{"id":1140,"date":"2013-09-02T10:00:15","date_gmt":"2013-09-02T09:00:15","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.culturamas.es\/juanluismarin\/?p=1140"},"modified":"2013-09-02T10:00:15","modified_gmt":"2013-09-02T09:00:15","slug":"el-mejor-asesino-del-mundo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/juanluismarin\/2013\/09\/02\/el-mejor-asesino-del-mundo\/","title":{"rendered":"EL MEJOR ASESINO DEL MUNDO"},"content":{"rendered":"<p>As\u00ed se auto proclamaba Anatoly Onoprienko, asesino en serie ucraniano que entre 1989 y 1996 mat\u00f3 a 52 personas. Ahora es \u00e9l qui\u00e9n ha muerto. Pero no como deseaba.<\/p>\n<p><i>\u201cQue me ejecuten en la plaza p\u00fablica, ser\u00e1 mi obra final\u201d, <\/i>declar\u00f3 al conocer su condena a pena de muerte. Sin embargo, \u00e9sta fue conmutada por una cadena perpetua que le llev\u00f3 a pasar 15 a\u00f1os en la c\u00e1rcel. Hasta que hace unos d\u00edas sufri\u00f3 un ataque al coraz\u00f3n. Ten\u00eda casi el mismo n\u00famero de a\u00f1os que vidas arranc\u00f3 de la forma m\u00e1s espeluznante: 54. Pero la suya, contra todo pron\u00f3stico, fue de lo m\u00e1s natural. Y apuesto a que son muchos los insatisfechos. Los que so\u00f1aron para \u00e9l un sufrimiento indescriptible que igualara, de alg\u00fan modo, la crueldad de sus asesinatos.<\/p>\n<p><i>\u201cLa gente no aprecia la vida\u201d<\/i>, dec\u00eda Anatoly, <i>\u201ces necesario que contemplen el horror\u201d<\/i>. Parece sacado de una pel\u00edcula de la saga <i>SAW<\/i>\u00b8 con aqu\u00e9l villano (que quiz\u00e1 no lo era tanto) poniendo a prueba a criminales de toda clase (o personas de moralidad dudosa) para que pagasen un precio que convirtiera sus m\u00edseras vidas en algo digno de merecerse. O en el mism\u00edsimo John Doe de <i>Seven<\/i>, castigando a quienes, seg\u00fan \u00e9l, encarnaban cada uno de los siete pecados capitales.<\/p>\n<p>Pero lo cierto es que en los asesinatos de Anatoly no hubo nada de eso. Asaltaba casas de gente humilde e inocente para robar. Congregaba a la familia al completo en el sal\u00f3n (en una ocasi\u00f3n compuesta por 9 miembros), mataba a tiros a los hombres&#8230; y con las mujeres y los ni\u00f1os empleaba hachas o cuchillos. A los beb\u00e9s, en ocasiones, los asfixiaba en sus cunas.<\/p>\n<p>Muchos lo compararon con otro asesino en serie ucraniano, Andrei Chikatilo, el carnicero de Rostov, que en los a\u00f1os 80 mat\u00f3 a 53 personas. Los n\u00fameros son inquietantemente parecidos. Incluso los nombres con que les bautizaron: <i>Ciudadano O<\/i> para Anatoly y <i>Ciudadano X<\/i> para Chikatilo. Pero basta con leer sus historias o ver <i>Citizen X<\/i>, la imprescindible pel\u00edcula que narra el caso de Chikatilo, para comprobar que eran absolutamente distintos. Aunque igual de abominables&#8230;<\/p>\n<p>Y humanos.<\/p>\n<p>De nuevo, la naturaleza del hombre, la aut\u00e9ntica, se manifiesta. Porque Anatoly, como Chikatilo, como tantos otros, es como nosotros. Y, en consecuencia, nosotros como ellos. Esa en la grandeza (o miseria) del ser humano. La m\u00e1xima expresi\u00f3n de todo lo que llevamos dentro. Que rechazamos si leemos en los peri\u00f3dicos&#8230; pero pagamos por ver en el cine. Como si quisi\u00e9ramos controlar el horror. Administrarlo en soportables dosis. Para consumirlo d\u00f3nde y cu\u00e1ndo queramos.<\/p>\n<p>Pero el horror est\u00e1 en todas partes.<\/p>\n<p>D\u00f3nde, cu\u00e1ndo&#8230; y en qui\u00e9n menos te imaginas.<\/p>\n<p>As\u00ed que \u00e9chale huevos&#8230;<\/p>\n<p>Y m\u00edrate en el espejo.<\/p>\n<p>A ver qu\u00e9 descubres&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>As\u00ed se auto proclamaba Anatoly Onoprienko, asesino en serie ucraniano que entre 1989 y 1996 mat\u00f3 a 52 personas. Ahora es \u00e9l qui\u00e9n ha muerto. Pero no como deseaba. \u201cQue me ejecuten en la plaza p\u00fablica, ser\u00e1 mi obra final\u201d, declar\u00f3 al conocer su condena a pena de muerte. 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