{"id":118,"date":"2013-10-01T13:11:45","date_gmt":"2013-10-01T13:11:45","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.culturamas.es\/anamarch\/?p=118"},"modified":"2013-10-02T07:43:23","modified_gmt":"2013-10-02T07:43:23","slug":"el-silencio-gran-brahaman","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/anamarch\/2013\/10\/01\/el-silencio-gran-brahaman\/","title":{"rendered":"El silencio, gran brahm\u00e1n"},"content":{"rendered":"<p><em>Los disc\u00edpulos preguntaron una vez al sabio maestro de la India cu\u00e1l era el gran brahm\u00e1n; es decir, la mayor sabidur\u00eda. El maestro no respondi\u00f3. Creyendo los disc\u00edpulos que el maestro estaba distra\u00eddo volvieron a formular la pregunta. Pero el maestro no se pronunci\u00f3. Una vez tras otra los disc\u00edpulos insistieron sin obtener ninguna respuesta. Cuando se hubieron cansado de preguntar, el maestro abri\u00f3 la boca y dijo: \u00bfPor qu\u00e9 hab\u00e9is repetido tantas veces vuestra pregunta, si a la primera os respond\u00ed? Sabed que la mayor sabidur\u00eda es el silencio.\u00a0<\/em><\/p>\n<p>En s\u00e1nscrito <em>brahm\u00e1n<\/em> significa sabidur\u00eda, pero tambi\u00e9n enunciado, f\u00f3rmula, expresi\u00f3n, algo equiparable al logos griego. Esto nos revela la profundidad de esta gran paradoja india que comparte en su ensayo, El silencio, gran brahm\u00e1n, \u00a0Ortega y Gasset. Sabemos que el lenguaje tiene la funci\u00f3n esencial de transmitir la informaci\u00f3n y de obrar la comunicaci\u00f3n no solo con el mundo exterior, sino tambi\u00e9n con uno mismo. El complejo mecanismo ling\u00fc\u00edstico sobre el que sustentamos la producci\u00f3n de significado nos empuja a la inevitable necesidad de vestir el silencio de palabras. Nuestra conciencia est\u00e1 tejida de palabras. Pero no reparamos en que, al igual que sucede con las notas musicales, la palabra requiere del silencio para no sucumbir al caos y propiciarnos as\u00ed la experiencia de la armon\u00eda. Palabra y silencio se necesitan mutuamente.<\/p>\n<p>Si prestamos viva atenci\u00f3n todo gran descubrimiento suele terminar por \u00a0oscurecer su verdad y encallar, una vez formulado, en el lugar com\u00fan. Cuando la dial\u00e9ctica ha arado lo suficiente, la idea es triturada bajo el giro mec\u00e1nico de la repetici\u00f3n y ve opacada la verdad que subyace en ella. La reiteraci\u00f3n imprime a toda gran idea los l\u00edmites de la palabra y termina por convertir todo hallazgo en t\u00f3pico. Vivimos en la era de la (in)comunicaci\u00f3n, los grandes ideales son hoy esl\u00f3ganes vac\u00edos. Las utop\u00edas futuristas han perecido. Solo queda la palabra vac\u00eda, la c\u00e1scara, y nos aferramos a ella como si fuera el \u00faltimo basti\u00f3n de salvamento. La palabra viva se asfixia, la b\u00fasqueda de verdad y trascendencia no es hoy m\u00e1s que una reliquia en el discurso. Las ideas iguales y unitarias proliferan, uniformando las reflexiones. Vivimos la <em>hiperinformaci\u00f3n<\/em>, estamos \u00a0inmersos en la <em>hipercomunicaci\u00f3n<\/em>, pero nunca hemos estado m\u00e1s confusos y vulnerables.<\/p>\n<p>Es improbable que a d\u00eda de hoy un elogio del silencio pueda ser entendido por la mayor\u00eda como leg\u00edtima defensa del pensamiento vivo, de la intuici\u00f3n. Hablo del silencio fecundo que calla una verdad que puede ser expresada, pero que re\u00fasa por adscripci\u00f3n al libre albedr\u00edo a formularse. Vivimos en una sociedad que adora, como anta\u00f1o al becerro de oro, la exposici\u00f3n, la extroversi\u00f3n de toda intelecci\u00f3n, sin filtros y sin resguardos. Todo es expresado. Ante esto, quienes nos adscribimos al silencio por necesidad, por preservar y cultivar all\u00ed la esencia de lo profundo, quienes defendemos el terreno de lo \u00edntimo, de la no comercializaci\u00f3n vulgar de las ocurrencias, somos vistos como bichos raros, como obst\u00e1culos en la libre circulaci\u00f3n de las ideas. Hay una presi\u00f3n generalizada que fuerza a la exposici\u00f3n p\u00fablica, a descoser y volver del rev\u00e9s cada detalle, cada acci\u00f3n, cada descubrimiento. Nosotros nos oponemos.<\/p>\n<p>Facebook, Twitter, WhatsApp, Blogger, Instagram, y tantas otras plataformas con su promesa de interacci\u00f3n ahogada en una sopa de vanidades, se han vuelto un caudal de desasosiego, una corriente donde confluyen turbulentos r\u00edos de ansiedad humana. La palabra es hoy un s\u00edntoma. Hemos automatizado la desinhibici\u00f3n verbal volvi\u00e9ndola norma general, un h\u00e1bito. A\u00fan para quienes no lo queremos as\u00ed, el infierno de la comunicaci\u00f3n nos cubre de detalles pegajosos y nimios de desconocidos que se entregan gustosos a revelarnos sus m\u00e1s insignificantes ocurrencias, sus m\u00e1s tristes e insustanciales pensamientos, sus inocuas quejas, sus preferencias, sus aconteceres intrascendentales. Sin un tamiz reflexivo con el que inocular la banalidad, la comunicaci\u00f3n est\u00e1 volvi\u00e9ndose una eyaculaci\u00f3n est\u00e9ril. Una proyecci\u00f3n estert\u00f3rea de palabras que, como una avalancha, amenaza con rodar y aplastar el mundo.<\/p>\n<p>Descartar, discernir, omitir, evaluar, condensar, examinar cr\u00edticamente las ideas, es algo cada vez m\u00e1s dif\u00edcil en un mundo que nos imprime una velocidad de informaci\u00f3n vertiginosa, pero estos procesos son hoy m\u00e1s que nunca una exigencia urgente. \u00bfC\u00f3mo llegar a ellos en medio del ruido y la vor\u00e1gine? El ejercicio reflexivo es propicio s\u00f3lo a la sombra del silencio. Sin su oscuridad y misterio el hongo f\u00e9rtil de las ideas perece, se diseca, se vuelve inerte y se queda sin intuici\u00f3n para orientarse. La delicada fermentaci\u00f3n del silencio impregna a las ideas de fuerza, las torna robustas, las preserva de la banalizaci\u00f3n y ayuda a la poda juiciosa que descarta lo f\u00fatil y preserva lo imprescindible. Hablar deber\u00eda entenderse como el arte de destilar el silencio, no como esa verborragia estert\u00f3rea que hoy nos ensordece.A la luz de las palabras deber\u00eda ofrecerse solo la flor. \u00a0\u201cCon la palabra en la boca se pisan tantas cosas delicadas como lo hacen los pies sobre la hierba\u201d, escribi\u00f3 Herta Muller.<\/p>\n<p>Wittgestein, el gran fil\u00f3sofo de la palabra, lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que los l\u00edmites de nuestro lenguaje significan los l\u00edmites de nuestro mundo. Como ratones que acarrean el queso de un lado al otro de la jaula, vamos acumulando palabras, ideas, aqu\u00ed y all\u00e1. El silencio nos libera de ese c\u00edrculo vicioso, ensancha nuestro horizonte interior. Leer, comunicarse, informarse, tambi\u00e9n, pero es necesario el silencio para que su alimento se torne nutritivo. Replegados en nuestro refugio interior, atrincherados en la reflexi\u00f3n sosegada, encontraremos belleza y verdad. Sostener ese sentimiento en el silencio, protegerlo hasta dar con el lugar y la persona indicada, es todo un arte del que el poeta es su mayor exponente. Escribi\u00f3 Mar\u00eda Zambrano \u201cLa palabra de la poes\u00eda temblar\u00e1 siempre sobre el silencio y solo la \u00f3rbita de un ritmo podr\u00e1 sostenerla\u201d.<\/p>\n<p>Finalizo con Ortega y Gasset \u00a0quien propon\u00eda la nueva ciencia del silencio y se preguntaba: \u201c\u00bfPor qu\u00e9 no iniciar una nueva cultura, esta nov\u00edsima <em>scienza<\/em>? Lo primero ser\u00eda meditar sobre qu\u00e9 forma de expresi\u00f3n ser\u00eda la adecuada \u00bfEl di\u00e1logo? \u00bfLas &lt;memorias&gt;? O, por ventura, \u00bfla novela? \u00bfExistir\u00e1 acaso en el mundo la novela como lenguaje que necesitaba madurar en la escuela del arte para poder ser un d\u00eda la primera forma expresiva del gran <em>brahm\u00e1n<\/em>?\u201d<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los disc\u00edpulos preguntaron una vez al sabio maestro de la India cu\u00e1l era el gran brahm\u00e1n; es decir, la mayor sabidur\u00eda. El maestro no respondi\u00f3. Creyendo los disc\u00edpulos que el maestro estaba distra\u00eddo volvieron a formular la pregunta. Pero el maestro no se pronunci\u00f3. Una vez tras otra los disc\u00edpulos insistieron sin obtener ninguna respuesta.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blogs.culturamas.es\/anamarch\/2013\/10\/01\/el-silencio-gran-brahaman\/\">Leer m\u00e1s\u2026<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":52,"featured_media":119,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","enabled":false},"version":2}},"categories":[51],"tags":[53,52,56,55],"class_list":["post-118","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion","tag-el-silencio","tag-elogio-del-silencio","tag-gran-brahman","tag-ortega-y-gasset"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/anamarch\/files\/2013\/10\/c171305e3cbe3b6f137d7375e5f05562.jpg","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p3JUX7-1U","jetpack_likes_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/anamarch\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/118","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/anamarch\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/anamarch\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/anamarch\/wp-json\/wp\/v2\/users\/52"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/anamarch\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=118"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/anamarch\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/118\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":126,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/anamarch\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/118\/revisions\/126"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/anamarch\/wp-json\/wp\/v2\/media\/119"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/anamarch\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=118"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/anamarch\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=118"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/anamarch\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=118"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}