{"id":242,"date":"2015-12-01T14:42:47","date_gmt":"2015-12-01T14:42:47","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/?p=242"},"modified":"2015-12-13T14:13:11","modified_gmt":"2015-12-13T14:13:11","slug":"el-vertigo-del-presente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/2015\/12\/01\/el-vertigo-del-presente\/","title":{"rendered":"El v\u00e9rtigo del presente"},"content":{"rendered":"<p>Por <a href=\"https:\/\/twitter.com\/SilviaP3\" target=\"_blank\">@SilviaP3<\/a><\/p>\n<p><strong>Hay ocasiones en la vida en las que todos nos debatimos entre la nostalgia del pasado, la incertidumbre del futuro y el v\u00e9rtigo del presente<\/strong>. Y entre esa mirada que echamos hacia atr\u00e1s y las quimeras a las que miramos hacia delante, nos olvidamos de lo que est\u00e1 pasando.<\/p>\n<p>Es inevitable. Cada cierto tiempo nos sucede. Acumulamos tantas experiencias que unas vienen a sumarse a las otras de tal forma, con un ritmo de vida tan acelerado, que a veces oprimen nuestro pecho tantas preocupaciones que parece que no podemos respirar. Y es tentador cobijarse en el pasado o evadirse en el futuro; aunque tambi\u00e9n es m\u00e1s f\u00e1cil hacer eso que poner manos a la obra para cambiar, en la medida de las posibilidades de cada uno, su presente.<\/p>\n<p>Pese a todo, quien realmente vive, se resiste a permitir que la cadena de lo acontecido sea un freno para avanzar y\u00a0 que los futuribles sean una nube que les impida tocar el suelo de la realidad, por lo que disfruta de cada d\u00eda sin dejar de pensar: <strong>Bendito sea el v\u00e9rtigo del presente<\/strong>. S\u00ed, bendito sea, <strong>porque eso significa que uno sigue vivo.<\/strong><\/p>\n<p>A pesar del dolor, de los desenga\u00f1os, de las traiciones, de las pu\u00f1aladas de frente por aquellos que fueron los mejores amigos, de las dificultades econ\u00f3micas, de los problemas de salud, uno es consciente de que sigue vivo, y cada segundo, con cada experiencia, por m\u00e1s nimia o barata o insustancial que les parezca a los dem\u00e1s, lo aprecia todav\u00eda con m\u00e1s empe\u00f1o.<\/p>\n<p><strong>En el valor de las peque\u00f1as cosas es donde reside lo verdaderamente importante<\/strong>, donde los sentimientos y las emociones se muestran sin artificios, sin objetos, sin adornos de Navidad ni luces de fiesta, \u00fanicamente con la intensidad de un instante que vivimos y que sabemos ef\u00edmero; de una palabra pronunciada que permanecer\u00e1 en nuestra memoria cuando todo se haya ido; de una mirada que recordaremos siempre porque cada vez que vemos nos hace temblar.<\/p>\n<div id=\"attachment_245\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/pixabay.com\/en\/turn-spiral-spire-whorl-curl-749026\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-245\" class=\"wp-image-245 size-medium\" src=\"http:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/files\/2015\/12\/turn-749026_640-300x173.png\" alt=\"turn-749026_640\" width=\"300\" height=\"173\" srcset=\"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/files\/2015\/12\/turn-749026_640-300x173.png 300w, https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/files\/2015\/12\/turn-749026_640.png 640w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-245\" class=\"wp-caption-text\">FUENTE: Pixabay<\/p><\/div>\n<p>Pero a veces, agotados, saturados en la locura de nuestro d\u00eda a d\u00eda, atenazados por los problemas y las responsabilidades, obviamos a aquellos que queremos, miramos a otro lado, posponemos instantes que no nos cuestan nada m\u00e1s que unos minutos de nuestro tiempo y nos dejamos llevar por el fren\u00e9tico ritmo de un presente que se nos escapa. Y si la espiral en la que caemos es lo suficientemente fren\u00e9tica, ni siquiera nos percatamos de ello.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de todo, los sentimientos son cosa curiosa. Hay instantes en los que uno desear\u00eda poder apagarlos y encenderlos como si tuvi\u00e9ramos un interruptor que permitiera controlar aquello que nos complica la vida, pero que ir\u00f3nicamente es lo \u00fanico que nos permite verdaderamente vivirla. Sea como fuere, la mayor\u00eda de la gente intenta ignorarlos o suplirlos con compras desmesuradas, con huidas y escapadas hacia sitios que ni siquiera existen; prohibiendo pronunciar en voz alta lo que les duele, lo que quieren o lo que desean, no vaya a volverse corp\u00f3reo aquello que se niega, aquello que atemoriza o complica la vida m\u00e1s por lo que se calla que por lo que se confiesa.<\/p>\n<p><strong>Y as\u00ed uno se empe\u00f1a en demostrar que se puede controlar lo incontrolable<\/strong>, y tomar las riendas del caballo desbocado de las emociones. En esos casos, siempre hay dos opciones: o intentar domarlo o permitir que te gu\u00ede para ver hacia d\u00f3nde te conduce.<\/p>\n<p>Porque <strong>si hay una verdad irrefutable, aunque a muchos les cueste admitirla, es que siempre hay otra opci\u00f3n<\/strong>. Es lo que cada uno de nosotros decide y c\u00f3mo lo decide lo que revela realmente qui\u00e9nes somos.<\/p>\n<p>Decida lo que uno decida, <a href=\"http:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/2015\/06\/14\/lo-impredecible\/\" target=\"_blank\">en esta existencia impredecible<\/a> en la que creemos controlar todo en base a tarjetas de cr\u00e9dito, horarios, esquemas, actuaciones de cara a la galer\u00eda y la l\u00f3gica m\u00e1s absoluta, ha de saber que <strong>la \u00fanica opci\u00f3n que realmente valdr\u00e1 la pena ser\u00e1 aquella con la que pueda vivir.<\/strong><\/p>\n<p>Elija lo que uno elija, cada d\u00eda tendr\u00e1 que mirarse al espejo, y <strong>cada noche, al cerrar los ojos<\/strong>, est\u00e9 qui\u00e9n est\u00e9 a su lado, estar\u00e1 solo, y <strong>\u00fanicamente su conciencia sabr\u00e1 si la decisi\u00f3n fue la correcta; \u00fanicamente su coraz\u00f3n sabr\u00e1 cu\u00e1l es la causa por la que acelera su pulso; y \u00fanicamente su mente reconocer\u00e1 si vive con la paz interior de saber que no tiene de qu\u00e9 arrepentirse.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por @SilviaP3 Hay ocasiones en la vida en las que todos nos debatimos entre la nostalgia del pasado, la incertidumbre del futuro y el v\u00e9rtigo del presente. Y entre esa mirada que echamos hacia atr\u00e1s y las quimeras a las que miramos hacia delante, nos olvidamos de lo que est\u00e1 pasando. Es inevitable. Cada cierto tiempo nos sucede. Acumulamos tantas experiencias que unas vienen a sumarse a las otras de tal forma, con un ritmo de vida tan acelerado, que a veces oprimen nuestro pecho tantas preocupaciones que parece que no podemos respirar. Y es tentador cobijarse en el pasado o evadirse en el futuro; aunque tambi\u00e9n es m\u00e1s f\u00e1cil hacer eso que poner manos a la obra para cambiar, en la medida de las posibilidades de cada uno, su presente. Pese a todo, quien realmente vive, se resiste a permitir que la cadena de lo acontecido sea un freno para avanzar y\u00a0 que los futuribles sean una nube que les impida tocar el suelo de la realidad, por lo que disfruta de cada d\u00eda sin dejar de pensar: Bendito sea el v\u00e9rtigo del presente. S\u00ed, bendito sea, porque eso significa que uno sigue vivo. A pesar del dolor, de los desenga\u00f1os, de las traiciones, de las pu\u00f1aladas de frente por aquellos que fueron los mejores amigos, de las dificultades econ\u00f3micas, de los problemas de salud, uno es consciente de que sigue vivo, y cada segundo, con cada experiencia, por m\u00e1s nimia o barata o insustancial que les parezca a los dem\u00e1s, lo aprecia todav\u00eda con m\u00e1s empe\u00f1o. En el valor de las peque\u00f1as cosas es donde reside lo verdaderamente importante, donde los sentimientos y las emociones se muestran sin artificios, sin objetos, sin adornos de Navidad ni luces de fiesta, \u00fanicamente con la intensidad de un instante que vivimos y que sabemos ef\u00edmero; de una palabra pronunciada que permanecer\u00e1 en nuestra memoria cuando todo se haya ido; de una mirada que recordaremos siempre porque cada vez que vemos nos hace temblar. Pero a veces, agotados, saturados en la locura de nuestro d\u00eda a d\u00eda, atenazados por los problemas y las responsabilidades, obviamos a aquellos que queremos, miramos a otro lado, posponemos instantes que no nos cuestan nada m\u00e1s que unos minutos de nuestro tiempo y nos dejamos llevar por el fren\u00e9tico ritmo de un presente que se nos escapa. Y si la espiral en la que caemos es lo suficientemente fren\u00e9tica, ni siquiera nos percatamos de ello. Despu\u00e9s de todo, los sentimientos son cosa curiosa. Hay instantes en los que uno desear\u00eda poder apagarlos y encenderlos como si tuvi\u00e9ramos un interruptor que permitiera controlar aquello que nos complica la vida, pero que ir\u00f3nicamente es lo \u00fanico que nos permite verdaderamente vivirla. Sea como fuere, la mayor\u00eda de la gente intenta ignorarlos o suplirlos con compras desmesuradas, con huidas y escapadas hacia sitios que ni siquiera existen; prohibiendo pronunciar en voz alta lo que les duele, lo que quieren o lo que desean, no vaya a volverse corp\u00f3reo aquello que se niega, aquello que atemoriza o complica la vida m\u00e1s por lo que se calla que por lo que se confiesa. Y as\u00ed uno se empe\u00f1a en demostrar que se puede controlar lo incontrolable, y tomar las riendas del caballo desbocado de las emociones. En esos casos, siempre hay dos opciones: o intentar domarlo o permitir que te gu\u00ede para ver hacia d\u00f3nde te conduce. Porque si hay una verdad irrefutable, aunque a muchos les cueste admitirla, es que siempre hay otra opci\u00f3n. Es lo que cada uno de nosotros decide y c\u00f3mo lo decide lo que revela realmente qui\u00e9nes somos. Decida lo que uno decida, en esta existencia impredecible en la que creemos controlar todo en base a tarjetas de cr\u00e9dito, horarios, esquemas, actuaciones de cara a la galer\u00eda y la l\u00f3gica m\u00e1s absoluta, ha de saber que la \u00fanica opci\u00f3n que realmente valdr\u00e1 la pena ser\u00e1 aquella con la que pueda vivir. Elija lo que uno elija, cada d\u00eda tendr\u00e1 que mirarse al espejo, y cada noche, al cerrar los ojos, est\u00e9 qui\u00e9n est\u00e9 a su lado, estar\u00e1 solo, y \u00fanicamente su conciencia sabr\u00e1 si la decisi\u00f3n fue la correcta; \u00fanicamente su coraz\u00f3n sabr\u00e1 cu\u00e1l es la causa por la que acelera su pulso; y \u00fanicamente su mente reconocer\u00e1 si vive con la paz interior de saber que no tiene de qu\u00e9 arrepentirse. &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"author":69,"featured_media":245,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","enabled":false},"version":2}},"categories":[5],"tags":[16],"class_list":["post-242","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-divagaciones","tag-reflexion"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/files\/2015\/12\/turn-749026_640.png","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p5XwHR-3U","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/242","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/69"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=242"}],"version-history":[{"count":9,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/242\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":253,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/242\/revisions\/253"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/245"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=242"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=242"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=242"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}