{"id":11,"date":"2012-11-29T23:37:31","date_gmt":"2012-11-29T23:37:31","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.culturamas.es\/fernandojlopez\/?p=11"},"modified":"2012-11-30T00:38:19","modified_gmt":"2012-11-30T00:38:19","slug":"unautorunblog","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/fernandojlopez\/2012\/11\/29\/unautorunblog\/","title":{"rendered":"Un autor. Un blog. Y dos porqu\u00e9s"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por qu\u00e9 escribo este blog<\/strong>. O, simplemente, <strong>por qu\u00e9 escribo<\/strong>. As\u00ed, en general.<\/p>\n<p>La verdad es que <strong>no tengo una clara respuesta para ninguna de las dos preguntas<\/strong>. Tan solo me pregunto si hay un diagn\u00f3stico posible para esta necesidad continua de teclear y compartir palabras, un af\u00e1n -\u00bfcontagioso?- que ya empez\u00f3 en mi adolescencia gracias a una Olivetti mucho menos pr\u00e1ctica y, por supuesto, tambi\u00e9n m\u00e1s rom\u00e1ntica que cualquier procesador de texto actual.<\/p>\n<p>En cualquier caso, <strong>la primera pregunta -por qu\u00e9 escribo este blog- quiz\u00e1 sea de respuesta m\u00e1s inmediata<\/strong>. Supongo que lo hago porque <strong>los novelistas buscamos, cada vez m\u00e1s, el di\u00e1logo -fuera de nuestra obra- con aquellos que nos leen<\/strong>. De todos es asumido que no existe la novela sin el lector, porque no tiene vida aquella p\u00e1gina que no se vuelve real en la imaginaci\u00f3n -y, m\u00e1s a\u00fan, en la memoria- de quienes se adentran en ella. Y ese di\u00e1logo, al que estoy malacostumbrado por mi faceta como dramaturgo, es el que me hace valorar tanto la experiencia de poder debatir sobre mis novelas en blogs, redes sociales o, si la ocasi\u00f3n y el tiempo lo permiten, en encuentros, firmas, charlas y clubes de lectura donde conocer -de verdad- la opini\u00f3n de los lectores.<\/p>\n<p>En realidad, <strong>este di\u00e1logo es -cada vez m\u00e1s- un h\u00e1bito rec\u00edproco, pues son los lectores los que nos interpelan a los autores y nosotros los que buscamos sus palabras<\/strong>. Su aprobaci\u00f3n o su cr\u00edtica. Su sinceridad y, sobre todo, su generosa<br \/>\nNo s\u00e9 si habr\u00eda afrontado con tantas energ\u00edas la escritura de mi \u00faltima novela, <a href=\"http:\/\/www.planetadelibros.com\/las-vidas-que-inventamos-libro-69201.html\"><strong><em>Las vidas que inventamos<\/em><\/strong><\/a>, si no hubiera recibido ciertos correos y mensajes de la novela anterior, <a href=\"http:\/\/www.planetadelibros.com\/la-edad-de-la-ira-libro-39590.html\"><strong><em>La edad de la ira<\/em><\/strong><\/a>. Si no hubiera o\u00eddo hablar de Marcos, su adolescente protagonista, con el cari\u00f1o que he sentido en algunos de esos comentarios. Porque eso, supongo, es lo que da respuesta -en parte, al menos- a la segunda pregunta con que inici\u00e9 este post.aproximaci\u00f3n a nuestra obra. Teniendo en cuenta lo solitario que es el proceso de escritura de una novela y, para qu\u00e9 vamos a negarlo, lo dura y compleja que resulta su posterior promoci\u00f3n, esas palabras de quienes nos leen son, sin duda, el mejor motor para seguir escribiendo. Para pensar que esta<strong> lucha eterna de la literatura<\/strong> -lucha con uno mismo mientras se escribe, lucha con un duro mercado editorial cuando se publica, lucha con la sensaci\u00f3n de exposici\u00f3n y desnudo que nos deja cada libro- s\u00ed merece la pena.<\/p>\n<p><strong>No tengo ni idea de por qu\u00e9 escribo. Ni de por qu\u00e9 es, en mi vida, una necesidad absoluta.<\/strong> S\u00ed s\u00e9 que gracias a la literatura me he ahorrado muchas sesiones de psic\u00f3logo -escribir es una terapia a veces dolorosa y, a menudo, l\u00facida-; s\u00e9 que para m\u00ed es un modo de intervenir en la realidad que me rodea -no creo en el panfleto, pero s\u00ed en el compromiso: ya debatiremos ese tema otro d\u00eda-; y hasta s\u00e9 que <strong>el \u00fanico lugar donde soy realmente yo es frente a esta pantalla<\/strong>, dej\u00e1ndome llevar por el lenguaje hacia lugares que no siempre controlo. Que, afortunadamente, no creo que nunca llegue a controlar.<\/p>\n<p>Pero, adem\u00e1s de todo eso, <strong>escribo para conseguir que los lectores sientan la misma pasi\u00f3n que yo por mis personajes<\/strong>. Con el deseo de que lleguen, de alg\u00fan modo, a formar parte de sus vidas. Exactamente igual que me ocurre a m\u00ed, que no puedo explicarme sin nombres tan dispares como <strong>Emma Bovary, Ennis del Mar, Alonso Quijano, Ana Ozores, Buzz Lightyear, Mr. Ripley, Mrs. Dallow<\/strong><\/p>\n<p><strong>ay, Don Draper<\/strong> o <strong>Walter White<\/strong>. La lista es ecl\u00e9ctica, me consta, pero ecl\u00e9cticos son tambi\u00e9n nuestros recuerdos, llenos de gente de ficci\u00f3n que, en nuestra memoria, tiene mucho m\u00e1s peso que gran parte de la gente real. En mi d\u00eda a d\u00eda me he acordado muchas m\u00e1s veces de Ferm\u00edn de Pas o de Charles Bovary que de muchos compa\u00f1eros de trabajo a los que apenas recuerdo. <strong>\u00bfRealidad o ficci\u00f3n? La literatura elimina esa frontera.<\/strong> Y por eso, precisamente, puede llegar a ser -para el poder que quiera controlarla- tan peligrosa.<\/p>\n<p>As\u00ed que, <strong>en cierto modo, escribo para intentar que mis personajes se cuelen tambi\u00e9n en los recuerdos de los lectores,\u00a0<\/strong>ya sea <strong>Marcos<\/strong> en <strong><em>La edad de la ira<\/em> <\/strong>o <strong>Gaby<\/strong> en <strong><em>Las vidas que inventamos<\/em><\/strong>, de la que ya les hablar\u00e9 m\u00e1s adelante. Supongo que pretendo que su mundo de ficci\u00f3n les resulte tan cierto como su mundo real y que, mientras sigan en esas p\u00e1ginas, los lectores sientan la necesidad de saber m\u00e1s de ellos. De inventar m\u00e1s con ellos. De crear con todos ellos.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-thumbnail wp-image-17 alignnone\" title=\"Fernando J. L\u00f3pez (3)\" src=\"http:\/\/blogs.culturamas.es\/fernandojlopez\/files\/2012\/11\/Fernando-J.-L\u00f3pez-32-150x150.jpg\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"150\" srcset=\"https:\/\/blogs.culturamas.es\/fernandojlopez\/files\/2012\/11\/Fernando-J.-L\u00f3pez-32-150x150.jpg 150w, https:\/\/blogs.culturamas.es\/fernandojlopez\/files\/2012\/11\/Fernando-J.-L\u00f3pez-32-300x300.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 150px) 100vw, 150px\" \/><\/p>\n<p>En el fondo, me temo que no he sido capaz de contestar ninguno de mis dos porqu\u00e9s. Pero estoy seguro de que este blog va a ser un buen lugar donde intentar hacerlo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por qu\u00e9 escribo este blog. O, simplemente, por qu\u00e9 escribo. As\u00ed, en general. La verdad es que no tengo una clara respuesta para ninguna de las dos preguntas. Tan solo me pregunto si hay un diagn\u00f3stico posible para esta necesidad continua de teclear y compartir palabras, un af\u00e1n -\u00bfcontagioso?- que ya empez\u00f3 en mi adolescencia<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blogs.culturamas.es\/fernandojlopez\/2012\/11\/29\/unautorunblog\/\">Leer m\u00e1s&#8230;<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":12,"featured_media":17,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","enabled":false},"version":2}},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-11","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ultimas-entradas"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/fernandojlopez\/files\/2012\/11\/Fernando-J.-L\u00f3pez-32.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p2Wqis-b","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/fernandojlopez\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/fernandojlopez\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/fernandojlopez\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/fernandojlopez\/wp-json\/wp\/v2\/users\/12"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/fernandojlopez\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/fernandojlopez\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":13,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/fernandojlopez\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11\/revisions\/13"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/fernandojlopez\/wp-json\/wp\/v2\/media\/17"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/fernandojlopez\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/fernandojlopez\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=11"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/fernandojlopez\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=11"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}