{"id":919,"date":"2016-03-05T12:02:26","date_gmt":"2016-03-05T12:02:26","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.culturamas.es\/fernandojlopez\/?p=919"},"modified":"2016-03-05T12:23:21","modified_gmt":"2016-03-05T12:23:21","slug":"heroinas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/fernandojlopez\/2016\/03\/05\/heroinas\/","title":{"rendered":"Hero\u00ednas"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\">Si hay algo que ten\u00eda claro cuando afront\u00e9 la escritura de\u00a0mi \u00faltima novela\u00a0juvenil (<em><a href=\"http:\/\/www.losnombresdelfuego.loqueleo.com\/\">Los nombres del fuego<\/a><\/em>), es que quer\u00eda dos protagonistas femeninas. Dos mujeres j\u00f3venes, de diecis\u00e9is a\u00f1os, que llevan todo el peso de la narraci\u00f3n y cuya motivaci\u00f3n vital no es conseguir <em>al hombre de sus sue\u00f1os<\/em>, sino construir la vida de sus sue\u00f1os. Por eso son hero\u00ednas, porque <strong>la verdadera \u00e9pica consiste en vencer la m\u00e1s dura de todas las guerras, la que libramos con nuestros miedos, complejos y fantasmas<\/strong>. En la novela, construir su vida equivale a\u00a0edificar su identidad, y no como el ap\u00e9ndice del gal\u00e1n de turno, sino desde s\u00ed mismas, de sus emociones y sus anhelos. Y claro que hay espacio para el amor y\u00a0para el sexo en la novela, pero en la misma medida que lo hay para la amistad, para la familia o para su propia soledad, no como motor \u00fanico que desvirt\u00fae su lucha. Un espacio en el que ni Abril (la protagonista del siglo XXI) ni Xalaquia (la protagonista azteca del siglo XVI) est\u00e1n dispuestas a dejar que sean ellos quienes lleven la iniciativa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Como en todo cuanto escribo, <strong>el origen de ambas protagonistas se remonta a\u00a0una situaci\u00f3n muy concreta<\/strong>.\u00a0Un d\u00eda en el que, a la salida del instituto donde daba clase, me encontr\u00e9 con una alumna de la ESO y su novio, de la misma edad, en el autob\u00fas. Se bajaron antes que yo y, cuando arranc\u00e1bamos de nuevo, <strong>vi desde la ventanilla c\u00f3mo el novio tiraba contra el suelo el m\u00f3vil de ella<\/strong>. Al d\u00eda siguiente, cuando habl\u00e9 con ambos del suceso, me encontr\u00e9 con que ella lo comprend\u00eda y lo disculpaba: <em>Nos pusimos nerviosos; son solo celos; me quiere mucho<\/em>&#8230; Y no solo eso, sino que esa disculpa era compartida por muchas m\u00e1s compa\u00f1eras de su curso y nivel que coincid\u00edan en que <em>eso le puede pasar a cualquiera<\/em>. Algo est\u00e1 fallando cuando asumimos que el amor son celos, posesi\u00f3n y control. Cuando soportamos y hasta disculpamos la violencia. Cuando confundimos el romanticismo con esos candados que aparecen en los puentes y que tanto detesta Abril. Cuando el \u00fanico objetivo parece ser\u00a0encontrar al deste\u00f1ido pr\u00edncipe azul en vez de proyectarnos a nivel individual en todas las facetas que conforman nuestra identidad. Por eso me embarqu\u00e9 en esta novela. Por eso nacieron personajes como Marina. Y por eso sent\u00ed que ten\u00eda que escribir esta historia y no ninguna otra. A veces (muchas) son las historias quienes nos eligen. No a la inversa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Si revisamos la <strong>ficci\u00f3n literaria y audiovisual<\/strong> que se ofrece a los m\u00e1s j\u00f3venes es f\u00e1cil\u00a0comprobar c\u00f3mo, muy a menudo, reproduce un mismo esquema narrativo: chica se enamora de chico (a ser posible, duro y macarra), chica sufre durante x (a ser posible, muchas) p\u00e1ginas, chica sufre todos los desprecios que el chico en cuesti\u00f3n quiera hacerle hasta que chica consigue el amor (a ser posible, en la \u00faltima p\u00e1gina del \u00faltimo cap\u00edtulo) y comprobamos que esperar merece <em>mogoll\u00f3n<\/em> la pena porque el amor puede con todo. Este mensaje falsamente rom\u00e1ntico es un <strong>continuo canto al maltrato<\/strong> que se inculca, en las oportunas dosis, en las y los adolescentes a trav\u00e9s de historias que suelen ser tan lamentables en su fondo como en sus formas. Una ficci\u00f3n que\u00a0idealiza el sufrimiento y abandona por completo la opci\u00f3n de retratar situaciones reales, cotidianas, momentos en los que puede caber la dureza, o el desencanto, o por qu\u00e9 no, tambi\u00e9n la ilusi\u00f3n y el deseo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>Ahora que se aproxima el 8 de marzo volveremos a preguntarnos por los pasos que nos quedan a dar hacia la igualdad. Pero esa pregunta debe ser diaria<\/strong>\u00a0y ha de estar presente en todos nuestros actos. Mientras haya quien siga reaccionando con desprecio ante palabras tan hermosas y necesarias como<strong><em> feminismo<\/em><\/strong>\u00a0(con frases tan atroces e ignorantes como \u00abno soy machista ni feminista\u00bb) estaremos muy lejos de esa igualdad real. Por eso, desde\u00a0mi peque\u00f1a parcela como autor, me preocupan asuntos como la visibilidad de las autoras en los libros de texto que escribo (\u00bfpor qu\u00e9 leemos en clase fragmentos de Tirso de Molina y no de Ana Caro?, \u00bfpor qu\u00e9 el espacio que se destina a Rosal\u00eda y a Emilia Pardo Baz\u00e1n es menor que el que ocupan B\u00e9cquer o Clar\u00edn?), o siento la necesidad de\u00a0construir mujeres fuertes y reales mujeres como las que me rodean y a las que admiro, en\u00a0mis novelas y en mis obras teatrales. Quiz\u00e1 convenga echarle un vistazo, una vez m\u00e1s, al <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Test_de_Bechdel\">test de Bechdel<\/a>. Una prueba de fuego que, me temo, seguimos sin superar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si hay algo que ten\u00eda claro cuando afront\u00e9 la escritura de\u00a0mi \u00faltima novela\u00a0juvenil (Los nombres del fuego), es que quer\u00eda dos protagonistas femeninas. Dos mujeres j\u00f3venes, de diecis\u00e9is a\u00f1os, que llevan todo el peso de la narraci\u00f3n y cuya motivaci\u00f3n vital no es conseguir al hombre de sus sue\u00f1os, sino construir la vida de sus<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blogs.culturamas.es\/fernandojlopez\/2016\/03\/05\/heroinas\/\">Leer m\u00e1s&#8230;<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":12,"featured_media":920,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","enabled":false},"version":2}},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-919","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ultimas-entradas"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/fernandojlopez\/files\/2016\/03\/12805800_1782851585279372_7717244124717015626_n.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/s2Wqis-heroinas","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/fernandojlopez\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/919","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/fernandojlopez\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/fernandojlopez\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/fernandojlopez\/wp-json\/wp\/v2\/users\/12"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/fernandojlopez\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=919"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/fernandojlopez\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/919\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":923,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/fernandojlopez\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/919\/revisions\/923"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/fernandojlopez\/wp-json\/wp\/v2\/media\/920"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/fernandojlopez\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=919"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/fernandojlopez\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=919"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/fernandojlopez\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=919"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}