{"id":90,"date":"2015-05-31T19:54:20","date_gmt":"2015-05-31T19:54:20","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/?p=90"},"modified":"2015-05-31T20:00:25","modified_gmt":"2015-05-31T20:00:25","slug":"cartas-desde-dinamarca","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/2015\/05\/31\/cartas-desde-dinamarca\/","title":{"rendered":"Cartas desde Dinamarca"},"content":{"rendered":"<p>Por <a href=\"https:\/\/twitter.com\/silviap3\">@SilviaP3<\/a><\/p>\n<p>Antes de rese\u00f1ar <em>Cartas desde Dinamarca. Correspondencia 1931-1962<\/em> de Karen Blixen, y para no llevarnos a enga\u00f1o, debo confesar, no s\u00f3lo mi devoci\u00f3n por la autora, sino tambi\u00e9n mi debilidad por leer todo cuanto libro cae en mis manos sobre las ep\u00edstolas de los escritores. Siempre me acerco a ellos con una sensaci\u00f3n peculiar, que combina el inter\u00e9s, la curiosidad y cierto pudor al sentir que uno se est\u00e1 inmiscuyendo en la vida \u00edntima de otra persona, por m\u00e1s que la admire, le inspire o le agrade.<\/p>\n<p>Seguramente, el g\u00e9nero epistolar resulta fascinante precisamente por ese c\u00famulo de informaciones, sentimientos y sensaciones que recibimos y experimentamos al abordarlo. No obstante, pocos son los libros que recogen las misivas de tal o cual autor que consiguen emocionarnos tan inmensamente como lo han hecho el resto de sus obras, aquellas que s\u00ed fueron vestidas para ser expuestas al mundo, al contrario de unas cartas que fueron escritas en un entorno \u00edntimo y privado para ser le\u00eddas \u00fanicamente por su destinatario.<\/p>\n<p>De tal forma, a menudo resulta decepcionante leerlas, corriendo el riesgo de que se nos caiga la imagen de su remitente a pedazos, cost\u00e1ndonos asimilar que tales narraciones y ep\u00edstolas hubieran salido de la misma pluma. Sin embargo, otras veces la lectura de esas l\u00edneas provoca que nos reencontremos con un viejo amigo, como si la correspondencia de un autor terminara por descubrirnos la verdadera honestidad de sus creaciones. Al fin y al cabo, quien es honesto en sus obras, nutri\u00e9ndose tanto de los sentimientos como del intelecto, se expone por todas partes cada vez que escribe; de modo que, aun cuando esas cartas no estuvieran firmadas, uno ser\u00eda capaz de decir: Esto es de X.<\/p>\n<p>As\u00ed sucede con la correspondencia de la baronesa Karen Blixen, m\u00e1s conocida por su seud\u00f3nimo Isak Dinesen.<\/p>\n<p>En la primera etapa de su vida, la arist\u00f3crata, despu\u00e9s de haberse casado con un primo lejano, parti\u00f3 a Kenia con su marido para dedicarse al cultivo del caf\u00e9. Divorci\u00e1ndose en 1925, y quedando al frente de la plantaci\u00f3n hasta 1931, a\u00f1o en el que se produjo la ca\u00edda de los precios, la autora regres\u00f3 a su pa\u00eds natal y comenz\u00f3 a publicar sus libros, esperando aumentar sus ingresos. La recopilaci\u00f3n de sus cartas durante esas tres \u00faltimas d\u00e9cadas de vida, en las cuales desarroll\u00f3 su carrera literaria, provocan que nos reencontremos con la escritora danesa cuya fama se multiplic\u00f3 en 1985, cuando su obra autobiogr\u00e1fica <em>La granja africana<\/em>, fue llevada al cine por el director Sydney Pollack, e interpretada por Meryl Streep.<\/p>\n<p>En las <em>Cartas desde Dinamarca<\/em>, que N\u00f3rdica Libros edita por primera vez en castellano, con la esmerada traducci\u00f3n de Enrique Bern\u00e1rdez, el lector tiene la oportunidad de asomarse a los pensamientos m\u00e1s \u00edntimos de la baronesa; a la a\u00f1oranza por lo que ella consideraba la que hab\u00eda sido su vida plena; a sus problemas de salud causados por la s\u00edfilis que le hab\u00eda contagiado su marido, as\u00ed como los tratamientos a los que la sometieron en la \u00e9poca; a sus razones para escribir; a su negativa a reconocer p\u00fablicamente la autor\u00eda de <em>Vengadoras angelicales<\/em>, que hab\u00eda publicado con el seud\u00f3nimo de Pierre Andr\u00e9zel; y a la indignaci\u00f3n latente que de vez en cuando aparece ante el hecho de tener que pagar un precio en el mundo por ser fiel a uno mismo.<\/p>\n<p>Las misivas van dirigidas, entre otros, a personas tales como a su \u00edntimo amigo Gustav Mohr, a su hermano Thomas Dinesen, al investigador literario Aage Henriksen, a los africanos con los que manten\u00eda el contacto desde que hab\u00eda vivido en Kenia y a sus editores.<\/p>\n<p>La correspondencia editorial resulta sumamente interesante, no solo por la actitud de la escritora ante su obra y su esfuerzo por protegerla, sino tambi\u00e9n por el detallado informe que realiza sobre las malas traducciones a las que la ve sometida cuando, tras mucha reticencia, autoriza a que se lleve a cabo.<\/p>\n<p>Entre ep\u00edstola y ep\u00edstola, facilitando la lectura en una acertada edici\u00f3n, nos encontramos con p\u00e1rrafos en cursiva que nos sit\u00faan en el contexto hist\u00f3rico adecuado y con la informaci\u00f3n personal necesaria para entender por completo el momento en el que las cartas fueron escritas. Se respetan tambi\u00e9n en la traducci\u00f3n los anglicismos con los que la escritora salpimentaba su discurso, de manera que, en su conjunto, nos adentramos en la psique de la baronesa sin ambages.<\/p>\n<p>La faceta literaria sobresale por encima de todas las dem\u00e1s en sus textos. As\u00ed, las referencias de Blixen a Goethe, Shakespeare, S\u00f3crates o a las hermanas Br\u00f6nte son constantes; los dimes y diretes con los estudiosos de sus creaciones se presentan con suma frecuencia; y en los \u00faltimos a\u00f1os el proyecto de una novela fant\u00e1stica, <em>Albondocani<\/em>, que no lleg\u00f3 a terminar, resulta un tema recurrente.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de ello, el libro recoge la carta de agradecimiento que la baronesa remiti\u00f3 a Ernest Hemingway el 1 de noviembre de 1954, cuando el escritor, tras haber recibido oficialmente el Premio Nobel de Literatura, declar\u00f3 en una entrevista realizada ese mismo d\u00eda, que hubiera sido m\u00e1s feliz \u00absi el premio hubiera reca\u00eddo en la bella escritora Isak Dinesen, o en Bernard Berenson (\u2026)\u00bb.<\/p>\n<p>En resumidas cuentas, con <em>Cartas desde Dinamarca<\/em>, uno vuelve a caer subyugado por la prosa de esta danesa, que a menudo se desped\u00eda de sus destinatarios con un simple deseo:<\/p>\n<p>Buen viento.<\/p>\n<p><strong>BLIXEN, Karen. <em>Cartas desde Dinamarca. <\/em>Traductor:\u00a0Enrique Bern\u00e1rdez Editorial: N\u00f3rdica Libros P\u00e1ginas:\u00a0496 ISBN:\u00a0978-84-15717-11-9<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por @SilviaP3 Antes de rese\u00f1ar Cartas desde Dinamarca. Correspondencia 1931-1962 de Karen Blixen, y para no llevarnos a enga\u00f1o, debo confesar, no s\u00f3lo mi devoci\u00f3n por la autora, sino tambi\u00e9n mi debilidad por leer todo cuanto libro cae en mis manos sobre las ep\u00edstolas de los escritores. Siempre me acerco a ellos con una sensaci\u00f3n peculiar, que combina el inter\u00e9s, la curiosidad y cierto pudor al sentir que uno se est\u00e1 inmiscuyendo en la vida \u00edntima de otra persona, por m\u00e1s que la admire, le inspire o le agrade. Seguramente, el g\u00e9nero epistolar resulta fascinante precisamente por ese c\u00famulo de informaciones, sentimientos y sensaciones que recibimos y experimentamos al abordarlo. No obstante, pocos son los libros que recogen las misivas de tal o cual autor que consiguen emocionarnos tan inmensamente como lo han hecho el resto de sus obras, aquellas que s\u00ed fueron vestidas para ser expuestas al mundo, al contrario de unas cartas que fueron escritas en un entorno \u00edntimo y privado para ser le\u00eddas \u00fanicamente por su destinatario. De tal forma, a menudo resulta decepcionante leerlas, corriendo el riesgo de que se nos caiga la imagen de su remitente a pedazos, cost\u00e1ndonos asimilar que tales narraciones y ep\u00edstolas hubieran salido de la misma pluma. Sin embargo, otras veces la lectura de esas l\u00edneas provoca que nos reencontremos con un viejo amigo, como si la correspondencia de un autor terminara por descubrirnos la verdadera honestidad de sus creaciones. Al fin y al cabo, quien es honesto en sus obras, nutri\u00e9ndose tanto de los sentimientos como del intelecto, se expone por todas partes cada vez que escribe; de modo que, aun cuando esas cartas no estuvieran firmadas, uno ser\u00eda capaz de decir: Esto es de X. As\u00ed sucede con la correspondencia de la baronesa Karen Blixen, m\u00e1s conocida por su seud\u00f3nimo Isak Dinesen. En la primera etapa de su vida, la arist\u00f3crata, despu\u00e9s de haberse casado con un primo lejano, parti\u00f3 a Kenia con su marido para dedicarse al cultivo del caf\u00e9. Divorci\u00e1ndose en 1925, y quedando al frente de la plantaci\u00f3n hasta 1931, a\u00f1o en el que se produjo la ca\u00edda de los precios, la autora regres\u00f3 a su pa\u00eds natal y comenz\u00f3 a publicar sus libros, esperando aumentar sus ingresos. La recopilaci\u00f3n de sus cartas durante esas tres \u00faltimas d\u00e9cadas de vida, en las cuales desarroll\u00f3 su carrera literaria, provocan que nos reencontremos con la escritora danesa cuya fama se multiplic\u00f3 en 1985, cuando su obra autobiogr\u00e1fica La granja africana, fue llevada al cine por el director Sydney Pollack, e interpretada por Meryl Streep. En las Cartas desde Dinamarca, que N\u00f3rdica Libros edita por primera vez en castellano, con la esmerada traducci\u00f3n de Enrique Bern\u00e1rdez, el lector tiene la oportunidad de asomarse a los pensamientos m\u00e1s \u00edntimos de la baronesa; a la a\u00f1oranza por lo que ella consideraba la que hab\u00eda sido su vida plena; a sus problemas de salud causados por la s\u00edfilis que le hab\u00eda contagiado su marido, as\u00ed como los tratamientos a los que la sometieron en la \u00e9poca; a sus razones para escribir; a su negativa a reconocer p\u00fablicamente la autor\u00eda de Vengadoras angelicales, que hab\u00eda publicado con el seud\u00f3nimo de Pierre Andr\u00e9zel; y a la indignaci\u00f3n latente que de vez en cuando aparece ante el hecho de tener que pagar un precio en el mundo por ser fiel a uno mismo. Las misivas van dirigidas, entre otros, a personas tales como a su \u00edntimo amigo Gustav Mohr, a su hermano Thomas Dinesen, al investigador literario Aage Henriksen, a los africanos con los que manten\u00eda el contacto desde que hab\u00eda vivido en Kenia y a sus editores. La correspondencia editorial resulta sumamente interesante, no solo por la actitud de la escritora ante su obra y su esfuerzo por protegerla, sino tambi\u00e9n por el detallado informe que realiza sobre las malas traducciones a las que la ve sometida cuando, tras mucha reticencia, autoriza a que se lleve a cabo. Entre ep\u00edstola y ep\u00edstola, facilitando la lectura en una acertada edici\u00f3n, nos encontramos con p\u00e1rrafos en cursiva que nos sit\u00faan en el contexto hist\u00f3rico adecuado y con la informaci\u00f3n personal necesaria para entender por completo el momento en el que las cartas fueron escritas. Se respetan tambi\u00e9n en la traducci\u00f3n los anglicismos con los que la escritora salpimentaba su discurso, de manera que, en su conjunto, nos adentramos en la psique de la baronesa sin ambages. La faceta literaria sobresale por encima de todas las dem\u00e1s en sus textos. As\u00ed, las referencias de Blixen a Goethe, Shakespeare, S\u00f3crates o a las hermanas Br\u00f6nte son constantes; los dimes y diretes con los estudiosos de sus creaciones se presentan con suma frecuencia; y en los \u00faltimos a\u00f1os el proyecto de una novela fant\u00e1stica, Albondocani, que no lleg\u00f3 a terminar, resulta un tema recurrente. Adem\u00e1s de ello, el libro recoge la carta de agradecimiento que la baronesa remiti\u00f3 a Ernest Hemingway el 1 de noviembre de 1954, cuando el escritor, tras haber recibido oficialmente el Premio Nobel de Literatura, declar\u00f3 en una entrevista realizada ese mismo d\u00eda, que hubiera sido m\u00e1s feliz \u00absi el premio hubiera reca\u00eddo en la bella escritora Isak Dinesen, o en Bernard Berenson (\u2026)\u00bb. En resumidas cuentas, con Cartas desde Dinamarca, uno vuelve a caer subyugado por la prosa de esta danesa, que a menudo se desped\u00eda de sus destinatarios con un simple deseo: Buen viento. BLIXEN, Karen. Cartas desde Dinamarca. Traductor:\u00a0Enrique Bern\u00e1rdez Editorial: N\u00f3rdica Libros P\u00e1ginas:\u00a0496 ISBN:\u00a0978-84-15717-11-9<\/p>\n","protected":false},"author":69,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","enabled":false},"version":2}},"categories":[3],"tags":[15],"class_list":["post-90","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-resenas","tag-nordica-libros"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p5XwHR-1s","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/69"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=90"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":96,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90\/revisions\/96"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=90"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=90"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=90"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}