{"id":658,"date":"2017-11-16T16:18:09","date_gmt":"2017-11-16T16:18:09","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.culturamas.es\/anamarch\/?p=658"},"modified":"2017-11-16T16:18:09","modified_gmt":"2017-11-16T16:18:09","slug":"apuntes-sobre-la-esclavitud-en-maria-zambrano-y-nietzsche","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/anamarch\/2017\/11\/16\/apuntes-sobre-la-esclavitud-en-maria-zambrano-y-nietzsche\/","title":{"rendered":"Apuntes sobre la esclavitud en Mar\u00eda Zambrano y Nietzsche"},"content":{"rendered":"<p>Dec\u00eda Zambrano que la vida humana es siempre esclava de algo. El acontecer de infamia y horror de la esclavitud, bajo un riguroso examen, revela una circunstancia que deja ver uno de los caracteres esenciales m\u00e1s terribles, pero tambi\u00e9n, m\u00e1s intr\u00ednseco de lo humano. El alma ancestral que nos muestran las religiones de Oriente y el alma griega -antes de que comenzara la filosof\u00eda, antes de que el hombre tomara conciencia de su propia existencia, de su Ser, y lograra un distanciamiento del mundo<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>-, estaban sumidas en la esclavitud: el mundo, para ellos, estaba lleno de dioses, de \u00e1ngeles y demonios, \u00abde sentido\u00bb. Se cre\u00eda que todo estaba penetrado de almas: los objetos, desde los m\u00e1s triviales a los m\u00e1s nobles, estaban habitados. Esa esclavitud a los dioses toc\u00f3 a su fin con el comienzo de la Raz\u00f3n, pero, el alma humana, seg\u00fan explica la fil\u00f3sofa malague\u00f1a, siempre ha sido esclava de sus ideas y no desea otra cosa, y esa esclavitud se funda en la confianza. Una confianza que permanece en nuestro interior, bajo las creencias y aun bajo la duda, bajo la inquietud o en la quietud misma. Confianza en nada y en todo: \u201cConfianza originaria que ha nacido con nosotros como si fuese el sustrato primero de nuestro ser\u201d. Y aunque esta confianza est\u00e9 encomendada a las creencias, que son su recept\u00e1culo, dep\u00f3sito o concreci\u00f3n, no depende de ellas. Al contrario, <strong>cualquier creencia se alza sobre este tesoro de confianza ing\u00e9nita<\/strong>, sobre esta inocencia primera, virginidad del alma: \u00abEl ser humano es constitutivamente cr\u00e9dulo\u00bb, escrib\u00eda Ortega y Gasset en su libro <em>Ideas y Creencias<\/em>. Y as\u00ed, en el fondo de todo aun de la duda misma, se halla silenciosa, inagotable, la confianza<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>.<\/p>\n<p>Ninguna creencia puede sostenerse sin confianza. Cuando creemos en algo, por m\u00e1s veracidad que estas certezas posean, necesitamos de una actitud previa de abandono, \u00abde olvido de uno mismo, de omisi\u00f3n que rebasa nuestros l\u00edmites y nos abre a la posibilidad abierta a algo, que luego resulta que se transforma en lo que creemos y que se nos impone como viniendo desde fuera\u00bb, explica Mar\u00eda Zambrano, olvid\u00e1ndonos que nosotros somos el origen es este acto de amor, de confianza, que se convierte en esclavitud: esta disposici\u00f3n a fiarnos, esta inocencia inaugural de la creencia que es la que permite y que luego se borra bajo la aceptaci\u00f3n del objeto que deviene en realidad. \u00abA mayor amplitud de confianza, mayor es la realidad de la que gozamos\u00bb, dice la fil\u00f3sofa, y esta realidad, cuanto mayor es, posibilita y delimita la capacidad de aceptaci\u00f3n, de olvido y amor, necesarios para la confianza y la entrega.<\/p>\n<p>Fue a partir de Dem\u00f3crito (460 a. C.), a quien se considera padre de la ciencia moderna, que el mundo Occidental queda vac\u00edo. El hombre, no queriendo vivir pasivamente bajo el juego de los dioses, rehusando la plenitud asfixiante de la vida, busca su libertad, se desprende de la confianza en que lo envuelven sus creencias y mediante una lucha violenta que da paso a la angustia y la melancol\u00eda, funda la b\u00fasqueda de su emancipaci\u00f3n, naciendo a la conciencia de su \u00abSer\u00bb , demand\u00e1ndole a la realidad, a trav\u00e9s de sus anhelos y sus insuficiencias, \u00abel sentido\u00bb. Pero la aceptaci\u00f3n de una realidad, o de varias realidades, la necesidad de hacerse un mundo, de dar un orden al mundo, de figurarse una realidad, se ofrece a veces sobre las m\u00e1s absurdas e inquebrantables creencias. Suplir nuestras insatisfacciones y carencias y construir un mundo habitable, soportable, levantando conveniencias y una serie de ideales que nos aporten una seguridad, se da elevando la confusa realidad a objeto, que es justamente lo que sucedi\u00f3 en Grecia desde Parm\u00e9nides (530 a. C., considerado el fundador de la metaf\u00edsica occidental). Este objeto, quiere decir, seg\u00fan es sabido, algo frente a nosotros, algo que tiene independencia, que se ha desprendido de nosotros, que nos limita y existe desde s\u00ed mismo<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>. Idealidad que sostiene lo que nos rodea, y que es posible gracias a ese acto de amor y de vaciamiento, de olvido de s\u00ed y de apertura a lo otro: a la esclavitud que inaugura la creencia.<\/p>\n<p>Preguntar sobre la realidad es preguntar sobre esta relaci\u00f3n entre esclavitud y conocimiento, sobre la base de este \u201cenamoramiento\u201d necesario que da paso a las ideas y sobre ellas, a la realidad. \u00abPara hallarte en lo infinito has de diferenciar para luego juntar\u00bb, escribi\u00f3 Goethe. Existe un \u00a0manjar de juicios de valor, ordenadores y se\u00f1aladores de rango, esta categorizaci\u00f3n, m\u00e1s all\u00e1 del esp\u00edritu particular de los pueblos, es algo que ocupa a los seres humanos desde sus albores y acompa\u00f1a toda su evoluci\u00f3n. Es en el \u00e1mbito del discernimiento en el que se inaugura la \u00e9tica. Pero el se\u00f1alamiento de \u00abbueno\u00bb y \u00abmalo\u00bb, no es algo fijo, inmutable y eterno, como pensaron Plat\u00f3n, Kant o Rousseau, sino que tiene un origen y una evoluci\u00f3n&#8230; \u00bfPor qu\u00e9 juzgamos algo como \u201cbueno\u201d o \u201cmalo\u201d?\u00a0 Uno de los grandes pensadores de este tema fue el fil\u00f3sofo alem\u00e1n Friedrich Nietzsche, quien hizo de la investigaci\u00f3n de la moral uno de los ejes centrales de su obra. Seg\u00fan Nietzsche, la moral no surgi\u00f3 de la prudencia calculadora o utilitaria. Los t\u00e9rminos \u00abbueno\u00bb y \u00abmalo\u00bb fueron inventados por un tipo de hombre noble y afirmativo y tiene su origen en el\u00a0<em>pathos<\/em>\u00a0de la distancia, es decir, en el sentimiento de distancia del hombre noble en relaci\u00f3n al mezquino hombre vulgar. Esa diferenciaci\u00f3n ordenadora, estos dos juicios de valor, as\u00ed entendidos, son el n\u00facleo fundamental de la que Nietzsche denomina la \u00abMoral noble\u00bb o \u00abMoral de se\u00f1ores\u00bb, cuyo origen hay que buscar en los instintos activos y de autoafirmaci\u00f3n propios del hombre \u00abamante de la vida\u00bb: del <em>phatos<\/em> de la nobleza y de la distancia, del sentimiento global y b\u00e1sico, duradero y dominante, de un modo de ser superior y regio respecto de un modo de ser inferior, respecto a un \u00ababajo\u00bb.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/blogs.culturamas.es\/anamarch\/files\/2017\/11\/Niezsche.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-660 alignleft\" src=\"http:\/\/blogs.culturamas.es\/anamarch\/files\/2017\/11\/Niezsche-225x300.jpg\" alt=\"\" width=\"225\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/blogs.culturamas.es\/anamarch\/files\/2017\/11\/Niezsche-225x300.jpg 225w, https:\/\/blogs.culturamas.es\/anamarch\/files\/2017\/11\/Niezsche-768x1024.jpg 768w, https:\/\/blogs.culturamas.es\/anamarch\/files\/2017\/11\/Niezsche.jpg 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 225px) 100vw, 225px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Para Nietzsche la moral es inalienable de la formaci\u00f3n de una cultura en particular y esconde intereses utilitarios inconfesables: el lenguaje, los c\u00f3digos y pr\u00e1cticas, narrativas e instituciones, representan en toda sociedad la lucha entre dos clases de moral: la moral del amo, que es la que valora el orgullo, la nobleza y la fortaleza y determina el valor de una acci\u00f3n en una escala de <strong><em>resultados<\/em> <\/strong>buenos o malos, y la moral de los esclavos, orientada a la amabilidad, la humildad y la compasi\u00f3n, y que valora las acciones en una escala de <strong><em>intenciones<\/em> <\/strong>buenas o malas. En su libro, <em>Genealog\u00eda de\u00a0 la moral<\/em>, Nietzsche separa a los seres humanos en dos grupos: aquellos que se sienten orgullosos de s\u00ed mismos y desprecian como malo todo lo que es\u00a0 fruto de la cobard\u00eda, el temor o la compasi\u00f3n (entendiendo esta \u00faltima como el sentimiento de tristeza que produce el sufrimiento de otra persona y que lleva a querer remediarlo u aliviarlo, pero que, a diferencia de la bondad, conlleva un resultado de debilitamiento de la fuerza vital); y aquellos que siendo d\u00e9biles u oprimidos, se vengan convirtiendo los atributos superiores en malos, despreci\u00e1ndolos como vicios: la fe en s\u00ed mismo, la valent\u00eda, el orgullo, la autonom\u00eda, pasan a ser tachados de malos en detrimento de la caridad, la humildad y la obediencia, perteneciente a una moral cristiana en nada portadora de una verdad absoluta y universal, sino de valores que atentan contra la vida, al dividir al ser humano en una consciencia insuperable de culpa y deuda, y cuyo origen est\u00e1 fundado, para Nietzsche, en la m\u00e1s antigua y primigenia relaci\u00f3n individual que existe: <strong>el comercio<\/strong>, en acreedores y deudores. En este terreno se enfrent\u00f3 para \u00e9l, por primera vez, la persona a la persona, y en \u00e9stas se midieron entre s\u00ed. Es en este campo en el cual se cultiv\u00f3 la forma m\u00e1s antigua de la sagacidad: fijar precios, tasar valores, concebir equivalentes y cambiar, que en cierto modo, escribe Nietzsche, en esto consiste el pensamiento. En cualquier caso, el reconocimiento del enga\u00f1o impl\u00edcito en la moral, su desenmascaramiento, s\u00f3lo podr\u00e1 conducir\u00a0a la liberaci\u00f3n del individuo: liberaci\u00f3n de ideales comunitarios, de\u00a0ideales racionales y &#8216;reaccionarios&#8217;, por nihilistas. Ya que lejos de contribuir a la afirmaci\u00f3n del individuo, los valores\u00a0morales han contribuido a su aniquilaci\u00f3n, a la negaci\u00f3n de la vida\u00a0humana frente a otra vida -la divina- superior e inalcanzable.<\/p>\n<div id=\"attachment_666\" style=\"width: 273px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/blogs.culturamas.es\/anamarch\/files\/2017\/11\/Heraclitus_b_4_compressed.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-666\" class=\" wp-image-666\" src=\"http:\/\/blogs.culturamas.es\/anamarch\/files\/2017\/11\/Heraclitus_b_4_compressed-239x300.jpg\" alt=\"\" width=\"263\" height=\"330\" srcset=\"https:\/\/blogs.culturamas.es\/anamarch\/files\/2017\/11\/Heraclitus_b_4_compressed-239x300.jpg 239w, https:\/\/blogs.culturamas.es\/anamarch\/files\/2017\/11\/Heraclitus_b_4_compressed.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 263px) 100vw, 263px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-666\" class=\"wp-caption-text\">Presunto busto de Her\u00e1clito que se halla en la \u00abSala dei filosofi\u00bb de los Museos Capitolinos de Roma.<\/p><\/div>\n<p>Para Nietzsche en casi todas las culturas antiguas, junto a la aristocracia guerrera ha habido una aristocracia sacerdotal, cuyas caracter\u00edsticas han sido la impotencia, la debilidad y finalmente, el odio y el resentimiento contra el tipo de hombre fuerte y afirmativo. Es en estos instintos reactivos, y en la venganza, donde se encuentra el origen o la ra\u00edz de donde brotar\u00e1 la nueva moral de esclavos y la \u00abtransformaci\u00f3n de los valores nobles\u00bb. As\u00ed, el t\u00e9rmino \u00abmalvado\u00bb \u00a0pasar\u00e1 a designar al bueno de moral noble, es decir, al fuerte y afirmativo, y el t\u00e9rmino \u00abbueno\u00bb designar\u00e1 al malo, es decir, al d\u00e9bil, al que se humilla, al obediente, el desdichado. Esta nueva \u00abMoral de esclavos\u00bb no es resultado de una aut\u00e9ntica acci\u00f3n creadora de valores nuevos, sino de una re-acci\u00f3n, una acci\u00f3n de segundo orden frente a otro sin cuya existencia no habr\u00eda podido surgir: Todo acto de creaci\u00f3n, dice Nietzsche, es un acto de autoafirmaci\u00f3n: y el hombre del resentimiento es incapaz de autoafirmarse.<\/p>\n<p>Lejos de hablar en nombre de la humanidad, sino del esp\u00edritu de cada pueblo, los valores morales han sido portavoces de intereses: seg\u00fan Karl Marx, los intereses de la clase dominante; seg\u00fan Nietzsche, los intereses de las voluntades d\u00e9biles.\u00a0Quiz\u00e1s la \u00fanica similitud que pueda encontrarse entre esos dos grandes revulsivos de nuestro tiempo que fueron Marx y Nietzsche, sea la de haber compartido una misma queja frente a la moral y una misma esperanza con respecto a la autosuperaci\u00f3n de la vida humana. Es cierto que Nietzsche no comulgaba con los ideales socializantes y comunitarios que conformaban la ideolog\u00eda marxista, para \u00e9l cada individuo debe librar la batalla de su autoconquista, pero Nietzsche, como Marx, se empe\u00f1\u00f3 en mostrar, por encima de cualquier otra cosa, el enga\u00f1o oculto en la supuesta universalidad de los valores morales.\u00a0Ambas cr\u00edticas ponen de manifiesto la precariedad y relatividad de los absolutos, desconfiando de las metaf\u00edsicas que pretend\u00edan dotar de cimientos supremos a las construcciones morales, y reconociendo que cada individuo es moralmente aut\u00f3nomo.<\/p>\n<p>La vida es impulso, proliferaci\u00f3n de tendencias, Nietzsche confi\u00f3 en una posible superaci\u00f3n por parte del mismo individuo de ese aniquilamiento al que le somet\u00eda la moral. Para \u00e9l, el hombre libre es el\u00a0ser feliz, amante de lo vivo, capaz de aceptar el azar, la inseguridad y la provisionalidad de\u00a0la existencia. Es el ser que no act\u00faa reactivamente,\u00a0sino que crea a partir de su experiencia: incluso lleg\u00f3 a negar que existiesen hechos, sino solo interpretaciones. El ser humano libre, en lugar de buscar la trascendencia en el m\u00e1s all\u00e1, de autoatormentarse mediante la mala conciencia y el miedo por no alcanzar jam\u00e1s una perfecci\u00f3n que va contra su naturaleza, busca el instante y en \u00e9l encuentra la\u00a0eterna repetici\u00f3n de su propia existencia, interpela el mundo y lo recrea, no desde categor\u00edas metaf\u00edsicas, sino cercanas\u00a0a las del arte. Ah\u00ed radica para \u00e9l la uni\u00f3n de la virtud y la felicidad, en un modo de entender la vida que es m\u00e1s fiel a Her\u00e1clito, el de: \u00aben el mismo r\u00edo no es posible ba\u00f1arse dos veces\u00bb, que a Parm\u00e9nides: \u00absolo podemos hablar y pensar sobre lo que existe. Y lo que existe es imperecedero porque es un todo, completo y no cambia\u00bb; a un mundo\u00a0concebido como puro devenir que a un mundo unificado por el \u00abSer\u00bb.<\/p>\n<p>La realidad est\u00e1 sometida a un cambio regulado por la lucha de elementos contrarios y abocada a una repetici\u00f3n infinita en el contexto de un ciclo c\u00f3smico que la conduce a un eterno retorno, en relaci\u00f3n con el que todo alcanza su sentido. En esa lucha, la conciencia trata de fijar el movimiento, de anularlo, sustituyendo por \u00abconceptos\u00bb el movimiento real de las cosas, sustituyendo lo \u00abvital\u00bb por una \u00abrepresentaci\u00f3n de lo vital\u00bb. Pero toda representaci\u00f3n es falsa, explica Nietzsche, en cuanto representaci\u00f3n, por lo que la no-vida termina por sustituir a la vida, lo falso a lo verdadero. Recuperar esta verdad y poner de manifiesto la prioridad radical de la vida por sobre la conciencia ser\u00e1, en gran medida, el proyecto de Nietzsche: liberarnos de nuestra esclavitud, asumiendo la esclavitud de nuestra libertad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Max Scheler,\u00a0<em>El puesto del hombre en el cosmos,\u00a0<\/em>Losada, 19\u00ba ed., Buenos Aires, 1938,\u00a0p. 68 (El mundo tambi\u00e9n lo ve Max Scheler como \u201cresistencia\u201d que se ha de entender como \u201cexistencia\u201d).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Mar\u00eda Zambrano, Hacia un saber sobre el alma, Alianza Editorial, Madrid, 2001, p. 107<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Mar\u00eda Zambrano, <em>Hacia un saber sobre el alma<\/em>, Alianza Editorial, 2001, p. 116<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dec\u00eda Zambrano que la vida humana es siempre esclava de algo. El acontecer de infamia y horror de la esclavitud, bajo un riguroso examen, revela una circunstancia que deja ver uno de los caracteres esenciales m\u00e1s terribles, pero tambi\u00e9n, m\u00e1s intr\u00ednseco de lo humano. El alma ancestral que nos muestran las religiones de Oriente y<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blogs.culturamas.es\/anamarch\/2017\/11\/16\/apuntes-sobre-la-esclavitud-en-maria-zambrano-y-nietzsche\/\">Leer m\u00e1s\u2026<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":52,"featured_media":659,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","enabled":false},"version":2}},"categories":[1],"tags":[213,210,216,211,214,215,208,209,207,100,212,9],"class_list":["post-658","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-otras-entradas","tag-democrito","tag-genealogia-de-la-moral","tag-hegel","tag-heraclito","tag-jan","tag-kant","tag-la-esclavitud-en-maria-zambrano","tag-la-esclavitud-en-niezsche","tag-maria-zambrano","tag-nietzsche","tag-parmenides","tag-platon"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/anamarch\/files\/2017\/11\/Mar\u00eda-Zambrano.jpg","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p3JUX7-aC","jetpack_likes_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/anamarch\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/658","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/anamarch\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/anamarch\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/anamarch\/wp-json\/wp\/v2\/users\/52"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/anamarch\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=658"}],"version-history":[{"count":10,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/anamarch\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/658\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":672,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/anamarch\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/658\/revisions\/672"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/anamarch\/wp-json\/wp\/v2\/media\/659"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/anamarch\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=658"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/anamarch\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=658"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/anamarch\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=658"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}