{"id":98,"date":"2015-06-14T08:50:52","date_gmt":"2015-06-14T08:50:52","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/?p=98"},"modified":"2017-01-31T14:40:51","modified_gmt":"2017-01-31T14:40:51","slug":"lo-impredecible","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/2015\/06\/14\/lo-impredecible\/","title":{"rendered":"Lo impredecible"},"content":{"rendered":"<p>Por @SilviaP3<\/p>\n<div id=\"attachment_99\" style=\"width: 213px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/openclipart.org\/detail\/17210\/panda-point-dinterrogation\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-99\" class=\"wp-image-99 size-medium\" src=\"http:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/files\/2015\/06\/laurent-panda-point-d-interrogation-203x300.png\" alt=\"laurent-panda-point-d-interrogation\" width=\"203\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/files\/2015\/06\/laurent-panda-point-d-interrogation-203x300.png 203w, https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/files\/2015\/06\/laurent-panda-point-d-interrogation-694x1024.png 694w, https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/files\/2015\/06\/laurent-panda-point-d-interrogation.png 1626w\" sizes=\"auto, (max-width: 203px) 100vw, 203px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-99\" class=\"wp-caption-text\">Fuente: OpenClipArt<\/p><\/div>\n<p><strong>Qu\u00e9 impredecible es la vida.<\/strong> Creemos que podemos manejar los hilos de aquello que nos rodea, que podemos barajar todas las posibilidades, que podemos controlar los hechos que acontecen a nuestro alrededor y los sentimientos que crecen en nuestro interior, como si fu\u00e9ramos los personajes de una obra cuyo narrador vapulea a su antojo. Pero no podemos.<\/p>\n<p>El control que poseemos es relativo. Las decisiones que podemos tomar tienen un margen de maniobra que afectar\u00e1 a nuestro entorno, de una forma m\u00e1s o menos dram\u00e1tica, seg\u00fan el modo en que las llevemos a cabo.<\/p>\n<p>Es curioso porque, con frecuencia, <strong>quien toma inesperadamente decisiones dr\u00e1sticas<\/strong> que resultar\u00e1n dolorosas para la gente que le rodea, en este mundo proclive al ego\u00edsmo, ni siquiera pensar\u00e1 en la manera de minimizar el da\u00f1o, <strong>se limitar\u00e1 a bloquear su conciencia<\/strong> y permitir\u00e1 que su ego tome el mando, provocando terremotos innecesarios que dejar\u00e1n abiertas brechas eternas. Por el contrario, <strong>aquel que ha de decidirse cuando la vida le sorprende<\/strong> con varias direcciones a tomar, aunque su decisi\u00f3n no afecte de tal forma a los dem\u00e1s, y sea realmente algo que solo a \u00e9l ata\u00f1e,<strong> suele dejarse ahogar por el entorno<\/strong>, pensando tanto en los otros que se olvida de s\u00ed mismo, perdiendo la capacidad de relativizar unos hechos que ni siquiera tienen la importancia que les da.<\/p>\n<p>Ambas actitudes conforman dos <strong>extremos a evitar<\/strong>; aunque, reconozc\u00e1moslo, es m\u00e1s f\u00e1cil encontrarse con los que gu\u00edan su conducta motivados por la primera de ellas que con los segundos. No obstante, hay un punto intermedio entre ambas posturas, esa frontera entre la reflexi\u00f3n y la acci\u00f3n que suele omitirse por puro y simple miedo. As\u00ed, uno decide c\u00f3mo los d\u00edas pasan, corriendo el riesgo de dejarse arrastrar por el propio ego\u00edsmo o por el ego\u00edsmo de los otros. En ese punto intermedio, se encuentra la sabidur\u00eda adquirida que concilia ambas posturas; en ese punto intermedio, se encuentra la honestidad con uno mismo.<\/p>\n<p>De tal forma, <strong>no da\u00f1aremos a aquellos a quienes amamos,<\/strong> e intentaremos provocarles el menor dolor posible si est\u00e1 en nuestra mano hacerlo, mientras que aquellos que nos quieren de verdad nos dar\u00e1n alas para que tomemos nuestras propias decisiones, apoy\u00e1ndonos para alcanzar nuestra propia dicha, incluso aunque no la entiendan, enorgulleci\u00e9ndose de vernos planear. Eso s\u00ed, cuando uno forma parte de quienes as\u00ed se comportan ha de saber que lleva las de perder si se tropieza con aquellos egoistas ac\u00e9rrimos que ni siquiera agradecer\u00e1n ese tipo de sentimientos desinteresados, entre otras cosas, porque son incapaces de sentirlos. De todas formas, aunque parezca lo contrario, no tropezar\u00e1 con demasiados; al fin y al cabo, uno termina rodeado de aquellos que son como \u00e9l. Es cuesti\u00f3n de tiempo.<\/p>\n<p>De nosotros depende lo que hacemos cada d\u00eda. Si hay algo en la vida que podemos controlar en medio del caos, son nuestras decisiones. Las opciones que escogemos entre todas las que podemos tomar son aquellas que nos definen, y sus consecuencias son nuestra responsabilidad, no la de otros. Despu\u00e9s de todo, por m\u00e1s que nos enga\u00f1emos a nosotros mismos repiti\u00e9ndonos lo contrario, <strong>en el mundo de los afectos, la vida es bien simple, somos nosotros los que nos empe\u00f1amos siempre en complicarla a unos niveles inimaginables.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por @SilviaP3 Qu\u00e9 impredecible es la vida. Creemos que podemos manejar los hilos de aquello que nos rodea, que podemos barajar todas las posibilidades, que podemos controlar los hechos que acontecen a nuestro alrededor y los sentimientos que crecen en nuestro interior, como si fu\u00e9ramos los personajes de una obra cuyo narrador vapulea a su antojo. Pero no podemos. El control que poseemos es relativo. Las decisiones que podemos tomar tienen un margen de maniobra que afectar\u00e1 a nuestro entorno, de una forma m\u00e1s o menos dram\u00e1tica, seg\u00fan el modo en que las llevemos a cabo. Es curioso porque, con frecuencia, quien toma inesperadamente decisiones dr\u00e1sticas que resultar\u00e1n dolorosas para la gente que le rodea, en este mundo proclive al ego\u00edsmo, ni siquiera pensar\u00e1 en la manera de minimizar el da\u00f1o, se limitar\u00e1 a bloquear su conciencia y permitir\u00e1 que su ego tome el mando, provocando terremotos innecesarios que dejar\u00e1n abiertas brechas eternas. Por el contrario, aquel que ha de decidirse cuando la vida le sorprende con varias direcciones a tomar, aunque su decisi\u00f3n no afecte de tal forma a los dem\u00e1s, y sea realmente algo que solo a \u00e9l ata\u00f1e, suele dejarse ahogar por el entorno, pensando tanto en los otros que se olvida de s\u00ed mismo, perdiendo la capacidad de relativizar unos hechos que ni siquiera tienen la importancia que les da. Ambas actitudes conforman dos extremos a evitar; aunque, reconozc\u00e1moslo, es m\u00e1s f\u00e1cil encontrarse con los que gu\u00edan su conducta motivados por la primera de ellas que con los segundos. No obstante, hay un punto intermedio entre ambas posturas, esa frontera entre la reflexi\u00f3n y la acci\u00f3n que suele omitirse por puro y simple miedo. As\u00ed, uno decide c\u00f3mo los d\u00edas pasan, corriendo el riesgo de dejarse arrastrar por el propio ego\u00edsmo o por el ego\u00edsmo de los otros. En ese punto intermedio, se encuentra la sabidur\u00eda adquirida que concilia ambas posturas; en ese punto intermedio, se encuentra la honestidad con uno mismo. De tal forma, no da\u00f1aremos a aquellos a quienes amamos, e intentaremos provocarles el menor dolor posible si est\u00e1 en nuestra mano hacerlo, mientras que aquellos que nos quieren de verdad nos dar\u00e1n alas para que tomemos nuestras propias decisiones, apoy\u00e1ndonos para alcanzar nuestra propia dicha, incluso aunque no la entiendan, enorgulleci\u00e9ndose de vernos planear. Eso s\u00ed, cuando uno forma parte de quienes as\u00ed se comportan ha de saber que lleva las de perder si se tropieza con aquellos egoistas ac\u00e9rrimos que ni siquiera agradecer\u00e1n ese tipo de sentimientos desinteresados, entre otras cosas, porque son incapaces de sentirlos. De todas formas, aunque parezca lo contrario, no tropezar\u00e1 con demasiados; al fin y al cabo, uno termina rodeado de aquellos que son como \u00e9l. 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Despu\u00e9s de todo, por m\u00e1s que nos enga\u00f1emos a nosotros mismos repiti\u00e9ndonos lo contrario, en el mundo de los afectos, la vida es bien simple, somos nosotros los que nos empe\u00f1amos siempre en complicarla a unos niveles inimaginables.<\/p>\n","protected":false},"author":69,"featured_media":245,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":true,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","enabled":false},"version":2}},"categories":[5],"tags":[16],"class_list":["post-98","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-divagaciones","tag-reflexion"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/files\/2015\/12\/turn-749026_640.png","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p5XwHR-1A","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/98","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/69"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=98"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/98\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":434,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/98\/revisions\/434"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/245"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=98"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=98"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=98"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}