{"id":198,"date":"2015-11-02T10:08:02","date_gmt":"2015-11-02T10:08:02","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/?p=198"},"modified":"2015-10-30T21:16:37","modified_gmt":"2015-10-30T21:16:37","slug":"oversharing","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/2015\/11\/02\/oversharing\/","title":{"rendered":"Oversharing"},"content":{"rendered":"<p>Por <a href=\"https:\/\/twitter.com\/SilviaP3\" target=\"_blank\">@SilviaP3<\/a><\/p>\n<p><strong><em>Oversharing<\/em> es un anglicismo que se utiliza para hacer referencia al s\u00edndrome de compartirlo todo en internet<\/strong>, uno de los problemas que pueden tener <a href=\"http:\/\/www.elcotidiano.es\/nativos-digitales\/\">los nativos digitales,<\/a> o aquellos que, sin serlo, han adoptado con demasiado \u00e9nfasis sus costumbres.<\/p>\n<p>Compartir en la red gran parte de la informaci\u00f3n personal puede convertirse en una aut\u00e9ntica pesadilla sino se gestiona con sensatez; aunque hacerlo con cuidado no deja de tener cierta dificultad a\u00f1adida si tenemos en cuenta la utilizaci\u00f3n de redes como el Facebook, donde los t\u00e9rminos de uso cambian a una velocidad inusitada.<\/p>\n<p>As\u00ed las cosas, cada vez es m\u00e1s frecuente que uno acabe desistiendo de ser un usuario activo en tales p\u00e1ginas si le preocupa tener verdadero control sobre su intimidad; no solo por la cesi\u00f3n voluntaria que de esos datos se hace a la red, pues bastar\u00eda con no colgar determinados pensamientos, fotograf\u00edas o videos, sino tambi\u00e9n por la desconfianza que genera que cualquiera de aquellos con los que se comparten los difundan libremente, de una forma que nosotros jam\u00e1s har\u00edamos, por tener un concepto de la intimidad completamente distinto, sin necesidad de que medie en ese acto ninguna mala intenci\u00f3n.<\/p>\n<div id=\"attachment_199\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/pixabay.com\/en\/mobile-phone-smartphone-app-426559\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-199\" class=\"wp-image-199 size-medium\" src=\"http:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/files\/2015\/10\/mobile-phone-426559_1280-300x212.jpg\" alt=\"mobile-phone-426559_1280\" width=\"300\" height=\"212\" srcset=\"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/files\/2015\/10\/mobile-phone-426559_1280-300x212.jpg 300w, https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/files\/2015\/10\/mobile-phone-426559_1280-1024x724.jpg 1024w, https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/files\/2015\/10\/mobile-phone-426559_1280.jpg 1280w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-199\" class=\"wp-caption-text\">FUENTE: Pixabay<\/p><\/div>\n<p><strong>No estar\u00eda de m\u00e1s recordar que todo lo que subimos a internet es susceptible de ser difundido y utilizado.<\/strong> Este hecho, que puede parecernos tan obvio, es a menudo olvidado por muchos de los que comparten todo de manera voluntaria. Lo cierto es que una vez subimos un archivo, perdemos el control sobre \u00e9l. Lo positivo de ser conscientes de ello es que seremos cuidadosos como internautas, y nos preguntaremos dos veces antes de compartir algo si realmente deseamos compartirlo. No obstante, no deja de ser un problema la falsa seguridad con la que muchos de los que difunden su vida se mueven por todas esas redes sociales.<\/p>\n<p>En este entorno virtual, si hay algo que todav\u00eda desconocemos, y que a muchos nos genera aut\u00e9ntica curiosidad, es saber qu\u00e9 va a ser de todas esas im\u00e1genes de ni\u00f1os que, en la actualidad, pululan en las redes sociales, y que sus padres han cedido sin ning\u00fan tipo de malicia, con todo el amor del mundo, con una confianza absoluta en el futuro y un preocupante desconocimiento de las cla\u00fasulas que firma cuando abren sus cuentas.<\/p>\n<p><strong>Dentro de algunos a\u00f1os, en el mundo digital estar\u00e1 almacenado el pasado de muchos adultos que ahora son beb\u00e9s<\/strong>; hombres y mujeres que tendr\u00e1n su infancia y adolescencia colgada en la red sin haberlo gestionado ni decidido personalmente. Y no estamos hablando de una foto espor\u00e1dica, estamos hablando de toda su vida: el nacimiento, los primeros pasos, el primer ba\u00f1o, la guarder\u00eda, el colegio, las vacaciones, los disfraces, los primeros granos\u2026<\/p>\n<p>\u00bfAlguno ha fabulado qu\u00e9 sentir\u00eda o que pensar\u00eda si parte de su biograf\u00eda, tanto escrita como audiovisual, estuviera subida a la red de redes por sus progenitores cuando era menor, y no tuviera control alguno sobre ella?<\/p>\n<p>Nadie duda de que una de las grandes ventajas de internet es lo interesante y enriquecedor que resulta compartir conocimientos, creaciones o experiencias; pero <strong>cuando hablamos de intimidad, uno se plantea que, tal vez, sea mejor dejarla para la vida anal\u00f3gica.<\/strong><\/p>\n<p>No estar\u00eda de m\u00e1s recordar que la intimidad provoca que las vivencias sean m\u00e1s reales y especiales, y que, como resultado, en este mundo cada vez m\u00e1s ca\u00f3tico, aunque tecnol\u00f3gicamente m\u00e1s organizado, lo ideal ser\u00eda valorarlas\u00a0 verdaderamente. Al fin y al cabo, n<strong>o hay nada como compartir un secreto con aquella persona a la que quieres, susurr\u00e1ndolo al o\u00eddo; no hay nada como atesorar momentos \u00fanicos que se celebran con un abrazo<\/strong>; no hay nada como mostrarnos ante aquellos que nos conocen realmente con nuestros triunfos o nuestras miserias; no hay nada como asomarse al brillo de los ojos de aquel con quien se conversa.<\/p>\n<p><strong>No olvidemos que no hay vida m\u00e1s sincera que aquella que se vive porque realmente se quiere vivir, y no porque haya un p\u00fablico a quien mostr\u00e1rsela.<\/strong> No infravaloremos los instantes que vivimos comparti\u00e9ndolos con cualquiera, y no nos sobreestimemos pensando que los instantes que vivimos le importan a todo el mundo.<\/p>\n<p>Como todo en esta vida, <strong>solo es necesario encontrar el equilibrio.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Art\u00edculo publicado el 19 de febrero de 2014 en el diario digital El Cotidiano.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por @SilviaP3 Oversharing es un anglicismo que se utiliza para hacer referencia al s\u00edndrome de compartirlo todo en internet, uno de los problemas que pueden tener los nativos digitales, o aquellos que, sin serlo, han adoptado con demasiado \u00e9nfasis sus costumbres. Compartir en la red gran parte de la informaci\u00f3n personal puede convertirse en una aut\u00e9ntica pesadilla sino se gestiona con sensatez; aunque hacerlo con cuidado no deja de tener cierta dificultad a\u00f1adida si tenemos en cuenta la utilizaci\u00f3n de redes como el Facebook, donde los t\u00e9rminos de uso cambian a una velocidad inusitada. As\u00ed las cosas, cada vez es m\u00e1s frecuente que uno acabe desistiendo de ser un usuario activo en tales p\u00e1ginas si le preocupa tener verdadero control sobre su intimidad; no solo por la cesi\u00f3n voluntaria que de esos datos se hace a la red, pues bastar\u00eda con no colgar determinados pensamientos, fotograf\u00edas o videos, sino tambi\u00e9n por la desconfianza que genera que cualquiera de aquellos con los que se comparten los difundan libremente, de una forma que nosotros jam\u00e1s har\u00edamos, por tener un concepto de la intimidad completamente distinto, sin necesidad de que medie en ese acto ninguna mala intenci\u00f3n. No estar\u00eda de m\u00e1s recordar que todo lo que subimos a internet es susceptible de ser difundido y utilizado. Este hecho, que puede parecernos tan obvio, es a menudo olvidado por muchos de los que comparten todo de manera voluntaria. Lo cierto es que una vez subimos un archivo, perdemos el control sobre \u00e9l. Lo positivo de ser conscientes de ello es que seremos cuidadosos como internautas, y nos preguntaremos dos veces antes de compartir algo si realmente deseamos compartirlo. No obstante, no deja de ser un problema la falsa seguridad con la que muchos de los que difunden su vida se mueven por todas esas redes sociales. En este entorno virtual, si hay algo que todav\u00eda desconocemos, y que a muchos nos genera aut\u00e9ntica curiosidad, es saber qu\u00e9 va a ser de todas esas im\u00e1genes de ni\u00f1os que, en la actualidad, pululan en las redes sociales, y que sus padres han cedido sin ning\u00fan tipo de malicia, con todo el amor del mundo, con una confianza absoluta en el futuro y un preocupante desconocimiento de las cla\u00fasulas que firma cuando abren sus cuentas. Dentro de algunos a\u00f1os, en el mundo digital estar\u00e1 almacenado el pasado de muchos adultos que ahora son beb\u00e9s; hombres y mujeres que tendr\u00e1n su infancia y adolescencia colgada en la red sin haberlo gestionado ni decidido personalmente. Y no estamos hablando de una foto espor\u00e1dica, estamos hablando de toda su vida: el nacimiento, los primeros pasos, el primer ba\u00f1o, la guarder\u00eda, el colegio, las vacaciones, los disfraces, los primeros granos\u2026 \u00bfAlguno ha fabulado qu\u00e9 sentir\u00eda o que pensar\u00eda si parte de su biograf\u00eda, tanto escrita como audiovisual, estuviera subida a la red de redes por sus progenitores cuando era menor, y no tuviera control alguno sobre ella? Nadie duda de que una de las grandes ventajas de internet es lo interesante y enriquecedor que resulta compartir conocimientos, creaciones o experiencias; pero cuando hablamos de intimidad, uno se plantea que, tal vez, sea mejor dejarla para la vida anal\u00f3gica. No estar\u00eda de m\u00e1s recordar que la intimidad provoca que las vivencias sean m\u00e1s reales y especiales, y que, como resultado, en este mundo cada vez m\u00e1s ca\u00f3tico, aunque tecnol\u00f3gicamente m\u00e1s organizado, lo ideal ser\u00eda valorarlas\u00a0 verdaderamente. Al fin y al cabo, no hay nada como compartir un secreto con aquella persona a la que quieres, susurr\u00e1ndolo al o\u00eddo; no hay nada como atesorar momentos \u00fanicos que se celebran con un abrazo; no hay nada como mostrarnos ante aquellos que nos conocen realmente con nuestros triunfos o nuestras miserias; no hay nada como asomarse al brillo de los ojos de aquel con quien se conversa. No olvidemos que no hay vida m\u00e1s sincera que aquella que se vive porque realmente se quiere vivir, y no porque haya un p\u00fablico a quien mostr\u00e1rsela. No infravaloremos los instantes que vivimos comparti\u00e9ndolos con cualquiera, y no nos sobreestimemos pensando que los instantes que vivimos le importan a todo el mundo. Como todo en esta vida, solo es necesario encontrar el equilibrio. &nbsp; Art\u00edculo publicado el 19 de febrero de 2014 en el diario digital El Cotidiano.<\/p>\n","protected":false},"author":69,"featured_media":199,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","enabled":false},"version":2}},"categories":[21],"tags":[16],"class_list":["post-198","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-reflexiones-en-la-era-tecnologica","tag-reflexion"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/files\/2015\/10\/mobile-phone-426559_1280.jpg","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p5XwHR-3c","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/198","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/69"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=198"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/198\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":201,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/198\/revisions\/201"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/199"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=198"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=198"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=198"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}