{"id":2072,"date":"2024-10-16T12:37:28","date_gmt":"2024-10-16T11:37:28","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/juanluismarin\/?p=2072"},"modified":"2024-10-16T12:38:02","modified_gmt":"2024-10-16T11:38:02","slug":"la-sustancia-a-la-vejez-viruelas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/juanluismarin\/2024\/10\/16\/la-sustancia-a-la-vejez-viruelas\/","title":{"rendered":"LA SUSTANCIA: A LA\u00a0 VEJEZ VIRUELAS"},"content":{"rendered":"<p>Vierte en una coctelera la <strong>visceralidad<\/strong> de <strong>David Cronenberg<\/strong> (La mosca, 1986), la <strong>introspecci\u00f3n<\/strong> tan on\u00edrica como terror\u00edfica de <strong>David Lynch<\/strong> (Mulholland Drive, 2001), la <strong>inquietante puesta en escena de Stanley Kubrick<\/strong> (El resplandor, 1980) y algo de la <strong>tecnolog\u00eda<\/strong> y el <strong>negro sentido del humor de Paul Verhoeven<\/strong> (Robocop, 1987), s\u00edrvelo<strong> mezclado, no agitado<\/strong> (que dir\u00eda James Bond) y obtienes <strong>una maravilla tan sorprendente, perturbadora y cruelmente divertida titulada LA SUSTANCIA<\/strong> (2024) dirigida por<strong> Coralie Fargetat<\/strong>\u00a0 y protagonizada por una resucitada, tanto en la realidad como la ficci\u00f3n, <strong>Demi Moore<\/strong>. <strong>Un fest\u00edn no apto para est\u00f3magos sensibles ni mentes cuadriculadas que, si est\u00e1s libre de prejuicios, te va a volar la cabeza\u2026<\/strong><\/p>\n<p>Lo primero a destacar, la <strong>brillante premisa<\/strong>: una estrella del cine (Elizabeth Sparkle \u2013 Demi Moore) que ha derivado en presentar un programa de fitness a lo Jane Fonda (o, tirando de lo patrio, Eva Nasarre), empieza a ser v\u00edctima de su edad una vez superados los 50: su f\u00edsico ya no es lo que era y, en un mundo, sobre todo el del espect\u00e1culo, donde <strong>uno no vive de lo que fue, sino de lo que es<\/strong>, supone que su carrera comienza a caer en picado sin que nada, ni nadie, pueda evitarlo. Hasta que aparece <strong>un misterioso producto<\/strong> en su vida: LA SUSTANCIA. La posibilidad de <strong>crear un alter ego mejorado<\/strong> de s\u00ed misma: joven, sin arrugas ni flacidez, arrolladora y despampanante. <strong>Dos personas en una con una sola regla<\/strong>: una semana en la vida real para el nuevo yo (Sue \u2013 <strong>Margaret Qualley<\/strong>) y otra para el original (y decadente) Sparkle &#8211; Moore. Sin excepci\u00f3n. <strong>Y ah\u00ed surge el conflicto<\/strong>: mientras la versi\u00f3n mejorada aprovecha sus semanas alternas para alcanzar el estrellato y vivir una segunda juventud, la original es testigo en las suyas de que no hay vuelta atr\u00e1s en su decadencia y que es ahora su versi\u00f3n mejorada quien tiene lo que ella tuvo y jam\u00e1s podr\u00e1 revivir. Todo ello deriva, evidentemente en un enfrentamiento en el que ambas, no olvidemos que son la misma persona, tienen todas las de perder. Porque <strong>la victoria de cualquiera de ellas supone la derrota de la otra y, por tanto, de s\u00ed misma.<\/strong><\/p>\n<p>Por vuestro disfrute de esta joya, hasta ah\u00ed puedo leer. Pero la reflexi\u00f3n es obvia y todo lo que sucede a continuaci\u00f3n nos traer\u00e1 a la mente todos esos <strong>rostros y cuerpos desfigurados de estrellas medi\u00e1ticas que no han sabido, o querido, envejecer, y han pasado por tantos quir\u00f3fanos que primero se convierten en caricaturas de s\u00ed mismas y, posteriormente, en monstruos andantes<\/strong> a los que habr\u00eda que preguntar qu\u00e9 sienten cada vez ven su reflejo en el espejo.<\/p>\n<p><strong>Cr\u00edtica mordaz a los c\u00e1nones de belleza, a la futilidad y mortalidad de la fama, a la presi\u00f3n medi\u00e1tica, la encarnizada lucha por el \u00e9xito a cualquier precio y, lo m\u00e1s peligroso, la envidia a uno mismo<\/strong>, a ese yo que fue y se ha desvanecido, a ese yo en que nos hemos convertido y del que renegamos en virtud del que fuimos, hacen de LA SUSTANCIA <strong>una pel\u00edcula imprescindible que implica reflexiones viscerales m\u00e1s que intelectuales y que se merece cada entrada que se pague por verla.<\/strong><\/p>\n<p>Un \u00fanico pero: en una \u00e9poca en la que, con toda la raz\u00f3n, se reivindica la igualdad <strong>\u00bfpor qu\u00e9 todos los personajes masculinos de LA SUSTANCIA, con Dennis Quaid a la cabeza, son unos gilipollas?<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Vierte en una coctelera la visceralidad de David Cronenberg (La mosca, 1986), la introspecci\u00f3n tan on\u00edrica como terror\u00edfica de David Lynch (Mulholland Drive, 2001), la inquietante puesta en escena de Stanley Kubrick (El resplandor, 1980) y algo de la tecnolog\u00eda y el negro sentido del humor de Paul Verhoeven (Robocop, 1987), s\u00edrvelo mezclado, no agitado<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blogs.culturamas.es\/juanluismarin\/2024\/10\/16\/la-sustancia-a-la-vejez-viruelas\/\">Sigue leyendo&#8230;<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":16,"featured_media":2073,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","enabled":false},"version":2}},"categories":[1],"tags":[339,338],"class_list":["post-2072","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-entradas-anteriores","tag-dennis-quaid","tag-la-sustancia-demi-moore-margaret-qu-coralie-fargetat"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/juanluismarin\/files\/2024\/10\/La_sustancia-496803397-large.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p2Z2MM-xq","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack-related-posts":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/juanluismarin\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2072","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/juanluismarin\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/juanluismarin\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/juanluismarin\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/juanluismarin\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2072"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/juanluismarin\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2072\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2075,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/juanluismarin\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2072\/revisions\/2075"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/juanluismarin\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2073"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/juanluismarin\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2072"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/juanluismarin\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2072"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/juanluismarin\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2072"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}