{"id":107,"date":"2012-12-31T12:07:57","date_gmt":"2012-12-31T11:07:57","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelabollado\/?p=107"},"modified":"2013-12-24T10:23:41","modified_gmt":"2013-12-24T09:23:41","slug":"cuento-de-navidad-por-las-calles-de-malasana-2a-parte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/miguelabollado\/2012\/12\/31\/cuento-de-navidad-por-las-calles-de-malasana-2a-parte\/","title":{"rendered":"Cuento de Navidad por las calles de Malasa\u00f1a (2\u00aa parte)"},"content":{"rendered":"<p>Si sale corre el riesgo de que le vea. As\u00ed que decide pedir otra cerveza, y se pone a observar al pincha. Discos de vinilo. Tocadiscos con agujas de diamante. Resquicios de una \u00e9poca tan lejana. No recuerda haber visto uno de esos aparatos giratorios en ning\u00fan otro sitio de Madrid. Debe de haber miles de discos. Algunos tendr\u00e1n treinta o cuarenta a\u00f1os. Ramones, la Velvet, los Sirex, Bowie. Eso no sonaba ya en ning\u00fan sitio. Los observa despacio. Mientras, una chica se para a su lado. Escucha como pide una cerveza.<\/p>\n<p>\u2013Hola, Henry. Ha pasado mucho tiempo.<\/p>\n<p>Es Isabel. Sab\u00eda que le hab\u00eda visto. Henry calla, ignor\u00e1ndola otra vez. Ella insiste.<\/p>\n<p>\u2013No te preocupes. Esta noche hay tregua. Adem\u00e1s, los garitos de Malasa\u00f1a son suelo sagrado.<\/p>\n<p>\u00c9l se da la vuelta, por fin, se deshace del miedo inicial, y la mira con desprecio. <em>Qu\u00e9 demonios<\/em>, piensa, <em>\u00bfqu\u00e9 es lo peor que podr\u00eda pasarme si me detuviera?<\/em>\u00a0Sabe que si eso ocurriera, en tres d\u00edas aparecer\u00eda colgado del Viaducto de la calle Segovia, sin juicios, sin contemplaciones. Pero por otra parte\u2026 eso es precisamente lo que \u00e9l pensaba hacer esa misma noche.<\/p>\n<p>\u2013Supongo entonces que esta noche te quitar\u00e1s el disfraz de hija de puta.<\/p>\n<p>\u2013Efectivamente. Y t\u00fa el de mat\u00f3n sin escr\u00fapulos.<\/p>\n<p>\u2013Es curioso que me hables t\u00fa de escr\u00fapulos. Cuando\u2026<\/p>\n<p>Ella le tapa la boca con la mano, y le sonr\u00ede. Una vez hab\u00edan sido amigos, compa\u00f1eros de mil batallas, cuando la hab\u00eda entrenado durante meses, durante su estancia en los servicios secretos, muchos a\u00f1os atr\u00e1s, cuando todav\u00eda cre\u00eda en su pa\u00eds, y juraba dar la vida por \u00e9l.<\/p>\n<p>\u2013Esta noche no. Ven. Quiero presentarte a alguien.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfY se puede saber qu\u00e9 co\u00f1o pasa esta noche?<\/p>\n<p>\u2013\u00bfPero en qu\u00e9 mundo vives, hombre? Ma\u00f1ana es Navidad.<\/p>\n<p>\u00c9l la mira, confuso, y siente un breve pero profundo escalofr\u00edo<i>. \u00bfOtra vez Navidad? Qu\u00e9 r\u00e1pido ha pasado el tiempo<\/i>.<\/p>\n<p>\u2013D\u00e9jalo. No tengo el d\u00eda muy fino, hoy.<\/p>\n<p>\u2013Como quieras \u2013ella se da la vuelta con la cerveza que acababa de pedir, pero antes de dejarle, acerca su boca al o\u00eddo de \u00e9l\u2013. Tienes cinco minutos para largarte de aqu\u00ed. \u00bfDe acuerdo? Yo no te he visto.<\/p>\n<p>\u00c9l asiente con la cabeza. La Dama de Hielo nunca estaba en tregua. El metro ya est\u00e1 cerrado, as\u00ed que no hay escapatoria. En condiciones normales, una ocasi\u00f3n as\u00ed ella no la habr\u00eda desperdiciado. As\u00ed que decide, prudentemente, aprovechar su suerte y largarse de all\u00ed lo m\u00e1s r\u00e1pido posible.\u00a0Al salir, ve luces azules y verdes. Casas bailando. Tejados retorcidos. Cristales en el suelo. Olor a pis de perro. Y de pronto todo oscuro.<\/p>\n<p>Al despertar del chute se dirige a su destino. La niebla lo cubre todo. Los efectos de las pastillas han amainado, ya no lo ve todo azul y verde. Ahora todo es gris. El cielo, la catedral, la iglesia de San Miguel, la calle Segovia. Todo lo inunda ese tono trist\u00f3n, gris\u00e1ceo y blanquecino, provocado por el fr\u00edo y la niebla. Mira hacia abajo. El suelo no parece estar tan lajos. Sin embargo sabe que todos los que cayeron cumplieron las expectativas y desaparecieron del mundo de los vivos. \u00c9l no caer\u00e1, no. No quiere matar a nadie m\u00e1s, no quiere que nadie vea su cuerpo hecho pedazos. Ata entonces el extremo de una cuerda a la baranda descascarillada del viejo viaducto de la calle Bail\u00e9n, y se la anuda a su cuello por el otro extremo. Observa por \u00faltima vez su querida ciudad. De pronto se acumulan un mont\u00f3n de recuerdos, de sensaciones, no necesariamente malas todas, que lo abruman y lo hacen dudar. Pero enseguida piensa en ella, y una punzada de dolor vuelve a recorrer su coraz\u00f3n, todo su cuerpo, un dolor que ya no puede soportar. <i>!Qu\u00e9 co\u00f1o!, yo ya he vivido suficiente, y esto que me espera no es vivir.<\/i><\/p>\n<p>Entonces escucha un sonido. Alguien est\u00e1 llamando.<\/p>\n<p>Mira el m\u00f3vil. No puede creer lo que ve. Vuelve a sentir escalofr\u00edos. Es <i>ella<\/i>. La mujer que lo hab\u00eda abandonado, arruinado y desahuciado, aquella que se hab\u00eda quedado con todo lo que ten\u00eda, incluido sus dos hijas; esa malvada a la que sol\u00eda insultar por las calles oscuras de Malasa\u00f1a las noches de borrachera, que eran casi todas; la causa por la que hab\u00eda decidido terminar con todo de una vez en esa misma noche. S\u00ed, esa mujer que tanto lo hab\u00eda despreciado, pero a la que, a pesar de todo, segu\u00eda queriendo, m\u00e1s incluso que a su propia vida. Descuelga. Oye su voz.<\/p>\n<p>\u2013Hola, Henry\u2026<\/p>\n<p>Parece nerviosa. \u00c9l no contesta. No puede.<\/p>\n<p>\u2013Me preguntaba si\u2026 ten\u00edas pensado ir a alg\u00fan sitio esta noche.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfY d\u00f3nde te imaginas que iba a ir? \u2013 Contesta \u00e9l, al fin.<\/p>\n<p>Silencio.<\/p>\n<p>\u2013Claro\u2026 Esto\u2026 oye, Henry, hab\u00eda pensado\u2026 que igual\u2026 no s\u00e9\u2026 \u00bfquieres venir a cenar esta noche? A las ni\u00f1as les har\u00e1 ilusi\u00f3n.<\/p>\n<p><em>\u00bfA las ni\u00f1as?<\/em> Qu\u00e9 mentirosa has sido siempre<em> \u00bfTambi\u00e9n a tus padres?<\/em> Piensa, sonriendo con desidia. Calla otra vez durante unos segundos, antes de contestar. No era propio de ella hacer esa llamada. No la hab\u00eda hecho el a\u00f1o pasado, ni el anterior tampoco. No le hab\u00eda llamado m\u00e1s que dos o tres veces en los tres a\u00f1os que llevaban separados. <em>Dios m\u00edo, \u00a1Han pasado ya tres a\u00f1os!<\/em> Su coraz\u00f3n late con fuerza, con mucha fuerza. Recuerda aquellas sensaciones, ya olvidadas, aquel primer a\u00f1o cuando temblaba s\u00f3lo al o\u00edr su voz, cuando alargaban los encuentros hasta altas horas de la madrugada, am\u00e1ndose y cont\u00e1ndose los m\u00e1s oscuros e inconfesables secretos. Y de pronto se olvida de todo lo que ha sufrido en los \u00faltimos a\u00f1os. Olvida el da\u00f1o que se hab\u00edan hecho, el desprecio con el que ella le hab\u00eda tratado, el odio de la familia de ella, la verg\u00fcenza que sent\u00edan sus propias hijas en su presencia. Se olvida de por qu\u00e9 est\u00e1 all\u00ed, subido a la barandilla del viaducto, a punto de acabar con todo. <i>Tan s\u00f3lo una palabra tuya bastar\u00e1 para sanarme<\/i>.\u00a0 Recuerda ese pasaje de la Biblia. Cambia <em>sanar<\/em> por <em>salvar<\/em>, o por <em>embrujar. U<\/em><i>na palabra<\/i> por <i>una llamada<\/i>, y el significado es el mismo. <i>Tan s\u00f3lo un una palabra tuya bastar\u00e1 para salvarme, un susurro tuyo me seguir\u00e1 embrujando para siempre.<\/i> \u00a1C\u00f3mo es posible!<\/p>\n<p>\u2013Puede que me pase, si\u2026<\/p>\n<p>Cuelga el tel\u00e9fono. Duda por un instante. Mira hacia abajo, vuelve la mirada hacia la cuerda atada ya a su cuello, escucha t\u00edmidos murmullos de \u00e1nimo, que le suenan a pat\u00e9tico consuelo, entre los curiosos que ya empiezan a acercarse. Se quita lentamente la soga del cuello, y se baja de la baranda, pero deja el otro extremo atado. Nunca se sabe.<\/p>\n<p>\u2013Quiz\u00e1s ma\u00f1ana tenga a\u00fan m\u00e1s motivos para hacer esto \u2013murmulla para s\u00ed\u2013. O puede que ya no tenga ning\u00fan sentido hacerlo. Puede que, al fin y al cabo, merezca la pena vivir un d\u00eda m\u00e1s.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si sale corre el riesgo de que le vea. As\u00ed que decide pedir otra cerveza, y se pone a observar al pincha. Discos de vinilo. Tocadiscos con agujas de diamante. Resquicios de una \u00e9poca tan lejana. No recuerda haber visto uno de esos aparatos giratorios en ning\u00fan otro sitio de Madrid. 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