{"id":239,"date":"2016-01-25T20:57:45","date_gmt":"2016-01-25T20:57:45","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/?p=239"},"modified":"2017-01-31T14:34:37","modified_gmt":"2017-01-31T14:34:37","slug":"la-muerte-en-digital","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/2016\/01\/25\/la-muerte-en-digital\/","title":{"rendered":"La muerte en digital"},"content":{"rendered":"<p>Por <a href=\"https:\/\/twitter.com\/SilviaP3\" target=\"_blank\">@SilviaP3<\/a><\/p>\n<p>Siempre ha sido una de las preocupaciones de los hombres, siempre ha sido uno de sus miedos. Hablamos de <strong>la muerte,<\/strong> esa inc\u00f3gnita que conduce a reflexionar a trav\u00e9s de la ciencia o de las religiones, y que ahora, siendo todo susceptible de convertirse en un escaparate fr\u00edvolo y hedonista en el mundo de las redes sociales, ha pasado a formar parte de ellas.<\/p>\n<p>Las aplicaciones que, en los \u00faltimos a\u00f1os, han aparecido en Internet para aquellos que deseen dejar su huella p\u00f3stuma en <strong>el universo digital<\/strong> proliferan a nuestro alrededor de tal forma que, a nuestros abuelos y a nuestros padres, les parecer\u00e1n, de seguro, ciencia ficci\u00f3n, as\u00ed como una cesi\u00f3n m\u00e1s de nuestra intimidad en un mundo en el que si hay algo que no aparece en una pantalla parece no existir.<\/p>\n<p><strong>Facebook<\/strong>, como siempre, lleva la delantera en su negocio con <strong><a href=\"http:\/\/www.youtube.com\/watch?v=PkQZVAfZH_k#t=24\"><em>If I die.<\/em><\/a><\/strong> El proceso es simple. Aquellos que lo deseen graban o escriben el mensaje que se publicar\u00e1 cuando fallezcan, dando el nombre de tres personas que se comprometer\u00e1n a avisar al servicio en el momento en que suceda, instante en el que dicho mensaje ser\u00e1 publicado.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/files\/2016\/01\/angel-1500972_640.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-426 alignleft\" src=\"http:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/files\/2016\/01\/angel-1500972_640-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/files\/2016\/01\/angel-1500972_640-300x200.jpg 300w, https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/files\/2016\/01\/angel-1500972_640.jpg 640w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Esta frivolizaci\u00f3n de la muerte cuenta con una campa\u00f1a de publicidad que, en el verano de 2012, vio la luz para promocionar la aplicaci\u00f3n:<a href=\"http:\/\/www.ifidie1st.com\/\"> una competici\u00f3n que ganar\u00e1 quien se muera primero.<\/a> La opci\u00f3n que hay que marcar para formar parte del reto no deja lugar a dudas del premio<em>:<strong> For a chance to World Fame.<\/strong><\/em><\/p>\n<p>As\u00ed las cosas, es frecuente escuchar la defensa de este tipo de aplicaciones, aludiendo al derecho a morir tambi\u00e9n en Internet, pero sin reparar en que simplemente hablan de un acto de escaparatismo, no de una realidad. El debate no lo centran en el hecho de poder programar la eliminaci\u00f3n o no de las publicaciones, ni en la autorizaci\u00f3n o denegaci\u00f3n de mantenerlas una vez se haya fallecido. Inquieta pensar que aquellos que adopten por f\u00f3rmulas como <em>If I die<\/em> permitir\u00e1n que la red posea su biograf\u00eda por completo. \u00bfRealmente lo desean? Si es as\u00ed, poco hay que decir, \u00bfpero han meditado fr\u00edamente si lo desean?<\/p>\n<p>Hoy por hoy,<a href=\"http:\/\/www.elcotidiano.es\/oversharing\/\"> la red social tiene ya las im\u00e1genes de los nativos digitales desde su ecograf\u00eda<\/a>, y espera que estos les cedan tambi\u00e9n voluntariamente las \u00faltimas palabras o fotograf\u00edas antes y despu\u00e9s de su muerte.<\/p>\n<p>Pensar en los mensajes que se pueden grabar da lugar, en primer lugar, a numerosos chascarrillos, qu\u00e9 duda cabe; en segundo lugar, a secretos desvelados, venganzas perpetradas con alevos\u00eda y un sinf\u00edn de posibilidades. Pero todo ello no hace sino restar la dimensi\u00f3n al suceso que la mayor\u00eda de los adultos comprenden y que la mayor\u00eda de los j\u00f3venes creen que queda infinitamente lejos en su futuro. Despu\u00e9s de todo, en la sociedad de la falsa seguridad, dif\u00edcil es encontrar a alguien que no crea, o m\u00e1s bien quiera creer, que fallecer\u00e1 de anciano y apaciblemente en su cama, <strong>cuando una mirada al entorno hace comprender qu\u00e9 imprevisible, qu\u00e9 ef\u00edmera y qu\u00e9 injusta es a veces la vida.<\/strong> Seguramente, la mayor\u00eda de los que usen la aplicaci\u00f3n no se imaginan que pueden fallecer por un descarrilamiento de tren a cualquier edad, por un ataque al coraz\u00f3n o por un suceso macabro.<\/p>\n<p><strong>El mundo en el que vivimos frivoliza con aquello que antes filosofaba<\/strong>, siempre en aras de los beneficios y la vanidad. Alimentar el ego de modo que uno cree que a los millones de habitantes de este planeta les importa lo \u00faltimo que quieres decir no deja de ser un absurdo. Lo cierto es que si uno vive acorde a su conciencia, apreciando a los suyos, valorando lo que tiene y luchando siempre por no traicionarse a s\u00ed mismo, cuando se vaya, no necesitar\u00e1 dejar ning\u00fan mensaje final, porque habr\u00e1 vivido plenamente la vida, y sus seres queridos habr\u00e1n o\u00eddo lo que ten\u00edan que o\u00edr y compartido lo que ten\u00edan que compartir cuando estaba vivo.<\/p>\n<p><em>Art\u00edculo publicado el 30 de abril de 2014 en el diario digital El Cotidiano.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por @SilviaP3 Siempre ha sido una de las preocupaciones de los hombres, siempre ha sido uno de sus miedos. Hablamos de la muerte, esa inc\u00f3gnita que conduce a reflexionar a trav\u00e9s de la ciencia o de las religiones, y que ahora, siendo todo susceptible de convertirse en un escaparate fr\u00edvolo y hedonista en el mundo de las redes sociales, ha pasado a formar parte de ellas. Las aplicaciones que, en los \u00faltimos a\u00f1os, han aparecido en Internet para aquellos que deseen dejar su huella p\u00f3stuma en el universo digital proliferan a nuestro alrededor de tal forma que, a nuestros abuelos y a nuestros padres, les parecer\u00e1n, de seguro, ciencia ficci\u00f3n, as\u00ed como una cesi\u00f3n m\u00e1s de nuestra intimidad en un mundo en el que si hay algo que no aparece en una pantalla parece no existir. Facebook, como siempre, lleva la delantera en su negocio con If I die. El proceso es simple. Aquellos que lo deseen graban o escriben el mensaje que se publicar\u00e1 cuando fallezcan, dando el nombre de tres personas que se comprometer\u00e1n a avisar al servicio en el momento en que suceda, instante en el que dicho mensaje ser\u00e1 publicado. Esta frivolizaci\u00f3n de la muerte cuenta con una campa\u00f1a de publicidad que, en el verano de 2012, vio la luz para promocionar la aplicaci\u00f3n: una competici\u00f3n que ganar\u00e1 quien se muera primero. La opci\u00f3n que hay que marcar para formar parte del reto no deja lugar a dudas del premio: For a chance to World Fame. As\u00ed las cosas, es frecuente escuchar la defensa de este tipo de aplicaciones, aludiendo al derecho a morir tambi\u00e9n en Internet, pero sin reparar en que simplemente hablan de un acto de escaparatismo, no de una realidad. El debate no lo centran en el hecho de poder programar la eliminaci\u00f3n o no de las publicaciones, ni en la autorizaci\u00f3n o denegaci\u00f3n de mantenerlas una vez se haya fallecido. Inquieta pensar que aquellos que adopten por f\u00f3rmulas como If I die permitir\u00e1n que la red posea su biograf\u00eda por completo. \u00bfRealmente lo desean? Si es as\u00ed, poco hay que decir, \u00bfpero han meditado fr\u00edamente si lo desean? Hoy por hoy, la red social tiene ya las im\u00e1genes de los nativos digitales desde su ecograf\u00eda, y espera que estos les cedan tambi\u00e9n voluntariamente las \u00faltimas palabras o fotograf\u00edas antes y despu\u00e9s de su muerte. Pensar en los mensajes que se pueden grabar da lugar, en primer lugar, a numerosos chascarrillos, qu\u00e9 duda cabe; en segundo lugar, a secretos desvelados, venganzas perpetradas con alevos\u00eda y un sinf\u00edn de posibilidades. Pero todo ello no hace sino restar la dimensi\u00f3n al suceso que la mayor\u00eda de los adultos comprenden y que la mayor\u00eda de los j\u00f3venes creen que queda infinitamente lejos en su futuro. Despu\u00e9s de todo, en la sociedad de la falsa seguridad, dif\u00edcil es encontrar a alguien que no crea, o m\u00e1s bien quiera creer, que fallecer\u00e1 de anciano y apaciblemente en su cama, cuando una mirada al entorno hace comprender qu\u00e9 imprevisible, qu\u00e9 ef\u00edmera y qu\u00e9 injusta es a veces la vida. Seguramente, la mayor\u00eda de los que usen la aplicaci\u00f3n no se imaginan que pueden fallecer por un descarrilamiento de tren a cualquier edad, por un ataque al coraz\u00f3n o por un suceso macabro. El mundo en el que vivimos frivoliza con aquello que antes filosofaba, siempre en aras de los beneficios y la vanidad. Alimentar el ego de modo que uno cree que a los millones de habitantes de este planeta les importa lo \u00faltimo que quieres decir no deja de ser un absurdo. Lo cierto es que si uno vive acorde a su conciencia, apreciando a los suyos, valorando lo que tiene y luchando siempre por no traicionarse a s\u00ed mismo, cuando se vaya, no necesitar\u00e1 dejar ning\u00fan mensaje final, porque habr\u00e1 vivido plenamente la vida, y sus seres queridos habr\u00e1n o\u00eddo lo que ten\u00edan que o\u00edr y compartido lo que ten\u00edan que compartir cuando estaba vivo. 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