{"id":170,"date":"2015-09-26T10:18:14","date_gmt":"2015-09-26T10:18:14","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/?p=170"},"modified":"2015-09-24T20:30:09","modified_gmt":"2015-09-24T20:30:09","slug":"peligro-de-aislamiento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/2015\/09\/26\/peligro-de-aislamiento\/","title":{"rendered":"Peligro de aislamiento"},"content":{"rendered":"<p>Por <a href=\"https:\/\/twitter.com\/SilviaP3\" target=\"_blank\">@SilviaP3<\/a><\/p>\n<p><strong>Corremos peligro de aislamiento.<\/strong> El estr\u00e9s, las dependencias tecnol\u00f3gicas, el ritmo fren\u00e9tico en el que vivimos y la cada vez mayor incapacidad de aceptar la frustraci\u00f3n contribuyen a que vivamos inmersos en una burbuja de falsa seguridad que muchos ni siquiera son conscientes de que les rodea.<\/p>\n<p>Caminamos por la calle sin ver m\u00e1s all\u00e1 de nuestros propios zapatos. La mayor\u00eda de las veces, ni siquiera reparamos en la joven desangelada que se cruza en el camino abrazada a su carpeta, con las ojeras marcadas y los surcos de las l\u00e1grimas en sus mejillas; ni en el mendigo que pide una moneda para comprar un pedazo de pan que llevarse a la boca; ni en el hombre que, vencido por la soledad y por los a\u00f1os, le echa de comer a las palomas en la plaza.<\/p>\n<p><strong>Hubo un tiempo en el que la gente se miraba a los ojos,<\/strong> en el que los adultos no sumerg\u00edan sus rostros en los tel\u00e9fonos m\u00f3viles al llegar a una sala de espera, y los ni\u00f1os no aguardaban ensimismados con su consola port\u00e1til el aviso de la enfermera.<\/p>\n<p>La sala de espera estaba humanizada; las conversaciones de cortes\u00eda eran recibidas con alegr\u00eda por aquellos ancianos que, viviendo solos desde hac\u00eda a\u00f1os en la gran ciudad, acud\u00edan con ansia a su cita con el m\u00e9dico esperando sentir algo de calor humano. Ahora resulta dif\u00edcil. Todo el mundo utiliza sus m\u00f3viles como escudo. Y no parece que las cosas vayan a mejorar.<\/p>\n<div id=\"attachment_171\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/pixabay.com\/en\/music-headphones-listening-head-791631\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-171\" class=\"wp-image-171 size-medium\" src=\"http:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/files\/2015\/09\/music-791631_640-300x200.jpg\" alt=\"music-791631_640\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/files\/2015\/09\/music-791631_640-300x200.jpg 300w, https:\/\/blogs.culturamas.es\/librosdefondo\/files\/2015\/09\/music-791631_640.jpg 640w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-171\" class=\"wp-caption-text\">FUENTE: Pixabay<\/p><\/div>\n<p><strong>Si antes perdimos la capacidad de mirarnos a los ojos, ahora ni siquiera nos escuchamos.<\/strong> Los j\u00f3venes se protegen del mundo con sus auriculares \u2014cuanto m\u00e1s grandes mejor\u2014 bien ajustados sobre su cabeza. Alguno de ellos los lleva por encima de la capucha que le cubre el rostro mientras camina, con la mirada clavada en el suelo, dentro de una burbuja infranqueable, temeroso de enfrentarse al mundo real a pecho descubierto. Pasa por al lado de una anciana sin verla. Ella se detiene y agita la cabeza con resignaci\u00f3n. <strong>Juventud. Ah\u00ed va, aislado del mundo voluntariamente; un mundo que lo insta a vivir y luchar por sus sue\u00f1os, un mundo que lo reclama mientras \u00e9l tapa sus o\u00eddos para no escuchar su llamada<\/strong>. La anciana que, mientras tanto, vive un aislamiento involuntario por parte de un mundo que la olvid\u00f3 cuando la consider\u00f3 in\u00fatil, retoma entonces su camino; sabe que, de seguro, dentro de muchos a\u00f1os, <strong>aquel muchacho se arrepentir\u00e1 del tiempo perdido.<\/strong><\/p>\n<p><em>Art\u00edculo publicado el 22 de enero de 2014 en el diario digital El Cotidiano.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por @SilviaP3 Corremos peligro de aislamiento. El estr\u00e9s, las dependencias tecnol\u00f3gicas, el ritmo fren\u00e9tico en el que vivimos y la cada vez mayor incapacidad de aceptar la frustraci\u00f3n contribuyen a que vivamos inmersos en una burbuja de falsa seguridad que muchos ni siquiera son conscientes de que les rodea. Caminamos por la calle sin ver m\u00e1s all\u00e1 de nuestros propios zapatos. La mayor\u00eda de las veces, ni siquiera reparamos en la joven desangelada que se cruza en el camino abrazada a su carpeta, con las ojeras marcadas y los surcos de las l\u00e1grimas en sus mejillas; ni en el mendigo que pide una moneda para comprar un pedazo de pan que llevarse a la boca; ni en el hombre que, vencido por la soledad y por los a\u00f1os, le echa de comer a las palomas en la plaza. Hubo un tiempo en el que la gente se miraba a los ojos, en el que los adultos no sumerg\u00edan sus rostros en los tel\u00e9fonos m\u00f3viles al llegar a una sala de espera, y los ni\u00f1os no aguardaban ensimismados con su consola port\u00e1til el aviso de la enfermera. La sala de espera estaba humanizada; las conversaciones de cortes\u00eda eran recibidas con alegr\u00eda por aquellos ancianos que, viviendo solos desde hac\u00eda a\u00f1os en la gran ciudad, acud\u00edan con ansia a su cita con el m\u00e9dico esperando sentir algo de calor humano. Ahora resulta dif\u00edcil. Todo el mundo utiliza sus m\u00f3viles como escudo. Y no parece que las cosas vayan a mejorar. Si antes perdimos la capacidad de mirarnos a los ojos, ahora ni siquiera nos escuchamos. Los j\u00f3venes se protegen del mundo con sus auriculares \u2014cuanto m\u00e1s grandes mejor\u2014 bien ajustados sobre su cabeza. Alguno de ellos los lleva por encima de la capucha que le cubre el rostro mientras camina, con la mirada clavada en el suelo, dentro de una burbuja infranqueable, temeroso de enfrentarse al mundo real a pecho descubierto. Pasa por al lado de una anciana sin verla. Ella se detiene y agita la cabeza con resignaci\u00f3n. Juventud. Ah\u00ed va, aislado del mundo voluntariamente; un mundo que lo insta a vivir y luchar por sus sue\u00f1os, un mundo que lo reclama mientras \u00e9l tapa sus o\u00eddos para no escuchar su llamada. 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