{"id":202,"date":"2015-11-04T09:17:25","date_gmt":"2015-11-04T09:17:25","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/?p=202"},"modified":"2015-10-30T21:27:23","modified_gmt":"2015-10-30T21:27:23","slug":"virtudes-de-la-madurez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/2015\/11\/04\/virtudes-de-la-madurez\/","title":{"rendered":"Virtudes de la madurez"},"content":{"rendered":"<p>Por <a href=\"https:\/\/twitter.com\/SilviaP3\" target=\"_blank\">@SilviaP3<\/a><\/p>\n<p><strong>Con demasiada frecuencia, la sociedad de la imagen en la que vivimos, caracterizada por un constante elogio de la juventud, olvida las virtudes de la madurez.<\/strong> As\u00ed, es posible cruzarse con gente que pasa de una interminable adolescencia, con todo lo que ello conlleva, a engrosar las estad\u00edsticas de la tercera edad; una tercera edad que, a menudo, se encuentra desubicada, si tenemos en cuenta la velocidad de los cambios sociales y la exigencia de una adaptaci\u00f3n constante a los avances tecnol\u00f3gicos en el mundo que nos rodea.<\/p>\n<p>La publicidad da buena cuenta de ello. La mayor\u00eda de los productos est\u00e1n dirigidos a un p\u00fablico que o bien es joven y aspira a parecerlo toda su vida, o bien es mayor y tiene que asumir el rol de cuidador de sus familiares, ya sean sus progenitores o sus nietos. En esa generalidad, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1n los adultos?, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1n los hombres y mujeres mayores de treinta y pico y menores de sesenta y cinco a\u00f1os? B\u00fasquenlos en los anuncios; los hallar\u00e1n excepcionalmente; y, en muchos casos, estar\u00e1n atosigados por la exaltaci\u00f3n de la juventud que est\u00e1n dejando atr\u00e1s, inst\u00e1ndoles a recuperarla, o por ser protagonistas de todos los productos para beb\u00e9s que existen en el mercado.<\/p>\n<div id=\"attachment_203\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/pixabay.com\/en\/clock-pocket-watch-nostalgia-943740\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-203\" class=\"wp-image-203 size-medium\" src=\"http:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/files\/2015\/10\/clock-943740_1280-300x225.jpg\" alt=\"clock-943740_1280\" width=\"300\" height=\"225\" srcset=\"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/files\/2015\/10\/clock-943740_1280-300x225.jpg 300w, https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/files\/2015\/10\/clock-943740_1280-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/files\/2015\/10\/clock-943740_1280.jpg 1280w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-203\" class=\"wp-caption-text\">FUENTE: Pixabay<\/p><\/div>\n<p>El bombardeo es constante. La imagen se cuela por todos nuestros dispositivos. En nuestros subconscientes quedan grabadas fotograf\u00edas retocadas de una \u00e9poca de la vida que, como todas, es ef\u00edmera; y, como todas, tiene sus ventajas y sus inconvenientes. No obstante, parece que es global la tendencia de mostrar \u00fanicamente, por un lado, las ventajas de la juventud, y por otro, los inconvenientes de la adultez.<\/p>\n<p>El hecho no es balad\u00ed. <strong>La publicidad es fiel reflejo de la sociedad a la que se dirige.<\/strong> Si hace unas d\u00e9cadas, mujeres adultas ense\u00f1aban a sus madres la revoluci\u00f3n que supon\u00eda la existencia de tal o cual producto; ahora, son los nietos los que les dicen a sus abuelos qu\u00e9 han de tomar para mantenerse en forma. Si hace unas d\u00e9cadas, los hombres mostraban a sus ancianos padres los avances tecnol\u00f3gicos de su nuevo autom\u00f3vil; ahora, son los ni\u00f1os los que les dicen, tanto a unos como a otros, qu\u00e9 veh\u00edculo han de comprar.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, \u00bfa qu\u00e9 papel han quedado relegados los adultos de la etapa central de la vida? \u00bfPor qu\u00e9 motivo interesa ignorar las d\u00e9cadas en las que uno ha adquirido autonom\u00eda, madurez e independencia; en las que uno se acepta a s\u00ed mismo; y en las que uno ha conseguido ser m\u00e1s cr\u00edtico, m\u00e1s comprensivo y m\u00e1s solidario? \u00bfO acaso no interesa que los j\u00f3venes se conviertan en adultos con esas cualidades? <strong>\u00bfSer\u00e1 entonces m\u00e1s f\u00e1cil alimentar una sociedad de eternos adolescentes insatisfechos que nutren sus carencias emocionales a trav\u00e9s de un consumismo exacerbado?<\/strong><\/p>\n<p>Hubo una \u00e9poca en la que los anuncios de perfume vend\u00edan ternura; en la que los cosm\u00e9ticos vend\u00edan resistencia y belleza para mujeres adultas, activas y trabajadoras; en la que los dulces para ni\u00f1os se publicitaban como premio, no como merienda; en la que la ropa no te defin\u00eda, sino que te hac\u00eda resultar m\u00e1s atractivo; en la que ancianas ense\u00f1aban a cocinar los productos como se hab\u00eda hecho en casa durante toda la vida.<\/p>\n<p>Curiosamente, fue una \u00e9poca breve, no nos enga\u00f1emos, pero lo suficientemente significativa para que alguna generaci\u00f3n perciba el cambio abismal en revistas y televisiones. Aprend\u00edamos de los adultos con humildad, y la sabidur\u00eda de los mayores era un recordatorio constante de nuestras limitaciones; aunque hoy en d\u00eda, no exista apenas reflejo de ello en la publicidad que nos rodea.<\/p>\n<p>Resulta curioso recordar c\u00f3mo, hasta hace no mucho, el respeto a las personas mayores por su conocimiento y experiencia era uno de esos valores que se ense\u00f1aba en casa; seguramente, uno de esos valores que deber\u00edamos reavivar. Despu\u00e9s de todo, el acervo popular lo expone claramente: <strong><em>M\u00e1s sabe el diablo por viejo, que por diablo.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Art\u00edculo publicado el 5 de marzo de 2014 en el diario digital El Cotidiano.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por @SilviaP3 Con demasiada frecuencia, la sociedad de la imagen en la que vivimos, caracterizada por un constante elogio de la juventud, olvida las virtudes de la madurez. As\u00ed, es posible cruzarse con gente que pasa de una interminable adolescencia, con todo lo que ello conlleva, a engrosar las estad\u00edsticas de la tercera edad; una tercera edad que, a menudo, se encuentra desubicada, si tenemos en cuenta la velocidad de los cambios sociales y la exigencia de una adaptaci\u00f3n constante a los avances tecnol\u00f3gicos en el mundo que nos rodea. La publicidad da buena cuenta de ello. La mayor\u00eda de los productos est\u00e1n dirigidos a un p\u00fablico que o bien es joven y aspira a parecerlo toda su vida, o bien es mayor y tiene que asumir el rol de cuidador de sus familiares, ya sean sus progenitores o sus nietos. En esa generalidad, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1n los adultos?, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1n los hombres y mujeres mayores de treinta y pico y menores de sesenta y cinco a\u00f1os? B\u00fasquenlos en los anuncios; los hallar\u00e1n excepcionalmente; y, en muchos casos, estar\u00e1n atosigados por la exaltaci\u00f3n de la juventud que est\u00e1n dejando atr\u00e1s, inst\u00e1ndoles a recuperarla, o por ser protagonistas de todos los productos para beb\u00e9s que existen en el mercado. El bombardeo es constante. La imagen se cuela por todos nuestros dispositivos. En nuestros subconscientes quedan grabadas fotograf\u00edas retocadas de una \u00e9poca de la vida que, como todas, es ef\u00edmera; y, como todas, tiene sus ventajas y sus inconvenientes. No obstante, parece que es global la tendencia de mostrar \u00fanicamente, por un lado, las ventajas de la juventud, y por otro, los inconvenientes de la adultez. El hecho no es balad\u00ed. La publicidad es fiel reflejo de la sociedad a la que se dirige. Si hace unas d\u00e9cadas, mujeres adultas ense\u00f1aban a sus madres la revoluci\u00f3n que supon\u00eda la existencia de tal o cual producto; ahora, son los nietos los que les dicen a sus abuelos qu\u00e9 han de tomar para mantenerse en forma. Si hace unas d\u00e9cadas, los hombres mostraban a sus ancianos padres los avances tecnol\u00f3gicos de su nuevo autom\u00f3vil; ahora, son los ni\u00f1os los que les dicen, tanto a unos como a otros, qu\u00e9 veh\u00edculo han de comprar. As\u00ed pues, \u00bfa qu\u00e9 papel han quedado relegados los adultos de la etapa central de la vida? \u00bfPor qu\u00e9 motivo interesa ignorar las d\u00e9cadas en las que uno ha adquirido autonom\u00eda, madurez e independencia; en las que uno se acepta a s\u00ed mismo; y en las que uno ha conseguido ser m\u00e1s cr\u00edtico, m\u00e1s comprensivo y m\u00e1s solidario? \u00bfO acaso no interesa que los j\u00f3venes se conviertan en adultos con esas cualidades? \u00bfSer\u00e1 entonces m\u00e1s f\u00e1cil alimentar una sociedad de eternos adolescentes insatisfechos que nutren sus carencias emocionales a trav\u00e9s de un consumismo exacerbado? Hubo una \u00e9poca en la que los anuncios de perfume vend\u00edan ternura; en la que los cosm\u00e9ticos vend\u00edan resistencia y belleza para mujeres adultas, activas y trabajadoras; en la que los dulces para ni\u00f1os se publicitaban como premio, no como merienda; en la que la ropa no te defin\u00eda, sino que te hac\u00eda resultar m\u00e1s atractivo; en la que ancianas ense\u00f1aban a cocinar los productos como se hab\u00eda hecho en casa durante toda la vida. Curiosamente, fue una \u00e9poca breve, no nos enga\u00f1emos, pero lo suficientemente significativa para que alguna generaci\u00f3n perciba el cambio abismal en revistas y televisiones. Aprend\u00edamos de los adultos con humildad, y la sabidur\u00eda de los mayores era un recordatorio constante de nuestras limitaciones; aunque hoy en d\u00eda, no exista apenas reflejo de ello en la publicidad que nos rodea. Resulta curioso recordar c\u00f3mo, hasta hace no mucho, el respeto a las personas mayores por su conocimiento y experiencia era uno de esos valores que se ense\u00f1aba en casa; seguramente, uno de esos valores que deber\u00edamos reavivar. Despu\u00e9s de todo, el acervo popular lo expone claramente: M\u00e1s sabe el diablo por viejo, que por diablo. &nbsp; Art\u00edculo publicado el 5 de marzo de 2014 en el diario digital El Cotidiano.<\/p>\n","protected":false},"author":69,"featured_media":203,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","enabled":false},"version":2}},"categories":[21],"tags":[16],"class_list":["post-202","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-reflexiones-en-la-era-tecnologica","tag-reflexion"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/files\/2015\/10\/clock-943740_1280.jpg","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p5XwHR-3g","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/202","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/69"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=202"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/202\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":205,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/202\/revisions\/205"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/203"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=202"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=202"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=202"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}