{"id":1362,"date":"2014-03-25T10:51:32","date_gmt":"2014-03-25T09:51:32","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.culturamas.es\/juanluismarin\/?p=1362"},"modified":"2014-03-25T10:51:32","modified_gmt":"2014-03-25T09:51:32","slug":"y-volver-a-los-cayos-cochinos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/juanluismarin\/2014\/03\/25\/y-volver-a-los-cayos-cochinos\/","title":{"rendered":"Y volver a los Cayos Cochinos&#8230;"},"content":{"rendered":"<p>\u00abSaltar\u00e9 de la\u00a0<i>panga<\/i>\u00a0antes de que \u00e9sta alcance la orilla, siendo recibido por el agua tibia y las perezosas palmeras, los t\u00edmidos cangrejos y los agresivos mosquitos, troncos podridos y arena que quema. Desde enterrar cajas en el pestilente manglar de Cayo Picuda a transportarlas a una de las cimas de Dos Pechos, ascendiendo a trompicones por el cauce del r\u00edo seco que nace en Playa Concha. Preparar un\u00a0<i>Dilema<\/i>\u00a0y coordinarlo. Reaccionando ante los imprevistos. Con el\u00a0<i>walkie<\/i>\u00a0en una mano y el machete en la otra. Sabiendo que el equipo no te va a fallar. Aunque el operador de c\u00e1mara s\u00f3lo tenga una mano para agarrarse a algo en caso de tropezar o perder el equilibrio mientras sigue entre rocas y troncos ca\u00eddos a los mu\u00f1ecos. Nunca dejar\u00e1 de grabar. Antes se torcer\u00e1 el tobillo. Pero tienen una mano libre, no como los sonidistas, cargando con la caja de mezclas y necesitados de ambas para manejar la p\u00e9rtiga. Y a\u00fan as\u00ed avanzan con \u00edmpetu para que nada de lo que dicen los mu\u00f1ecos se pierda, y sin que sus pasos sobre la maleza estropeen un solo sonido. Junto a ellos, los redactores, atentos a lo que ocurre, a todo lo que registran c\u00e1mara y micro, anotando qu\u00e9 y a qu\u00e9 hora sucede, que s\u00e9 dicen&#8230; incluso adivinando qu\u00e9 piensan. Llueva, haga sol o la humedad sea asfixiante, con temperaturas que alcanzan los cincuenta grados a la sombra. Siempre con los mu\u00f1ecos. Empantanados hasta las rodillas, con el agua al cuello o atacados por un enjambre de abejas asesinas. Hay de todo, como en botica, pero unas pocas manzanas podridas jam\u00e1s conseguir\u00e1n envenenar las dem\u00e1s que hay en el cesto.<\/p>\n<p>Intento evocar cada una de esas sensaciones. Pero los recuerdos tienen vida propia. Escapan a tus deseos. Para que el subconsciente traiga lo que se le antoje: brisa ahumada que se esfuma en pos de un aplastante aroma a heces humanas. Mike Mierda, un perpetuo de casi dos metros de altura, apodado as\u00ed por su trabajo, hunde la pala en el agujero que los mu\u00f1ecos han cavado en el extremo este de Cayo Pit\u00f3n para hacer sus necesidades. Aunque m\u00e1s de uno descargue en cualquier sitio. Dejando sus regalos intestinales expuestos a ser pisados no solo por sus compa\u00f1eros, sino por cualquier miembro del equipo, que hundir\u00e1 sus pies en un zurullo reci\u00e9n horneado o abandonado hace horas para cocerse al sol, como un pastel de chocolate relleno de crema que bajo la m\u00ednima presi\u00f3n reventar\u00e1, rezumando mierda y calor condensado.<\/p>\n<p>La ma\u00f1ana del veinticinco de Mayo, como cada d\u00eda que los mu\u00f1ecos abandonaban el Cayo para enfrentarse a un\u00a0<i>Reto<\/i>, se puso manos a la obra intentando decidir por qu\u00e9 chucho apostar\u00eda aquella noche. Ser\u00eda una pelea brutal, con\u00a0<i>Thor<\/i>\u00a0y\u00a0<i>Loki<\/i>\u00a0encerrados en una jaula y mat\u00e1ndose a dentelladas.<\/p>\n<p>Pero hubo algo en aquel trabajo rutinario<i>\u00a0de mierda<\/i>\u00a0que lo devolvi\u00f3 a lo que estaba haciendo. No solo la cantidad de zurullos hab\u00eda aumentado respecto a d\u00edas anteriores, sobresaliendo \u00e9stos por encima del agujero, sino que eran m\u00e1s compactos de lo habitual. Y oscuros. Extra\u00f1amente, ten\u00edan el aspecto de mierda \u201cnormal\u201d, no la licuada sustancia de siempre salpicada de tropezones. Palada a palada fue vaciando el hoyo y llenando el bid\u00f3n&#8230; hasta encontrar algo completamente nuevo entre las heces. En sus tiempos mozos hab\u00eda trabajado de carnicero, as\u00ed que no le cost\u00f3 reconocerlo: tripas, intestinos&#8230; Demasiado peque\u00f1os para ser de una vaca, y demasiado grandes para pertenecer a un ternero. O un cerdo.<\/p>\n<p>Mike Mierda fue el primero en toparse con alg\u00fan resto de lo que fue Humberto.<\/p>\n<p>Sin saberlo.<\/p>\n<p>Fue al d\u00eda siguiente cuando su cabeza lleg\u00f3 a las playas de South End.<\/p>\n<p>La encontr\u00f3 Marcellus Junior, un ni\u00f1o. Que avis\u00f3 a la polic\u00eda.<\/p>\n<p>Pese a las chucher\u00edas que Ligia le regal\u00f3 por su silencio, el chiquillo cont\u00f3 la historia a sus amigos. Y aunque ninguno lo crey\u00f3, \u00e9sta se extendi\u00f3 por la isla sin que aparentemente nadie le hiciera caso.<\/p>\n<p>Nadie salvo Mike.<\/p>\n<p>Que por su cuenta comenz\u00f3 a atar cabos. Picote\u00f3 informaci\u00f3n de all\u00ed y all\u00e1. Le cost\u00f3 algunos d\u00f3lares conseguirla, y no toda era de fiar. Pero, al fin y al cabo, pasaban los d\u00edas, Humberto segu\u00eda desaparecido&#8230;<\/p>\n<p>Y era su hermano.<\/p>\n<p>Desde entonces, empez\u00f3 a rellenar su tarro de cristal con\u00a0<i>triffiti<\/i>\u00a0cada ma\u00f1ana y una palabra taladr\u00e1ndole la cabeza d\u00eda y noche. Ya fuese intentando conciliar el sue\u00f1o, d\u00e1ndole pu\u00f1etazos al saco, jugando al b\u00e9isbol o, sobre todo, haciendo su rutinario trabajo\u00a0<i>de mierda<\/i>.<\/p>\n<p>Una palabra que me es muy familiar.<\/p>\n<p>Porque tambi\u00e9n a m\u00ed me ha obsesionado durante casi un a\u00f1o.<\/p>\n<p>VENGANZA\u00bb<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(Fragmento de ISLA PERPETUA, una novela del meda lerenda. \u00a1No te pierdas el book trailer!)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>http:\/\/www.editorialsepha.com\/n\/len\/0\/prd\/884\/isla-perpetua<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span class=\"embed-youtube\" style=\"text-align:center; display: block;\"><iframe loading=\"lazy\" class=\"youtube-player\" width=\"608\" height=\"342\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/WL06kJ3zp6U?version=3&#038;rel=1&#038;showsearch=0&#038;showinfo=1&#038;iv_load_policy=1&#038;fs=1&#038;hl=es-ES&#038;autohide=2&#038;wmode=transparent\" allowfullscreen=\"true\" style=\"border:0;\" sandbox=\"allow-scripts allow-same-origin allow-popups allow-presentation allow-popups-to-escape-sandbox\"><\/iframe><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abSaltar\u00e9 de la\u00a0panga\u00a0antes de que \u00e9sta alcance la orilla, siendo recibido por el agua tibia y las perezosas palmeras, los t\u00edmidos cangrejos y los agresivos mosquitos, troncos podridos y arena que quema. 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