{"id":176,"date":"2015-10-07T10:44:09","date_gmt":"2015-10-07T10:44:09","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/?p=176"},"modified":"2015-09-23T21:51:06","modified_gmt":"2015-09-23T21:51:06","slug":"monedas-para-la-cabina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/2015\/10\/07\/monedas-para-la-cabina\/","title":{"rendered":"Monedas para la cabina"},"content":{"rendered":"<p>Por <a href=\"https:\/\/twitter.com\/SilviaP3\" target=\"_blank\">@SilviaP3<\/a><\/p>\n<p>Seguramente a los adolescentes de hoy en d\u00eda les resultar\u00e1 inconcebible imaginar lo que,<strong> hace relativamente poco tiempo,<\/strong> era una cotidianidad: <strong>no ten\u00edamos tel\u00e9fonos m\u00f3viles.<\/strong> Y aunque algunos crean que esto solo pueden afirmarlo las gentes de mayor edad, se equivocan; los cambios tecnol\u00f3gicos vividos en el \u00faltimo par de d\u00e9cadas han sido tan veloces, que ni siquiera ha sido necesario que pase m\u00e1s de una generaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Todos los que disfrutamos nuestra adolescencia durante los a\u00f1os ochenta o los a\u00f1os noventa sabemos c\u00f3mo es vivir sin estar completamente conectados;<\/strong> sabemos c\u00f3mo es disfrutar de la vida con la libertad de no estar siempre localizados. Desde luego, muchas son las ventajas que han tra\u00eddo los m\u00f3viles; pero hay que reconocer que, en ocasiones, aun cuando parezca que somos m\u00e1s libres con ellos, nos cargan con nuevas cadenas.<\/p>\n<p>Muchos de los j\u00f3venes nacidos a partir de los a\u00f1os noventa no entender\u00e1n a lo que me refiero; se sentir\u00e1n m\u00e1s aut\u00f3nomos e independientes con esos aparatos que poseen y que, a menudo, cuestan m\u00e1s de lo que nosotros dispon\u00edamos en un a\u00f1o para salir cuando depend\u00edamos de nuestros padres, pero se enga\u00f1an rotundamente. Tienen una libertad de acceso que, a veces, no saben dosificar, y que contrasta con su libertad real de actuaci\u00f3n en la vida diaria, en la que muchos de ellos todav\u00eda resultan seres dependientes de sus progenitores a unos niveles que sorprender\u00edan a cualquiera de los nacidos antes de esa d\u00e9cada.<\/p>\n<p>Porque <strong>por aquel entonces ten\u00edamos que crecer a base de conquistar nuestro espacio<\/strong> de forma ardua. No resultaba tan f\u00e1cil establecer relaciones personales, y mucho menos mantenerlas. Era muy distinto plantarse en un aula de cuarenta personas sin conocer a nadie, y trabar amistad en las distancias cortas, a contar con la facilidad que otorga ahora el poseer una pantalla digital para desinhibirse. Antes, no hab\u00eda asomo de duda, las relaciones eran bien reales, y lo que costaba conservarlas se valoraba en grado sumo. Ahora, la realidad, a menudo, se confunde con la ficci\u00f3n, y las personas se rinden cuando el trato humano requiere cierto esfuerzo.<\/p>\n<div id=\"attachment_177\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/pixabay.com\/en\/phone-booth-telephone-public-phone-203492\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-177\" class=\"wp-image-177 size-medium\" src=\"http:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/files\/2015\/09\/phone-booth-203492_640-300x200.jpg\" alt=\"phone-booth-203492_640\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/files\/2015\/09\/phone-booth-203492_640-300x200.jpg 300w, https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/files\/2015\/09\/phone-booth-203492_640.jpg 640w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-177\" class=\"wp-caption-text\">FUENTE: Pixabay<\/p><\/div>\n<p>Sal\u00edamos con poco dinero en el bolsillo; tampoco hac\u00eda falta mucho, despu\u00e9s de todo, lo importante era estar con los amigos. Eso s\u00ed, siempre llev\u00e1bamos algunas monedas. Era obligado.<strong> La monodia de los padres al salir porque llevaras dinero suelto por si pasaba algo, y ten\u00edas que llamar desde una cabina telef\u00f3nica, era un cl\u00e1sico en todos los hogares<\/strong>. No faltaba en las pandillas alg\u00fan previsor que sab\u00eda exactamente d\u00f3nde estaba colocada cada una de ellas en la ciudad.<\/p>\n<p>As\u00ed conquist\u00e1bamos la libertad. <strong>Sal\u00edamos con el peso de la responsabilidad de sabernos solos; sal\u00edamos siendo plenamente conscientes de que, fuera lo que fuera lo que ocurriera, nos correspond\u00edan a nosotros las decisiones a tomar para solventarlo.<\/strong> Hab\u00eda que aprender a valerse por s\u00ed mismo en un entorno, en ocasiones, hostil; as\u00ed como gestionar los propios recursos para superar las peque\u00f1as incidencias que pudiera uno encontrarse. Con menos dinero y sin esa frase tan socorrida que, a menudo, se escucha ahora de: \u00abllamo a mi madre\u00bb o \u00abllamo a mi padre\u00bb, ten\u00edamos que, irremediablemente, aprender y crecer ganando terreno, confianza y seguridad, y asimilando unos valores que nos inculcaba la propia vida.<\/p>\n<p>En la actualidad, todo es distinto. No s\u00e9 si mejor o peor, pero s\u00ed es distinto. Ahora, con sus ventajas y sus inconvenientes, nos encontramos con que la mayor\u00eda de los cr\u00edos son acompa\u00f1ados por sus padres para preparar las matr\u00edculas del instituto; salen y est\u00e1n localizados a golpe de m\u00f3vil por todos los adultos que les rodean y que, en ocasiones, tienden a sobreprotegerlos; y como consecuencia, los problemas suelen ser solventados por otros, con lo que la incidencia m\u00e1s nimia en sus vidas puede convertirse en un aut\u00e9ntico drama. Obviamente, no siempre es as\u00ed, pero<strong> la generalizaci\u00f3n es lo que tiene cuando se muestra el cuadro de una sociedad que, en vez de ciudadanos, prefiere albergar consumidores.<\/strong><\/p>\n<p><em>Art\u00edculo publicado el 5 de febrero de 2014 en el diario digital <a href=\"http:\/\/www.elcotidiano.es\/monedas-para-la-cabina\/\" target=\"_blank\">El Cotidiano.<\/a><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por @SilviaP3 Seguramente a los adolescentes de hoy en d\u00eda les resultar\u00e1 inconcebible imaginar lo que, hace relativamente poco tiempo, era una cotidianidad: no ten\u00edamos tel\u00e9fonos m\u00f3viles. Y aunque algunos crean que esto solo pueden afirmarlo las gentes de mayor edad, se equivocan; los cambios tecnol\u00f3gicos vividos en el \u00faltimo par de d\u00e9cadas han sido tan veloces, que ni siquiera ha sido necesario que pase m\u00e1s de una generaci\u00f3n. Todos los que disfrutamos nuestra adolescencia durante los a\u00f1os ochenta o los a\u00f1os noventa sabemos c\u00f3mo es vivir sin estar completamente conectados; sabemos c\u00f3mo es disfrutar de la vida con la libertad de no estar siempre localizados. Desde luego, muchas son las ventajas que han tra\u00eddo los m\u00f3viles; pero hay que reconocer que, en ocasiones, aun cuando parezca que somos m\u00e1s libres con ellos, nos cargan con nuevas cadenas. Muchos de los j\u00f3venes nacidos a partir de los a\u00f1os noventa no entender\u00e1n a lo que me refiero; se sentir\u00e1n m\u00e1s aut\u00f3nomos e independientes con esos aparatos que poseen y que, a menudo, cuestan m\u00e1s de lo que nosotros dispon\u00edamos en un a\u00f1o para salir cuando depend\u00edamos de nuestros padres, pero se enga\u00f1an rotundamente. Tienen una libertad de acceso que, a veces, no saben dosificar, y que contrasta con su libertad real de actuaci\u00f3n en la vida diaria, en la que muchos de ellos todav\u00eda resultan seres dependientes de sus progenitores a unos niveles que sorprender\u00edan a cualquiera de los nacidos antes de esa d\u00e9cada. Porque por aquel entonces ten\u00edamos que crecer a base de conquistar nuestro espacio de forma ardua. No resultaba tan f\u00e1cil establecer relaciones personales, y mucho menos mantenerlas. Era muy distinto plantarse en un aula de cuarenta personas sin conocer a nadie, y trabar amistad en las distancias cortas, a contar con la facilidad que otorga ahora el poseer una pantalla digital para desinhibirse. Antes, no hab\u00eda asomo de duda, las relaciones eran bien reales, y lo que costaba conservarlas se valoraba en grado sumo. Ahora, la realidad, a menudo, se confunde con la ficci\u00f3n, y las personas se rinden cuando el trato humano requiere cierto esfuerzo. Sal\u00edamos con poco dinero en el bolsillo; tampoco hac\u00eda falta mucho, despu\u00e9s de todo, lo importante era estar con los amigos. Eso s\u00ed, siempre llev\u00e1bamos algunas monedas. Era obligado. La monodia de los padres al salir porque llevaras dinero suelto por si pasaba algo, y ten\u00edas que llamar desde una cabina telef\u00f3nica, era un cl\u00e1sico en todos los hogares. No faltaba en las pandillas alg\u00fan previsor que sab\u00eda exactamente d\u00f3nde estaba colocada cada una de ellas en la ciudad. As\u00ed conquist\u00e1bamos la libertad. Sal\u00edamos con el peso de la responsabilidad de sabernos solos; sal\u00edamos siendo plenamente conscientes de que, fuera lo que fuera lo que ocurriera, nos correspond\u00edan a nosotros las decisiones a tomar para solventarlo. Hab\u00eda que aprender a valerse por s\u00ed mismo en un entorno, en ocasiones, hostil; as\u00ed como gestionar los propios recursos para superar las peque\u00f1as incidencias que pudiera uno encontrarse. Con menos dinero y sin esa frase tan socorrida que, a menudo, se escucha ahora de: \u00abllamo a mi madre\u00bb o \u00abllamo a mi padre\u00bb, ten\u00edamos que, irremediablemente, aprender y crecer ganando terreno, confianza y seguridad, y asimilando unos valores que nos inculcaba la propia vida. En la actualidad, todo es distinto. No s\u00e9 si mejor o peor, pero s\u00ed es distinto. Ahora, con sus ventajas y sus inconvenientes, nos encontramos con que la mayor\u00eda de los cr\u00edos son acompa\u00f1ados por sus padres para preparar las matr\u00edculas del instituto; salen y est\u00e1n localizados a golpe de m\u00f3vil por todos los adultos que les rodean y que, en ocasiones, tienden a sobreprotegerlos; y como consecuencia, los problemas suelen ser solventados por otros, con lo que la incidencia m\u00e1s nimia en sus vidas puede convertirse en un aut\u00e9ntico drama. Obviamente, no siempre es as\u00ed, pero la generalizaci\u00f3n es lo que tiene cuando se muestra el cuadro de una sociedad que, en vez de ciudadanos, prefiere albergar consumidores. Art\u00edculo publicado el 5 de febrero de 2014 en el diario digital El Cotidiano.<\/p>\n","protected":false},"author":69,"featured_media":177,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","enabled":false},"version":2}},"categories":[21],"tags":[16],"class_list":["post-176","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-reflexiones-en-la-era-tecnologica","tag-reflexion"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/files\/2015\/09\/phone-booth-203492_640.jpg","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p5XwHR-2Q","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/176","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/69"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=176"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/176\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":178,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/176\/revisions\/178"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/177"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=176"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=176"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=176"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}