{"id":333,"date":"2013-06-12T18:42:05","date_gmt":"2013-06-12T18:42:05","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.culturamas.es\/fernandojlopez\/?p=333"},"modified":"2013-06-12T18:42:05","modified_gmt":"2013-06-12T18:42:05","slug":"chueca","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/fernandojlopez\/2013\/06\/12\/chueca\/","title":{"rendered":"Chueca"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\"><strong>Tiene detractores ac\u00e9rrimos y defensores enfervorecidos.<\/strong> No deja indiferente, como todo lo que ha marcado un tiempo. Como cualquier lugar que ha sido -o es- s\u00edmbolo de algo. Supongo que cada uno de nosotros guardamos un recuerdo diferente, que hemos trazado -en nuestra propia vivencia- un recorrido personal por sus calles, locales y escondrijos, convirtiendo su nombre en una suma de referencias no siempre coherentes pero, a menudo, s\u00ed necesarias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Ayer, paseando por Chueca, me sent\u00ed extra\u00f1o al ver mi nombre en uno de los emblem\u00e1ticos teatros que bordea el barrio. Y doblemente extra\u00f1o al encontrarme con el cangrejo -mi \u00faltima novela- en el escaparate de una de sus librer\u00edas. Y triplemente extra\u00f1o al darme de bruces con C\u00e9sar y Eloy, los protagonistas de <em>Cuando fuimos dos<\/em>, en los carteles y flyers distribuidos por las tiendas y bares de la zona. Y fue una extra\u00f1eza positiva, porque me gust\u00f3 verme en esas calles desde la mirada ajena (\u00bflo es?) de mis personajes, y -a su modo- me pareci\u00f3 que llevar hasta el Infanta Isabel una historia como la de <em>Cuando fuimos dos<\/em> era un signo de san\u00edsima -y siempre bienvenida- normalidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>Me gust\u00f3 sentirme tan visible, porque fue all\u00ed, precisamente, donde comenc\u00e9 a ejercer esa misma visibilidad<\/strong>. Y no result\u00f3 sencillo, claro, aunque ahora intente convencerme de que s\u00ed, de que lo viv\u00ed todo con una naturalidad que entonces no sent\u00ed. Porque a ratos parece que me olvido de esas noches en las que, cuando a\u00fan no se lo hab\u00eda contado a nadie, me escapaba a alguno de los locales de Chueca completamente solo. Y as\u00ed pas\u00e9 \u00a0unos meses, camufl\u00e1ndome entre la multitud, situ\u00e1ndome al final de alguna de sus barras, tratando de calmar la extra\u00f1eza y la ansiedad con la bebida, con la m\u00fasica, con las miradas sudorosas a los cuerpos que se amontonaban a solo unos cent\u00edmetros de m\u00ed, y todo ello fingiendo una naturalidad que no sent\u00eda, <strong>dejando que ocurrieran momentos, piernas, cuerpos y labios que, normalmente, ni siquiera estaba seguro de que quer\u00eda que sucediesen<\/strong>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Pero <strong>el barrio, al menos el de entonces, estaba m\u00e1s hecho de personas que de lugares<\/strong> -porque los segundos se nutr\u00edan de los primeros- y entabl\u00e9 di\u00e1logos con quienes ya hab\u00edan recorrido mucho m\u00e1s camino que yo y, entre copa y copa, o entre polvo y polvo, empec\u00e9 a sentir la necesidad de romper la frontera invisible que aquel lugar me ofrec\u00eda. Porque <strong>era c\u00f3modo ser en la seguridad de su anonima, en el rito alcoholectivo de cada fin de semana<\/strong>, en las interminables y canallas madrugadas de los jueves. Era sencillo, s\u00ed, e insuficiente. Porque despu\u00e9s amanec\u00eda, y la ciudad se hac\u00eda mucho m\u00e1s grande, y yo volv\u00eda a no ser en otras calles, con otras gentes, en otros lugares que me robaban mi identidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Ahora, tiempo despu\u00e9s, en m\u00e1s de un medio me han calificado de \u00abactivista literario\u00bb y, la verdad, el t\u00e9rmino no me disgusta en absoluto. Porque no s\u00e9 si la visibilidad es activismo -seguramente no, seguramente hace falta mucho m\u00e1s-, pero s\u00ed tengo claro que <strong>esa visibilidad es imprescindible para que la realidad se abra, para que la comprensi\u00f3n impere, para que el conocimiento destierre la ignorancia y, con ella, la homofobi<\/strong>a. Por eso en todos mis libros hay personajes gays, o lesbianas, o bisexuales, por eso mis personajes indagan en su sexualidad, en sus formas de relaci\u00f3n, en sus emociones, por eso -como en el caso de C\u00e9sar y Eloy- jam\u00e1s se justifican. Porque nadie anuncia un libro o una pel\u00edcula como una \u00abcomedia rom\u00e1ntica hetero\u00bb igual que yo me niego a que una historia en la que escriba sobre el amor entre dos hombres o entre dos mujeres sea una \u00abcomedia rom\u00e1ntica homosexual\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>Por eso s\u00e9 que Chueca no es suficiente. Que no basta con ejercer la libertad en las fronteras de una cuidada jaula de dise\u00f1o. Pero tambi\u00e9n s\u00e9 que es necesaria, porque no resulta f\u00e1cil salir de esa jaula si nadie te da un primer empuj\u00f3n<\/strong>, si no hay un territorio en el que te puedas sentir c\u00f3modo, cobijado, capaz de ser y, m\u00e1s a\u00fan, de buscar c\u00f3mo ser. No es perfecto. Y en sus noches, en esos cuerpos an\u00f3nimos que acaban compartiendo camas, est\u00e1 siempre el riesgo del desamor, o del enganche emocional, o de la confusi\u00f3n de una noche con todas las que nos gustar\u00eda que viniesen y que, seguramente, jam\u00e1s vendr\u00e1n. Es complicado no perderse en su juego de espejos. En sus laberintos y en su exaltaci\u00f3n de una euforia que nunca ha sido tal. Pero a m\u00ed, a muchos como yo, s\u00e9 que esos itinerarios nos ayudaron a encontrar otros caminos. Que fueron el inicio de un sendero hacia una visibilidad que hoy ya no se circunscribe a un \u00fanico punto en el callejero, sino que opta por mostrarse en tantos lugares como sitios ocupe mi cuerpo y descubra, si est\u00e1 atenta, mi mirada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>No todo es Chueca. No basta con Chueca. Pero, y esto lo escribe alguien con m\u00e1s noches que d\u00edas a sus espaldas, tampoco quiero un Madrid sin ella.\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tiene detractores ac\u00e9rrimos y defensores enfervorecidos. No deja indiferente, como todo lo que ha marcado un tiempo. Como cualquier lugar que ha sido -o es- s\u00edmbolo de algo. 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