{"id":62,"date":"2013-08-14T11:43:34","date_gmt":"2013-08-14T11:43:34","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.culturamas.es\/anamarch\/?p=62"},"modified":"2013-08-14T13:02:32","modified_gmt":"2013-08-14T13:02:32","slug":"la-belleza-de-lo-brutal-leche-marina-perezagua","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/anamarch\/2013\/08\/14\/la-belleza-de-lo-brutal-leche-marina-perezagua\/","title":{"rendered":"La belleza de lo brutal. Leche, Marina Perezagua"},"content":{"rendered":"<p>Leer y estallar. Leer y sentir la sangre huyendo en estampida, desde tu centro a la periferia de la piel, atropell\u00e1ndose por contraer y dilatar el coraz\u00f3n en latidos acelerados. Leer y sentir la sangre exud\u00e1ndose febril en un caleidoscopio de sentimientos, liber\u00e1ndose en todas direcciones de su carrera forzosamente lineal. No ocurre con frecuencia, a menos no de forma tan abrupta. Cuando uno se dirige al libro de un autor cl\u00e1sico al que su fama le precede se predispone en cierta manera, por obra y gracia de nuestra naturaleza cr\u00e9dula o mim\u00e9tica, a una consecuencia benigna, reveladora, o cuanto menos memorable. En los mejores casos uno explota a consciencia, es decir, se produce una detonaci\u00f3n concertada. Pero cuando el r\u00edo suena con autores j\u00f3venes y las rese\u00f1as y los art\u00edculos lo se\u00f1alan como una revelaci\u00f3n, al menos yo, me someto al r\u00e9gimen tir\u00e1nico de la sospecha. Exageraci\u00f3n, amiguismo, comercio o cobard\u00eda han infectado la cr\u00edtica. A menudo aquello que se promete como genio y figura no pasa de provocarnos el goce de un fuego artificial. No es com\u00fan que te hagan saltar en pedazos. Porque en esto los grandes escritores se parecen a los artificieros, son expertos manipuladores del material explosivo que es la palabra y tienen la capacidad de activar o desactivar las minas que pueblan el suelo h\u00famedo de nuestro cuerpo.<\/p>\n<p>Cuando llegaron los libros de Marina Perezagua a casa, gracias a mi pareja, o mejor dicho, de su intuici\u00f3n y de una serie de casualidades que fijaron su atenci\u00f3n en ella, yo manten\u00eda la distancia que otorga la incredulidad. En este, como en muchos casos, los prejuicios nos juegan malas pasadas, sometiendo a cautiverio la inteligencia, por lo que pasaron algunos d\u00edas hasta que me acerqu\u00e9 al \u00faltimo de sus dos artefactos explosivos, <em>Leche<\/em>, publicado por Los libros del lince hace escasos meses. La detonaci\u00f3n, violenta, comenz\u00f3 a gestarse desde las primeras p\u00e1ginas, una combusti\u00f3n imparable a la que me prest\u00e9 gustosa para completar en solo un d\u00eda. La prosa de esta joven sevillana, impecable y concisa como una incisi\u00f3n quir\u00fargica, te arde en el pecho de modo irrefrenable. Los cuentos de Marina Perezagua contienen la belleza de lo brutal, ese tipo de belleza que, como explicaba Ry\u016bnosuke, est\u00e1 desprovista de elegancia y delicadeza.<em> Leche<\/em> nos corta la respiraci\u00f3n, deja sordo el murmullo de lo innecesario para fijarnos la atenci\u00f3n en el pulso desnudo con el que palpita la crueldad y el amor; desde Hiroshima hasta la masacre de Nanking, desde los cuidados premurosos de quien ama a la macabra reacci\u00f3n de quienes odian, la prosa contenida de Marina Perezagua riega de poes\u00eda el crudo devenir de sus personajes. Leche arrebata en cada una de sus historias la part\u00edcula de lo elemental, hunde su sino en el l\u00edquido seminal del impulso y lo convierte ante nuestros ojos en la criatura, en ese h\u00edbrido sin g\u00e9nero donde habita la esencia compleja, la emoci\u00f3n mezclada de lo humano. Nos pre\u00f1a de visiones que no podremos quitarnos de encima, por m\u00e1s que la perversidad y el horror que contienen nos induzcan a alejarlas como a un monstruo, pues reconocemos en ellas la cara de ese hijo anacr\u00f3nico cuyo padre se llama Historia.<\/p>\n<p>Si como se\u00f1al\u00f3 Crauzer el s\u00edmbolo es la cris\u00e1lida de la mariposa m\u00edtica, la criatura con la que Marina Perezagua nos insemina irremisiblemente es una larva arquet\u00edpica que nutre su fuerza en lo aleg\u00f3rico. Le dan vida personajes h\u00edbridos, anfibios, que corren por la ladera de la realidad o bucean en la ficci\u00f3n para explicarse, pues el lenguaje se libera de lo ordinario permiti\u00e9ndose ir m\u00e1s all\u00e1 para profundizar en la experiencia del dolor y el amor. Uno de sus cuentos, Mio Tauro, y el minotauro que lo protagoniza, nos ayuda ahora como s\u00edmbolo, tal como lo interpret\u00f3 Borges. Encerrados en la soledad de su propio laberinto, cada personaje es la conjugaci\u00f3n de la fuerza descomunal proveniente de su instinto, de la bestia ancestral, de lo salvaje, con la vulnerabilidad ignominiosa de car\u00e1cter humano; la consecuencia de su contacto con la miseria inveterada de lo material y la vehemencia del esp\u00edritu. La escritora alumbra el laberinto escogiendo con cuidado la palabra como si se tratase de un gesto ritual, eludiendo la trampa del lenguaje-sombra, de la palabra como un reflejo d\u00f3cil de las cosas, para ayudarnos a mirar la criatura que la habita, cuyo cord\u00f3n umbilical nutren 120.000 a\u00f1os de historia. Sus cuentos prestan su voz a lo que calla bajo la piel de las cifras y las estad\u00edsticas, a lo marginal, lo que permanece mutilado si se dota de una emoci\u00f3n de transparencia ilusoria; las historias de Marina Perezagua redimensionan en nosotros la tragedia, mensuran el amor y la entrega, obran la catarsis. Emancipando el silencio que prosigue a la explosi\u00f3n de sus palabras en nuestro pecho, nos hace brotar dentro una lluvia apaciguadora, la serenidad de mirar a los ojos, de reconocernos, de reconciliarnos con los dos extremos de nuestro sino, el dolor y la belleza<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Leer y estallar. Leer y sentir la sangre huyendo en estampida, desde tu centro a la periferia de la piel, atropell\u00e1ndose por contraer y dilatar el coraz\u00f3n en latidos acelerados. Leer y sentir la sangre exud\u00e1ndose febril en un caleidoscopio de sentimientos, liber\u00e1ndose en todas direcciones de su carrera forzosamente lineal. No ocurre con frecuencia,<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blogs.culturamas.es\/anamarch\/2013\/08\/14\/la-belleza-de-lo-brutal-leche-marina-perezagua\/\">Leer m\u00e1s\u2026<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":52,"featured_media":63,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","enabled":false},"version":2}},"categories":[1],"tags":[32,33,35,36],"class_list":["post-62","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-otras-entradas","tag-leche","tag-leche-marina-perezagua","tag-los-libros-del-lince","tag-marina-perezagua"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/anamarch\/files\/2013\/08\/leche.jpg","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p3JUX7-10","jetpack_likes_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/anamarch\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/62","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/anamarch\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/anamarch\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/anamarch\/wp-json\/wp\/v2\/users\/52"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/anamarch\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=62"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/anamarch\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/62\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":67,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/anamarch\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/62\/revisions\/67"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/anamarch\/wp-json\/wp\/v2\/media\/63"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/anamarch\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=62"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/anamarch\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=62"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/anamarch\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=62"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}