{"id":917,"date":"2013-06-13T09:39:26","date_gmt":"2013-06-13T08:39:26","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.culturamas.es\/juanluismarin\/?p=917"},"modified":"2013-06-13T10:15:59","modified_gmt":"2013-06-13T09:15:59","slug":"hijos-del-trueno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/juanluismarin\/2013\/06\/13\/hijos-del-trueno\/","title":{"rendered":"HIJOS DEL TRUENO"},"content":{"rendered":"<p>Por mucho que digan, la cosa se est\u00e1 poniendo chunga.<\/p>\n<p>Chunga de cojones.<\/p>\n<p>Pero llega un momento en que, ante semejante bombardeo de desgracias ajenas, son muchos, salvo los que ya est\u00e1n sumergidos bajo toneladas de mierda, quienes act\u00faan como si nada. Unos, intentando llevar una vida normal. Otros, los m\u00e1s afortunados, continuando con la que llevan desde el d\u00eda que nacieron. Porque se creen intocables.<\/p>\n<p>Nunca antes hab\u00eda sido, en mi d\u00eda a d\u00eda, tan consciente de las diferencias&#8230;<\/p>\n<p>Cada ma\u00f1ana salgo de casa y voy a currar andando. Parto del humilde barrio de Prosperidad, donde convivo con inmigrantes de infinidad de pa\u00edses, donde a\u00fan quedan locutorios para hablar por tel\u00e9fono y conectarse a Internet, donde los chinos no solo tienen tiendas de comestibles sino tambi\u00e9n bares, peluquer\u00edas y tiendas de ropa. Donde cada semana cierra un negocio.<\/p>\n<p>Un panorama que cambia radicalmente cuando atravieso el Parque del Berl\u00edn, bajo Pr\u00edncipe de Vergara y enfilo Alberto Alcocer hasta llegar a la esquina con Padre Dami\u00e1n. All\u00ed est\u00e1n ELLOS, paseando a sus perros, con los que entran en bares y cafeter\u00edas sin que nadie les tosa. A la hora de comer se sientan en las terrazas de lujosos restaurantes donde son capaces de celebrar un cumplea\u00f1os infantil con 14 ni\u00f1os que f\u00e1cilmente saldr\u00e1n a 40\u20ac por barba. Cada uno comiendo una hamburguesa. Pero de la buena. Y que por la tarde contin\u00faan en esas de terrazas, de sobremesa, puro y gin tonic.<\/p>\n<p>Cuando regreso a cada, vuelvo a pasar por el parque. Y all\u00ed est\u00e1n ELLOS. Leyendo un libro o dando una vuelta, despreocupados, mientras sus asistentas del hogar, todas inmigrantes, pasean a sus hijos, padres y abuelos.<\/p>\n<p>Entonces llego a casa, no sin antes cruzarme, ya en la Prospe, claro, con chamarileros empujando carritos del Alcampo llenos de cachivaches, mendigos rebuscando en los contenedores de basura&#8230; y un nuevo comercio que acaba de irse a fre\u00edr esp\u00e1rragos.<\/p>\n<p>Y esto es solo la punta del iceberg. Lo que hay debajo es lo que desvela Fernando Riquelme en su novela HIJOS DEL TRUENO. Y tambi\u00e9n lo que puede ocurrir si continuamos as\u00ed. No es ciencia ficci\u00f3n, sino ficci\u00f3n pol\u00edtica. Tambi\u00e9n social. Y una bofetada para que reaccionemos. Porque un d\u00eda vamos a llevarnos un susto. Y cuando alguien con dos cojones reaccione a ese est\u00edmulo, cansado de tanta injusticia, tanta diferencia de clases, tanto pitorreo y tanta polla, se va a liar parda.<\/p>\n<p>Dec\u00eda George Jackson, preso norteamericano que muri\u00f3 asesinado en la c\u00e1rcel, <i>\u201cla paciencia tiene sus l\u00edmites. Ll\u00e9vala muy lejos y se convertir\u00e1 en cobard\u00eda\u201d<\/i>.<\/p>\n<p>Ha llegado el tiempo de los valientes.<\/p>\n<p>Que en HIJOS DEL TRUENO no tienen cojones&#8230;<\/p>\n<p>Sino ovarios.<\/p>\n<p>Toda una lecci\u00f3n para los que siguen pensando que ellas son sexo d\u00e9bil.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por mucho que digan, la cosa se est\u00e1 poniendo chunga. Chunga de cojones. 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