyenda de las erinias, imprimiendo el mismo dramatismo que yo hab\u00eda imaginado en Sara a la hora de escribir la escena de la novela, not\u00e9 que un par de veces fijaba su mirada en m\u00ed, ahora mucho m\u00e1s seria. Mientras la gente asent\u00eda, silenciosa, probablemente sin entender nada -qui\u00e9n, en su sano juicio, podr\u00eda entender una historia como aquella, o como tantas otras que nos relataron los cl\u00e1sicos, apasionantes sin duda, pero que a veces parecen ideadas por mentes seriamente perjudicadas por cantidades importantes de sustancias psicotr\u00f3picas-, yo asist\u00eda at\u00f3nito a la escena. Ahora parec\u00eda estar dici\u00e9ndome \u00abS\u00ed, ya lo s\u00e9, ya s\u00e9 que todo esto lo has contado en tu novela\u00bb. Pero ella no hab\u00eda le\u00eddo mi novela. Es m\u00e1s, nadie la hab\u00eda le\u00eddo todav\u00eda.<br \/>\nTras la breve charla, el grupo se movi\u00f3, y yo me qued\u00e9 sentado sin saber muy bien qu\u00e9 hacer. Decid\u00ed salir del museo, pero cinco minutos despu\u00e9s de salir a la calle, pens\u00e9 que no pod\u00eda perder la oportunidad de conocer a esa chica. As\u00ed que, decidido, me di la vuelta, y volv\u00ed a entrar. Ya en la sala del altar de p\u00e9rgamo (es lo primero que te encuentras al entrar al museo) me di de bruces con el grupo. Se dirig\u00edan r\u00e1pidamente a la salida. Para disimular un poco, decid\u00ed seguir hasta la siguiente sala, pero antes de cruzar la puerta, me di la vuelta. Ella tambi\u00e9n se hab\u00eda girado, y me miraba. No recuerdo si sonriendo, o en su pose m\u00e1s misteriosa, pero s\u00e9 que me mir\u00f3. No hab\u00eda duda. Me qued\u00e9 en la otra sala haciendo el idiota durante unos segundos, y volv\u00ed a su encuentro. Pero ya no estaba. Ni ella, ni el grupo. Sal\u00ed otra vez del museo, volv\u00ed a entrar. Nada.<\/p>\n<p>Me alej\u00e9 de all\u00ed pensando en Sara, en Goya, en mi novela, en las erinias, en las ninfas. En <em>ella<\/em>. Abr\u00ed mi gu\u00eda Lonely Planet, y me dirig\u00ed al siguiente objetivo. El estadio ol\u00edmpico, seguramente. Puede que la puerta de Brandenburgo, o la torre de comunicaciones. No me acuerdo. En realidad ya me daba igual.<br \/>\nAl d\u00eda siguiente volv\u00ed y pregunt\u00e9 por ella. Pero nadie sab\u00eda nada. No hab\u00eda ninguna gu\u00eda espa\u00f1ola trabajando all\u00ed. Es posible que hubiera venido con el grupo. No lo s\u00e9. Ellos tampoco. A decir verdad se mostraron un poco fr\u00edos. Me contest\u00f3 en ingl\u00e9s, pero luego solt\u00f3 una parrafada en alem\u00e1n. Creo que dijo \u00abQu\u00e9 co\u00f1o nos importa, t\u00edo, lo de tu gu\u00eda espa\u00f1ola\u00bb, o algo as\u00ed. En realidad no s\u00e9 alem\u00e1n, pero su mirada dec\u00eda eso. Seguro. No s\u00e9 si supo interpretar la m\u00eda. Espero que no.<\/p>\n<p style=\"text-align: left\"><a href=\"http:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelabollado\/files\/2013\/11\/pergamon-altar.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-436 aligncenter\" alt=\"pergamon-altar\" src=\"http:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelabollado\/files\/2013\/11\/pergamon-altar.jpg\" width=\"446\" height=\"288\" srcset=\"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelabollado\/files\/2013\/11\/pergamon-altar.jpg 930w, https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelabollado\/files\/2013\/11\/pergamon-altar-300x193.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 446px) 100vw, 446px\" \/><\/a><br \/>\nM\u00e1s o menos un a\u00f1o despu\u00e9s, publiqu\u00e9 la novela. Desde entonces son muchos los que me han preguntado si es autobiogr\u00e1fica. En realidad no lo es, y as\u00ed he respondido siempre a todo el que me pregunta. Nada de lo que escrib\u00ed me pas\u00f3, nada de lo que sienten o dicen sus protagonistas est\u00e1 basado en experiencias personales previas. Pero, dos a\u00f1os despu\u00e9s, tengo la extra\u00f1a sensaci\u00f3n de que muchas de las cosas que cuento en esa novela s\u00ed que han sucedido. Pero despu\u00e9s de escribirla.<\/p>\n<p style=\"text-align: left\">Algunas veces me vuelvo a acordar de ella.<br \/>\nPuede que alg\u00fan d\u00eda, por arte de magia, mi libro caiga en sus manos, y al leer esa escena, me recuerde, y sonr\u00eda. Puede que tambi\u00e9n piense que ella fue mi fuente de inspiraci\u00f3n para esa escena en el museo del Prado.<br \/>\nPero creo que me quedar\u00e9 con las ganas de saberlo.\u00a0Como me qued\u00e9 con las ganas de preguntarle su nombre, de pedirle el tel\u00e9fono, de a\u00f1adirla al facebook, de tomarme una <em>weissbier<\/em> con ella.<br \/>\nMejor as\u00ed. Porque si, por alguna casualidad de la vida, descubro que se llama Sara, es posible que mi historia hubiera dado un giro completo, que la novela nunca hubiera visto la luz, y que yo no estuviera aqu\u00ed en este momento.<br \/>\nPerd\u00ed esa oportunidad, si, pero no perd\u00ed la oportunidad de decidir estar all\u00ed, ese d\u00eda, en ese mismo instante, y vivir, gracias a esa decisi\u00f3n, aquel momento tan intenso y tan extra\u00f1o. Si no me hubiera encerrado en mi habitaci\u00f3n aquel fat\u00eddico d\u00eda, dos semanas antes, es posible que nada de todo eso hubiera ocurrido. O s\u00ed, qui\u00e9n sabe.<\/p>\n<p style=\"text-align: left\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Algunas veces me acuerdo de ella. Sucedi\u00f3 en Berl\u00edn, en el verano del a\u00f1o 2010. Las vacaciones estaban resultando un desastre. No quiero aburriros con detalles, pero digamos que no estaba siendo el verano de mi vida. Me quedaban a\u00fan otras dos semanas, y las previsiones no eran demasiado buenas. No sab\u00eda qu\u00e9 hacer, ni<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelabollado\/2013\/11\/24\/sucedio-en-berlin\/\">Leer m\u00e1s&#8230;<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":13,"featured_media":433,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","enabled":false},"version":2}},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-432","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-buzon-de-posts"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelabollado\/files\/2013\/11\/IMG_1360-copia.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p2WqiV-6Y","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelabollado\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/432","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelabollado\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelabollado\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelabollado\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelabollado\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=432"}],"version-history":[{"count":17,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelabollado\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/432\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":452,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelabollado\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/432\/revisions\/452"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelabollado\/wp-json\/wp\/v2\/media\/433"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelabollado\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=432"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelabollado\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=432"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelabollado\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=432"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}