{"id":786,"date":"2015-07-14T21:40:12","date_gmt":"2015-07-14T21:40:12","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.culturamas.es\/fernandojlopez\/?p=786"},"modified":"2015-07-14T22:02:17","modified_gmt":"2015-07-14T22:02:17","slug":"el-primer-beso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/fernandojlopez\/2015\/07\/14\/el-primer-beso\/","title":{"rendered":"El primer beso"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\">En realidad,\u00a0<strong>no hay solo un\u00a0primer beso, sino muchos<\/strong>. M\u00faltiples\u00a0primeros besos que ocupan lugares diferentes en nuestra memoria. Aquel primer beso que dimos siendo muy cr\u00edos cuando jug\u00e1bamos a ser novios. O el primer beso que hizo que entr\u00e1semos de lleno en\u00a0la adolescencia. Y el primer beso con el que iniciamos una historia de amor que quiz\u00e1s a\u00fan perdure. O ese otro primer beso que abre\u00a0ventanas hacia pasiones imposibles o, simplemente, inoportunas. Cada cual prefiere asociar su biograf\u00eda a una de esas primeras veces en un ritual memor\u00edstico que llamamos recuerdo y que, en realidad, deber\u00edamos denominar capricho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El m\u00edo, el primero de todos, no fue en\u00a0la infancia. Ni tampoco uno de los besos heterosexuales\u00a0que di en mi (emocionalmente) ca\u00f3tica\u00a0adolescencia. Ni siquiera la primera vez que decid\u00ed besar a un t\u00edo y probar si sent\u00eda lo que esperaba -y quer\u00eda- sentir.<strong> El primero -el que he decidido recordar como tal &#8211; fue el beso que tuve el valor de dar en plena calle<\/strong>, bajo la luz de un t\u00edmido amanecer que luchaba por\u00a0abrirse camino a trav\u00e9s de los edificios de la Gran V\u00eda con la misma dificultad con la que aquel chico -\u00bfc\u00f3mo se llamar\u00eda?- y yo avanz\u00e1bamos hacia ning\u00fan lugar\u00a0tras haber compartido noche, copas y canciones inconfensables en alg\u00fan bar de Chueca.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Hac\u00eda mucho que no pensaba en ese beso. En el momento en que tuve la necesidad -que no el valor: siempre he sido m\u00e1s de la primera que del segundo- de lanzarme contra el cuerpo de alguien a quien ahora no logro poner nombre ni mirada, pero que en su anonimia ocupa un destacado lugar simb\u00f3lico en mi biograf\u00eda. Porque lo importante no era aquel deseo pasajero, ni esa noche -a la que seguir\u00edan y antecedieron muchas otras similares: por qu\u00e9 renegar de lo diverso en esta \u00e9poca\u00a0de aburrida correcci\u00f3n moral-, <strong>lo importante era esa luz que empezaba a incendiar\u00a0la calle<\/strong>. Ese beso sin muros en medio de quienes volv\u00edan, resacosos, de sus otras madrugadas y de\u00a0quienes se dirig\u00edan, algo m\u00e1s l\u00facidos, a sus trabajos y quehaceres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Ese instante y, sobre todo, ese rinc\u00f3n de Madrid ha vuelto este verano a mi memoria. Quiz\u00e1 porque hemos tardado muchos a\u00f1os en ver c\u00f3mo nuestra ciudad se engalanaba para celebrar con nosotros besos como aquel. Porque <strong>estamos acostumbrados a que sus fuentes cobijen victorias futbol\u00edsticas pero, hasta ahora, no se nos hab\u00eda permitido celebrar con la Cibeles el triunfo de la libertad<\/strong>. La victoria por goleada del amor. Porque claro que hay mucho por hacer, pero no est\u00e1 de m\u00e1s reconocerle a esta ciudad, a sus calles y a sus gentes, un espacio en el que muchas y muchos hemos podido ser sin miedos, sin m\u00e1scaras,\u00a0ser en el sentido m\u00e1s amplio, complejo y promisuco -en lo vivencial y en lo sexual- de la palabra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">No s\u00e9 si somos conscientes de que no todo es como ese rinc\u00f3n de la Gran V\u00eda que qued\u00f3 idealizado en mi memoria. Ni como ese barrio de Chueca que tanto ha significado para quienes, en los 90, no pod\u00edamos ligar mediante aplicaciones de m\u00f3vil y prefer\u00edamos la excusa de la m\u00fasica y de las copas para conocer a alguien (muchos, creo, seguimos prefiri\u00e9ndolo). No s\u00e9 si nos damos cuenta de que no podemos banalizar ni frivolizar una lucha de tanto tiempo y resignarnos a una visi\u00f3n comercial y autocomplaciente de un proceso que todav\u00eda tiene mucho por hacer. <strong>Porque no todo son esas calles. Ni esta ciudad. Ni las ciudades que se le parecen. Quedan muchos retos hacia una visibilidad total, hacia la igualdad absoluta.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Muchos pasos que\u00a0caminar\u00a0hasta que todos los besos se den en cualquier lugar del mundo a la hora y en el cuerpo que m\u00e1s nos apetezca. Porque <strong>todos tenemos derecho a elegir cu\u00e1l ser\u00e1 nuestro (caprichoso) primer beso. Y d\u00f3nde y a qui\u00e9n decidiremos d\u00e1rselo.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En realidad,\u00a0no hay solo un\u00a0primer beso, sino muchos. M\u00faltiples\u00a0primeros besos que ocupan lugares diferentes en nuestra memoria. 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