{"id":268,"date":"2015-12-19T22:34:52","date_gmt":"2015-12-19T22:34:52","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/?p=268"},"modified":"2015-12-19T22:34:52","modified_gmt":"2015-12-19T22:34:52","slug":"tristeza-navidena","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/2015\/12\/19\/tristeza-navidena\/","title":{"rendered":"Tristeza navide\u00f1a"},"content":{"rendered":"<p>Por <a href=\"https:\/\/twitter.com\/SilviaP3\" target=\"_blank\">@SilviaP3<\/a><\/p>\n<p><strong>Tal vez sean las luces de Navidad;<\/strong> tal vez la sonrisa forzada de aquellas gentes que ni siquiera te saludan el resto del a\u00f1o; tal vez sea el caos de los horarios y las compras; tal vez sea la acumulaci\u00f3n de convencionalismos, regalos y cenas; tal vez sea el solsticio. <strong>Pero lo cierto es que en esta \u00e9poca del a\u00f1o por nuestras venas corre la tristeza, nuestro \u00e1nimo se hast\u00eda y el coraz\u00f3n padece reviviendo el dolor pasado de las ausencias, que vuelve a ser tan presente<\/strong> que, a menudo, uno siente envidia de aquellos afortunados que a\u00fan viven estas fechas con la sonrisa plena por no haber sufrido ninguna de esas p\u00e9rdidas irreparables, por no contar cada vez con menos sillas en las mesas decoradas de este diciembre.<\/p>\n<p>Por si la tristeza navide\u00f1a fuera poco, en lo que se han ido transformando estas fiestas es en un aut\u00e9ntico caos. <strong>En estos d\u00edas, uno deber\u00eda reflexionar sobre lo acontecido el \u00faltimo a\u00f1o y sobre lo no acontecido que desear\u00eda que aconteciera en el siguiente; sobre las ocasiones perdidas, las batallas no libradas, las palabras no dichas y las dichas en vano; sobre los sentimientos no confesados, los abrazos dados, los hurtados y los no osados a dar; y sobre las sonrisas regaladas y las experiencias vividas<\/strong>. Entonces comprender\u00eda que nada de todo eso puede ser fingido ni comprado y que nada de todo eso puede ser comparado a tantos objetos que atesoramos, pues tiene m\u00e1s valor una tarde junto al mar compartiendo sonrisas y naufragando en unos ojos que todo el oro del mundo, que todos los lujos con los que muchos sue\u00f1an. <strong>Admit\u00e1moslo, quienes sue\u00f1an con esos lujos y no con esas tardes, todav\u00eda no han comprendido nada.<\/strong><\/p>\n<div id=\"attachment_274\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/pixabay.com\/en\/christmas-bauble-red-ball-15738\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-274\" class=\"wp-image-274 size-medium\" src=\"http:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/files\/2015\/12\/christmas-bauble-15738_960_720-300x200.jpg\" alt=\"christmas-bauble-15738_960_720\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/files\/2015\/12\/christmas-bauble-15738_960_720-300x200.jpg 300w, https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/files\/2015\/12\/christmas-bauble-15738_960_720.jpg 960w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-274\" class=\"wp-caption-text\">FUENTE: Pixabay<\/p><\/div>\n<p>Sin embargo, en estas fechas no todos dedican tiempo a reflexionar, aunque sea solo un poco. Lo que sucede m\u00e1s bien es que se dejan arrastrar por la corriente del estr\u00e9s en la que hay que hacer juegos malabares para combinar celebraciones, trabajo y ni\u00f1os de vacaciones; <strong>convirti\u00e9ndose la Navidad en una carrera fren\u00e9tica cuya meta es el 7 de enero.<\/strong><\/p>\n<p>Y en medio de todo eso, si alguno se detiene unos segundos, es atacado por la tristeza. La mayor\u00eda de las veces la opci\u00f3n de la gente es evadirse en m\u00e1s cenas, m\u00e1s alcohol, m\u00e1s compras. Como si reflexionar fuera malo, como si encarar de cuando en vez la tristeza nos fuera a hacer da\u00f1o. Vivir en ella es perjudicial, pero asumirla en ocasiones, atrevi\u00e9ndose a <strong>mirar la realidad tal cual es, resulta necesario para afrontar el nuevo a\u00f1o con nuevos br\u00edos.<\/strong><\/p>\n<p>Y entonces, despu\u00e9s de llorar lo pasado, despu\u00e9s de recordar la brevedad de lo que somos y que desconocemos cu\u00e1nto tiempo m\u00e1s respiraremos, cabe la posibilidad de que tengamos fuerza para proponernos a nosotros mismos que, dentro de un a\u00f1o, cuando volvamos a sufrir la tristeza navide\u00f1a no vamos a tener ocasiones perdidas que lamentar, ni sentimientos no confesados, ni batallas no libradas, ni abrazos que no os\u00e1ramos dar, y tendremos que agradecer no una sino muchas tardes compartiendo sonrisas, y nos repetiremos, un a\u00f1o m\u00e1s, que <strong>lo m\u00e1s importante de un regalo no es lo que contiene la caja sino las manos que nos lo dan.<\/strong><\/p>\n<p>Mientras tanto, en estas fechas navide\u00f1as, nos damos cuenta de que<strong> vivimos rodeados de un mont\u00f3n de gente que sigue haciendo depender su felicidad de lo que posee<\/strong>, de los objetos que le rodean, del consumo absurdo que pretenden que supla las carencias que portan por dentro, cuando no que oculte serios problemas psicol\u00f3gicos. Deseng\u00e1\u00f1ense. <strong>Hay vac\u00edos que ni todo el dinero del planeta puede llenar; hay ausencias que ni todos los juguetes del mundo pueden suplir; y hay tristezas que solo el abrazo y la conversaci\u00f3n de un amigo de verdad pueden aplacar. Y eso s\u00ed que tiene un valor incalculable.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por @SilviaP3 Tal vez sean las luces de Navidad; tal vez la sonrisa forzada de aquellas gentes que ni siquiera te saludan el resto del a\u00f1o; tal vez sea el caos de los horarios y las compras; tal vez sea la acumulaci\u00f3n de convencionalismos, regalos y cenas; tal vez sea el solsticio. Pero lo cierto es que en esta \u00e9poca del a\u00f1o por nuestras venas corre la tristeza, nuestro \u00e1nimo se hast\u00eda y el coraz\u00f3n padece reviviendo el dolor pasado de las ausencias, que vuelve a ser tan presente que, a menudo, uno siente envidia de aquellos afortunados que a\u00fan viven estas fechas con la sonrisa plena por no haber sufrido ninguna de esas p\u00e9rdidas irreparables, por no contar cada vez con menos sillas en las mesas decoradas de este diciembre. Por si la tristeza navide\u00f1a fuera poco, en lo que se han ido transformando estas fiestas es en un aut\u00e9ntico caos. En estos d\u00edas, uno deber\u00eda reflexionar sobre lo acontecido el \u00faltimo a\u00f1o y sobre lo no acontecido que desear\u00eda que aconteciera en el siguiente; sobre las ocasiones perdidas, las batallas no libradas, las palabras no dichas y las dichas en vano; sobre los sentimientos no confesados, los abrazos dados, los hurtados y los no osados a dar; y sobre las sonrisas regaladas y las experiencias vividas. Entonces comprender\u00eda que nada de todo eso puede ser fingido ni comprado y que nada de todo eso puede ser comparado a tantos objetos que atesoramos, pues tiene m\u00e1s valor una tarde junto al mar compartiendo sonrisas y naufragando en unos ojos que todo el oro del mundo, que todos los lujos con los que muchos sue\u00f1an. Admit\u00e1moslo, quienes sue\u00f1an con esos lujos y no con esas tardes, todav\u00eda no han comprendido nada. Sin embargo, en estas fechas no todos dedican tiempo a reflexionar, aunque sea solo un poco. Lo que sucede m\u00e1s bien es que se dejan arrastrar por la corriente del estr\u00e9s en la que hay que hacer juegos malabares para combinar celebraciones, trabajo y ni\u00f1os de vacaciones; convirti\u00e9ndose la Navidad en una carrera fren\u00e9tica cuya meta es el 7 de enero. Y en medio de todo eso, si alguno se detiene unos segundos, es atacado por la tristeza. La mayor\u00eda de las veces la opci\u00f3n de la gente es evadirse en m\u00e1s cenas, m\u00e1s alcohol, m\u00e1s compras. Como si reflexionar fuera malo, como si encarar de cuando en vez la tristeza nos fuera a hacer da\u00f1o. Vivir en ella es perjudicial, pero asumirla en ocasiones, atrevi\u00e9ndose a mirar la realidad tal cual es, resulta necesario para afrontar el nuevo a\u00f1o con nuevos br\u00edos. Y entonces, despu\u00e9s de llorar lo pasado, despu\u00e9s de recordar la brevedad de lo que somos y que desconocemos cu\u00e1nto tiempo m\u00e1s respiraremos, cabe la posibilidad de que tengamos fuerza para proponernos a nosotros mismos que, dentro de un a\u00f1o, cuando volvamos a sufrir la tristeza navide\u00f1a no vamos a tener ocasiones perdidas que lamentar, ni sentimientos no confesados, ni batallas no libradas, ni abrazos que no os\u00e1ramos dar, y tendremos que agradecer no una sino muchas tardes compartiendo sonrisas, y nos repetiremos, un a\u00f1o m\u00e1s, que lo m\u00e1s importante de un regalo no es lo que contiene la caja sino las manos que nos lo dan. Mientras tanto, en estas fechas navide\u00f1as, nos damos cuenta de que vivimos rodeados de un mont\u00f3n de gente que sigue haciendo depender su felicidad de lo que posee, de los objetos que le rodean, del consumo absurdo que pretenden que supla las carencias que portan por dentro, cuando no que oculte serios problemas psicol\u00f3gicos. Deseng\u00e1\u00f1ense. Hay vac\u00edos que ni todo el dinero del planeta puede llenar; hay ausencias que ni todos los juguetes del mundo pueden suplir; y hay tristezas que solo el abrazo y la conversaci\u00f3n de un amigo de verdad pueden aplacar. 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