{"id":220,"date":"2014-01-07T22:49:13","date_gmt":"2014-01-07T22:49:13","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.culturamas.es\/helenacosano\/?p=220"},"modified":"2014-01-07T22:55:42","modified_gmt":"2014-01-07T22:55:42","slug":"la-nina-muerta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/helenacosano\/2014\/01\/07\/la-nina-muerta\/","title":{"rendered":"La  ni\u00f1a  muerta"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_221\" style=\"width: 650px\" class=\"wp-caption alignnone\"><a href=\"http:\/\/blogs.culturamas.es\/helenacosano\/files\/2014\/01\/El-espectro-y-la-flor.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-221\" class=\"size-full wp-image-221\" alt=\"Helena Cosano\" src=\"http:\/\/blogs.culturamas.es\/helenacosano\/files\/2014\/01\/El-espectro-y-la-flor.jpg\" width=\"640\" height=\"640\" srcset=\"https:\/\/blogs.culturamas.es\/helenacosano\/files\/2014\/01\/El-espectro-y-la-flor.jpg 640w, https:\/\/blogs.culturamas.es\/helenacosano\/files\/2014\/01\/El-espectro-y-la-flor-150x150.jpg 150w, https:\/\/blogs.culturamas.es\/helenacosano\/files\/2014\/01\/El-espectro-y-la-flor-300x300.jpg 300w, https:\/\/blogs.culturamas.es\/helenacosano\/files\/2014\/01\/El-espectro-y-la-flor-100x100.jpg 100w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-221\" class=\"wp-caption-text\">tratando de retratar al espectro tras la flor<\/p><\/div>\n<p style=\"text-align: center\">LA NI\u00d1A MUERTA<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center\">&#8211; \u00bfHoy me dejas que te habite?<br \/>\n&#8211; No, ni\u00f1a, no.<br \/>\n&#8211; Pues yo hoy te veo peor que ayer.<br \/>\n&#8211; S\u00ed, peor. Ser\u00e1 lo que Dios quiera.<br \/>\n&#8211; \u00bfDios?<br \/>\n&#8211; Dios custodia el orden de sus mundos. Los vivos con los vivos. Los muertos con los muertos.<br \/>\n&#8211; Llevo mucho tiempo muerta. Te juro que no hay ning\u00fan Dios.<\/p>\n<p>El domingo pasado, dos de junio, d\u00eda del Se\u00f1or, falleci\u00f3 la t\u00eda Milagros, a la edad de ciento un a\u00f1os, en su casa, mientras la muchacha que la cuidaba le preparaba un potaje, las campanadas de la iglesia llamaban a la oraci\u00f3n y ella charlaba apaciblemente en franc\u00e9s con un ser invisible. \u201cNati, no hace falta que prepares cena\u201d, cuenta la muchacha que le dijo pocos minutos antes de expirar, \u201cyo ya me voy.\u201d<\/p>\n<p>La t\u00eda Milagros era entonces una viuda sobre la que circulaban los m\u00e1s extra\u00f1os rumores. Hab\u00eda sido muy piadosa en su juventud. Era la hermana del cura del pueblo, iba todos los d\u00edas a misa, con ropa austera, con la mirada humilde. Ella tambi\u00e9n hab\u00eda sentido la llamada de Dios. Pero por su camino se cruz\u00f3 primero un alba\u00f1il de ojos verdes y brazos poderosos. Luego conoci\u00f3 a una ni\u00f1a p\u00e1lida de trenzas rubias. Y nada volvi\u00f3 a ser igual. Pact\u00f3.<\/p>\n<p>Yo nunca me hab\u00eda permitido creer en nada sobrenatural. No cre\u00eda en dioses ni diablos, ni en para\u00edsos ni infiernos, pero s\u00ed era consciente del tr\u00e1gico poder del tiempo. Imaginaba la muerte como un sue\u00f1o sin sue\u00f1os que sepultaba a los seres vivos por toda la eternidad y la vida me parec\u00eda una absurda tragedia que s\u00f3lo se pod\u00eda sobrellevar con inmensas dosis de humor. No era infeliz pero, a veces, a\u00f1oraba ese \u201calgo\u201d trascendente que ilumina la vida de sentido.<\/p>\n<p>Yo ten\u00eda dieciocho a\u00f1os cuando fui a verla por primera vez, acompa\u00f1ando a mi mejor amiga. No ten\u00eda miedo. Porque era esc\u00e9ptica, acababa de empezar estudios de filosof\u00eda pura y amaba la raz\u00f3n por encima de todas las cosas.<\/p>\n<p>Cuando la conoc\u00ed, la t\u00eda Milagros era una mujer vestida de negro por lutos innumerables, cabello blanco, mirada de ni\u00f1a, sonrisa de \u00e1ngel. Su casa, dec\u00edan, estaba encantada. Pero a ella no le molestaban los muertos. Ella hab\u00eda pactado.<\/p>\n<p>En esa \u00e9poca, mi amiga consultaba con la anciana cada cuesti\u00f3n de su vida, por nimia que pareciese, y jam\u00e1s tomaba decisi\u00f3n alguna sin el visto bueno de la t\u00eda Milagros. \u201cEs una bruja de verdad\u201d, afirmaba con veneraci\u00f3n. \u201cLo sabe todo, se lo dicen los esp\u00edritus\u201d. Pero, aquella vez que fuimos juntas, apenas le prest\u00f3 atenci\u00f3n. Inesperadamente se gir\u00f3 hacia m\u00ed, como si sintiese mi escepticismo, me mir\u00f3 con serena dulzura, me cogi\u00f3 la mano y me sonri\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014 \u00bfUsted lee la mano? \u2014le pregunt\u00e9.<br \/>\n\u2014No. Yo leo el alma.<\/p>\n<p>No dije nada. Yo no cre\u00eda en el alma. Me volvi\u00f3 a sonre\u00edr, y el brillo de sus ojos me asust\u00f3, me dio la impresi\u00f3n de que o\u00eda mis pensamientos.<\/p>\n<p>\u2014 \u00bfY qu\u00e9 es lo que se lee en un alma? \u00bfD\u00f3nde se mira?<br \/>\nSolt\u00f3 una carcajada. Mis preguntas deb\u00edan de parecerle profundamente est\u00fapidas.<br \/>\n\u2014 \u00bfQu\u00e9 quieres saber? \u00bfQu\u00e9 te interesa de tu futuro? \u2014me pregunt\u00f3.<br \/>\n\u2014No me interesa mi futuro. Quiero saber c\u00f3mo lo hace. C\u00f3mo ve el alma.<\/p>\n<p>Mi amiga suspir\u00f3. Ella pagaba la consulta para que la t\u00eda Milagros le contara lo que le iba a suceder, si aprobar\u00eda los ex\u00e1menes, si conocer\u00eda pronto el amor y si el chico que estudiaba arquitectura ser\u00eda su novio. Milagros not\u00f3 su impaciencia y le pidi\u00f3 que saliese a tomar un caf\u00e9 y regresara una hora m\u00e1s tarde. Y nos quedamos las dos solas.<\/p>\n<p>Continu\u00f3:<br \/>\n\u2014El alma se ve con el alma. No puedes verla con los ojos del cuerpo, con los de la mente.<br \/>\n\u2014 \u00bfY en la m\u00eda qu\u00e9 ve usted?<br \/>\n\u2014 Lo veo todo, querida m\u00eda.<br \/>\n\u2014 \u00bfTodo?<br \/>\n\u2014 Todo lo que quiera ver.<br \/>\n\u2014 Mi amiga dice que usted es infalible. Que es vidente. M\u00e9dium.<br \/>\n\u2014 \u00bfY bien?<br \/>\n\u2014 No lo creo.<br \/>\n\u2014 No es cierto. Si de veras no lo creyeses, no estar\u00edas aqu\u00ed.<br \/>\n\u2014 \u00bfUsted tima a la gente?<\/p>\n<p>Solt\u00f3 otra carcajada. Sin acritud. Y me hizo esa propuesta que cambi\u00f3 de rumbo mi vida:<\/p>\n<p>\u2014 Podr\u00eda pasarte mi don. Si t\u00fa quieres. En algo m\u00e1s de cinco a\u00f1os. Si t\u00fa me permites habitarte, te har\u00e9 ver.<br \/>\n\u2014 \u00bfC\u00f3mo?<br \/>\n\u2014 A\u00fan es pronto. El d\u00eda de mi muerte. Ser\u00e1 el dos de junio dentro de cinco a\u00f1os. Hasta entonces, sigue como hasta ahora. Termina tu carrera, trabaja, enam\u00f3rate y haz alg\u00fan viaje. Y luego, en cinco a\u00f1os, cambiar\u00e1 tu vida. Viviremos juntas. Te guiar\u00e9.<br \/>\n\u2014El dos de junio es mi cumplea\u00f1os.<br \/>\n\u2014Claro. Por eso lo elijo para renacer en ti. Para que empieces tu nueva vida.<br \/>\n\u2014No tiene mucho sentido. S\u00f3lo querr\u00eda saber c\u00f3mo lo hace.<br \/>\n\u2014 \u00bfAceptas el pacto?<br \/>\n\u2014No creo en \u00e9l.<br \/>\n\u2014Pero\u2026 \u00bfAceptas?<br \/>\n\u2014S\u00ed.<br \/>\n\u2014Entonces tengo tu palabra. Para siempre.<\/p>\n<p>Volvi\u00f3 mi amiga, antes de tiempo. No sab\u00eda estar sola, se exasperaba. Cambi\u00f3 el tono de la conversaci\u00f3n. Hablaron de chicos, de ex\u00e1menes, de lo que deb\u00eda decir o hacer. Yo callaba. Me sent\u00eda aturdida. Intu\u00eda que hab\u00eda ocurrido algo \u201ctrascendente\u201d, algo que mi raz\u00f3n se negaba a aceptar. Decid\u00ed olvidarlo.<\/p>\n<p>Y segu\u00ed viviendo como hasta entonces. Estudiando, jugando con ideas y sentimientos, viajando mucho con la mente y en el mundo. Consciente del paso del tiempo, del dolor de la existencia, del sinsentido de la vida. Con cierto cinismo. Con grandes dosis de humor.<\/p>\n<p>La t\u00eda Milagros hab\u00eda sido muy piadosa en su juventud. De ni\u00f1a abrazaba a los \u00e1rboles, hablaba con los p\u00e1jaros, amaba a todas las criaturas y ve\u00eda en la belleza del mundo la firma del Creador. El universo era un cosmos ordenado de inconmensurable perfecci\u00f3n. La vida ten\u00eda sentido. No tem\u00eda al tiempo ni a la muerte. Dios cuidaba de ella y ella deseaba dedicar su existencia terrena a servirle. Era feliz. Si le hubieran preguntado entonces a Milagros si cre\u00eda en los esp\u00edritus, no lo habr\u00eda dudado: rotundamente NO. Pues, \u00bfqu\u00e9 ser\u00eda un fantasma? Un \u201calgo\u201d perdido entre dos mundos. En otro espacio, en otro tiempo. En la m\u00e1s inconmensurable soledad. Un ser que no est\u00e1 ni vivo, ni muerto. Un monstruo. Dios no permitir\u00eda algo as\u00ed. Dios no abandona a sus hijos. Pero por su camino se cruz\u00f3 primero un alba\u00f1il de ojos verdes y brazos poderosos. Luego conoci\u00f3 a una ni\u00f1a p\u00e1lida de trenzas rubias. Y nada volvi\u00f3 a ser igual. Se alej\u00f3 de Dios. Pact\u00f3.<\/p>\n<p>Se cas\u00f3 con el alba\u00f1il de ojos verdes. Se fueron a vivir a un pisito luminoso que llenaron de flores. Lo llamaban \u201cla casa de los franceses\u201d, porque all\u00ed vivieron \u201cen pecado\u201d dos j\u00f3venes, hasta que su hija de ocho a\u00f1os falleci\u00f3 en extra\u00f1as circunstancias y decidieron regresar a Par\u00eds. Milagros dej\u00f3 los estudios, era feliz con su marido, aunque fuera fregando escaleras. Pero al poco tiempo, la enfermedad la eligi\u00f3. Tuvo que guardar cama. La fiebre era alta. A veces deliraba. Los d\u00edas, los meses pasaban.<\/p>\n<p>Cumpli\u00f3 los veinticinco a\u00f1os enferma. Un d\u00eda vio a una ni\u00f1a p\u00e1lida, pecosa, de lacias trenzas doradas, a la vera de su cama. Supuso que deliraba y pensaba ignorar la aparici\u00f3n, pero la ni\u00f1a se puso hablar. Con una voz meliflua y alegre, en un idioma extranjero.<\/p>\n<p>\u2014 On m\u2019appelle Mimi \u2014 dijo.<\/p>\n<p>La t\u00eda Milagros no sab\u00eda franc\u00e9s. Y sin embargo comprend\u00eda&#8230;. Sin comprender c\u00f3mo ni por qu\u00e9.<\/p>\n<p>\u2014 \u00bfQuieres que te cure? \u2014Le pregunt\u00f3 con una p\u00edcara mirada.<br \/>\n\u2014 Mim\u00ed, \u00bfacaso t\u00fa tienes ese poder?<br \/>\n\u2014 S\u00ed, yo puedo eso y mucho m\u00e1s. Porque quiero vivir.<br \/>\n\u2014 Yo no te puedo ayudar.<br \/>\n\u2014 S\u00ed puedes. Fue muy injusto. Un d\u00eda te lo contar\u00e9. Muy injusto.<br \/>\n\u2014 \u00bfEst\u00e1s muerta?<br \/>\n\u2014 Claro. \u00bfNo lo ves?<br \/>\n\u2014 Los muertos van al Cielo. O al Infierno. No se quedan rondando por el mundo de los vivos.<br \/>\n\u2014 Quiero volver a tener un cuerpo, aunque solo sea de vez en cuando. \u00a1Ay\u00fadame!<br \/>\n\u2014 No s\u00e9 c\u00f3mo.<br \/>\n\u2014 Muy f\u00e1cil. S\u00f3lo necesito tu permiso. Yo s\u00f3lo quiero habitarte.<br \/>\n\u2014 \u00bfEso lo permite el Se\u00f1or?<br \/>\n\u2014 El Se\u00f1or no est\u00e1 en casa. De hecho, yo dir\u00eda que no existe.<\/p>\n<p>Pasaron las semanas, y Milagros no s\u00f3lo no mejoraba, sino que parec\u00eda empeorar. Cada d\u00eda ten\u00eda menos fuerzas, cada d\u00eda eran m\u00e1s negras sus ojeras, m\u00e1s amarillenta y ajada su piel, m\u00e1s d\u00e9bil su voz, m\u00e1s apagada su mirada.<\/p>\n<p>Su marido empez\u00f3 alejarse de ella. Las flores del pisito se secaron, y ya no entraba como antes la luz a raudales. Las cortinas siempre estaban corridas, se hicieron constantes el desorden y la suciedad. Ya nadie cocinaba ni hac\u00eda la compra, el frigor\u00edfico estaba pr\u00e1cticamente vac\u00edo y por la casa flotaba un agrio olor a descomposici\u00f3n. Las dudas empezaron a corroer su fe. \u00bfY si fuera la enfermedad un castigo de Dios, por no haber acudido a Su llamada? \u00bfTan joven, iba a morir? \u00bfY si no hubiera dios alguno, nada m\u00e1s que un ciego y cruel azar? Rezaba mucho a\u00fan, por h\u00e1bito, pero sin el amor y la gratitud de anta\u00f1o. Su marido la estaba abandonando. Ella estaba abandonando a Dios. Pero otros seres, los m\u00e1s abandonados, acud\u00edan a ella: los fantasmas. Los ve\u00eda a su alrededor. Seres perdidos en laberintos de soledad y dolor, cuya existencia ning\u00fan Dios hubiera debido tolerar. Monstruos.<\/p>\n<p>Solo la ni\u00f1a muerta la visitaba a diario. Le promet\u00eda la salud y una intuici\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 del tiempo y del espacio, a cambio de \u201chabitarla\u201d. Hablaban\u2026 El alba\u00f1il de ojos verdes estaba cada vez menos en casa. Pero a veces escuchaba a su mujer, charlando con un ser invisible. Y pensaba que se hab\u00eda vuelto loca.<\/p>\n<p>La soledad se hizo insoportable. Milagros se consum\u00eda de desesperanza. Un buen d\u00eda, su marido idolatrado, por quien hab\u00eda renunciado a servir a Dios, volvi\u00f3 con otra mujer. Una joven cubana de curvas sensuales y amplia sonrisa. \u201cTe cuidar\u00e1\u201d, le dijo. Pero no era enfermera. Era una chica descerebrada que pon\u00eda la m\u00fasica a todo volumen y gritaba sin miramientos cuando hac\u00edan el amor. Milagros ya no soportaba su vida. Decidi\u00f3 pactar.<\/p>\n<p>\u2014 S\u00f3lo los demonios poseen cuerpos ajenos.<br \/>\n\u2014 Qu\u00e9 tonter\u00eda. Yo soy Mim\u00ed.<br \/>\n\u2014 \u00bfMe dar\u00e1s la salud?<br \/>\n\u2014 Te la dar\u00e9. Al instante.<br \/>\n\u2014 \u00bfY echar\u00e1s a esa mujer?<br \/>\n\u2014 \u00bfQu\u00e9 quieres que le haga?<br \/>\n\u2014 Quiero que desaparezca. Y que le castigues a \u00e9l por haberme traicionado.<br \/>\n\u2014 \u00bfEntonces s\u00ed puedo habitarte?<br \/>\n\u2014 S\u00ed.<\/p>\n<p>A la ma\u00f1ana siguiente, Milagros sinti\u00f3 un torrente de lava por sus venas. Respiraba de otra manera. El aire entraba sin dificultad, y respirar conllevaba un placer que antes nunca hab\u00eda sentido. Abri\u00f3 los ojos, y vio un mundo nuevo. Un mundo peque\u00f1o, transparente, dominable. Sent\u00eda dentro de s\u00ed una energ\u00eda l\u00edmpida y burbujeante, la c\u00e1ndida alegr\u00eda y la vitalidad de la infancia. \u00a1Estaba viva! Por primera vez intuy\u00f3 la voluptuosidad de vivir y la invadi\u00f3 un jubilo salvaje. Busc\u00f3 con la mirada a la ni\u00f1a, y no la vio. \u201c\u00a1Estoy dentro de ti!\u201d, dijo en su mente la vocecilla meliflua de Mim\u00ed, y solt\u00f3 una carcajada de triunfo. \u201cVamos a ser muy, muy felices.\u201d<\/p>\n<p>Milagros se levant\u00f3, se ba\u00f1\u00f3 disfrutando del contacto del agua sobre su piel, de la sensualidad de la espuma perfumada, de la perfecci\u00f3n de su cuerpo joven y de nuevo sano. Desayun\u00f3 saboreando cada bocado como si comiera por primera vez\u2026 Se visti\u00f3 con esmero, se maquill\u00f3, y se puso a mirar el mundo por la ventana con curiosidad infantil, canturreando canciones de ni\u00f1os en una lengua que nunca hab\u00eda estudiado. S\u00ed, qu\u00e9 incomparable felicidad el habitar un cuerpo de carne y hueso.<\/p>\n<p>Son\u00f3 el timbre. Milagros abri\u00f3. Era la cubana. No esperaba que le abriera la puerta la esposa moribunda. Y vio algo, algo atroz, algo que s\u00f3lo saben los esp\u00edritus. Al verla, dio un grito de espanto, se dio media vuelta y sali\u00f3 corriendo despavorida escaleras abajo, con tan mala suerte que resbal\u00f3, cay\u00f3 de espaldas contra los pelda\u00f1os y se desnuc\u00f3.<\/p>\n<p>El marido de Milagros fue con su cuerpo a urgencias, llor\u00f3 desconsolado en el hospital. Pas\u00f3 la noche solo en la cama vac\u00eda de su amante. Milagros le oy\u00f3 murmurar algo. Alguna pesadilla, alguna premonici\u00f3n de muerte. No amaneci\u00f3 vivo.<\/p>\n<p>A partir del d\u00eda siguiente, empezaba para Milagros y Mim\u00ed una vida nueva. Volvi\u00f3 a entrar la luz y llenaron la casa de flores, Milagros cocinaba, Mim\u00ed cantaba, eran dos almas amigas en un cuerpo d\u00f3cil. Recib\u00eda la pensi\u00f3n de viudedad de su difunto marido pero, sobre todo, empez\u00f3 a trabajar con Mim\u00ed: se convirti\u00f3 en \u201cla bruja del pueblo\u201d.<\/p>\n<p>Todos los que han pasado por su sal\u00f3n de colores alegres, lleno de flores, recuerdan su mirada de ni\u00f1a, su risa de ni\u00f1a, su cuerpo sin edad, sus palabras sabias, sus premoniciones infalibles, sus visiones que ning\u00fan espacio ni tiempo lejano pueden limitar. Dicen que la casa est\u00e1 embrujada, habitada por seres que no est\u00e1n ni vivos ni muertos, desamparados de soledad. Pero ella no teme a esos monstruos. Es un de ellos.<\/p>\n<p>Ahora la comprendo. El pasado domingo dos de junio, d\u00eda del Se\u00f1or, d\u00eda tambi\u00e9n de mi veinticinco cumplea\u00f1os, falleci\u00f3 la legendaria t\u00eda Milagros. Comienza una nueva vida. Ya nunca m\u00e1s temer\u00e9 a los fantasmas. Yo tambi\u00e9n he pactado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LA NI\u00d1A MUERTA &nbsp; &#8211; \u00bfHoy me dejas que te habite? &#8211; No, ni\u00f1a, no. &#8211; Pues yo hoy te veo peor que ayer. &#8211; S\u00ed, peor. Ser\u00e1 lo que Dios quiera. &#8211; \u00bfDios? &#8211; Dios custodia el orden de sus mundos. Los vivos con los vivos. 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