{"id":290,"date":"2017-05-27T21:47:15","date_gmt":"2017-05-27T21:47:15","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.culturamas.es\/alfonsovila\/?p=290"},"modified":"2017-05-27T21:47:35","modified_gmt":"2017-05-27T21:47:35","slug":"viajar-en-tiempos-oscuros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/alfonsovila\/2017\/05\/27\/viajar-en-tiempos-oscuros\/","title":{"rendered":"VIAJAR EN TIEMPOS OSCUROS"},"content":{"rendered":"<p>Yo nac\u00ed cuando desaparec\u00edan los \u00faltimos trenes de vapor. Pero crec\u00ed oyendo contar a mis padres viajes en viejos trenes de vapor. De lo que nunca escuch\u00e9 hablar fue del accidente de la rampa de Bra\u00f1uelas.<\/p>\n<p>Uno de los maquinistas, que hab\u00eda sobrevivido al primer choque, corri\u00f3 a avisar al maquinista y al fogonero del mercanc\u00edas que, sin saber lo que acababa de suceder, se acercaba en sentido contrario. No pudo evitar un nuevo choque, porque el mercanc\u00edas no logr\u00f3 frenar a tiempo y la suerte lo abandon\u00f3: muri\u00f3 aplastado por uno de los vagones descarrilados del tren que hab\u00eda intentado desesperadamente detener. Fue una m\u00e1s de los cientos de v\u00edctimas que la rampa de Bra\u00f1uelas, lugar temido desde siempre por los ferroviarios, se cobr\u00f3 la ma\u00f1ana del 2 de enero de 1944. En aquel tiempo la libertad de prensa era algo tan inconcebible como el tren de alta velocidad. Los peri\u00f3dicos del d\u00eda siguiente casi ni hablan del accidente. Han chocado tres trenes. Un expreso de pasajeros ha perdido los frenos y se ha estrellado contra otro tren dentro de un t\u00fanel. Y luego aparece un tercer tren, un mercanc\u00edas cargado de carb\u00f3n, y se estrella contra lo que queda de los dos primeros trenes. Pero los peri\u00f3dicos no hablan de muertos, y cuando finalmente hablan de muertos, porque no hay m\u00e1s remedido, rebajan con mucho la cifra. Y luego llega el olvido y el luto silencioso y privado, porque cualquier muestra de rabia p\u00fablica o de indignaci\u00f3n se considera algo potencialmente peligroso. Son a\u00f1os duros de miseria y represi\u00f3n. A\u00fan hoy no est\u00e1 claro cu\u00e1ntas personas murieron en aquel accidente. Se dan cifras que van desde los cien hasta los quinientos, y puede que a\u00fan fueran m\u00e1s.<\/p>\n<p>Por aquellos a\u00f1os el Shanghai Express cruzaba la pen\u00ednsula desde Barcelona a Vigo, con una ramificaci\u00f3n hacia La Coru\u00f1a. Con las viejas m\u00e1quinas de vapor y las v\u00edas en mal estado, sin dinero para reparaciones y para nuevas infraestructuras, los trenes eran lentos y tristes, fr\u00edos e inc\u00f3modos. El nombre del expreso (en realidad un apodo, ya que su nombre oficial era otro m\u00e1s burocr\u00e1tico y funcional) evocaba aventuras rom\u00e1nticas y ex\u00f3ticas, pero la realidad era mucho m\u00e1s vulgar y oscura. Silenciosos emigrantes, exiliados interiores viajando en las largas noches desde sus peque\u00f1os pueblos a las grandes ciudades, buscando salir de la miseria y el fr\u00edo, o de la miseria y el calor sofocante, lo mismo es, porque el clima condicionaba los cultivos y mataba de hambre, de fr\u00edo o de sed, pero mataba, y eso era lo terrible. \u00bfY qu\u00e9 les esperaba en las ciudades, una vida mejor? Sue\u00f1os y esperanzas se juntaban con miedos y deseos. A los exiliados, a los jornaleros y vendimiadores, a los expulsados del campo y de los montes se les un\u00edan los j\u00f3venes soldados, los marinos de El Ferrol, los escandalosos y alegres estudiantes de las decr\u00e9pitas universidades y los siniestros internados. Viajar entonces era casi siempre por obligaci\u00f3n y casi siempre era pesado y duro. Y m\u00e1s en invierno, con las abundantes nevadas que retrasaban un tren ya terriblemente lento. Entonces un viaje que de normal duraba casi dos d\u00edas, pod\u00eda llegar a durar tres d\u00edas enteros. El Shangh\u00e1i Express no cruzaba los arrozales chinos, no volaba entre palmeras y pagodas y templos de colores brillantes, se arrastraba como un caracol por la vac\u00eda meseta, por las duras cuestas castellanas, por los p\u00e1ramos helados y por los valles de la niebla. Los amores furtivos y los pecados inconfesables se quedaban en los andenes, dentro del tren todo era sue\u00f1o y hambre.<\/p>\n<p>El tiempo lo traga todo. La niebla lo traga todo. En la larga noche de la posguerra, \u00bfcu\u00e1l era la alternativa al ferrocarril? Nadie imaginaba autopistas, vuelos \u201clow cost\u201d, ni trenes de alta velocidad. Las carreteras eran estrechas y malas, viajar por ellas exig\u00eda la misma fe que viajar en tren. Los conductores paraban en los restaurantes de carretera y en las gasolineras, a veces porque hab\u00eda que descansar y otras veces porque la tormenta, el agua desbordada, la nieve, cerraba los puertos y hab\u00eda que pasar la noche durmiendo donde se pod\u00eda. En aquel tiempo viajar ni era r\u00e1pido ni era c\u00f3modo, y las aventuras rom\u00e1nticas se quedaban en la imaginaci\u00f3n de los ni\u00f1os y los enamorados obligados a la castidad y la espera. Los motores se calentaban y las horas pasaban entre rezos, letan\u00edas, gritos, llantos y noticias intercambiadas al vuelo con otros conductores.<\/p>\n<p>Llegaron los a\u00f1os buenos, los nuevos coches, las nuevas carreteras, las m\u00e1quinas di\u00e9sel y el\u00e9ctricas. Se acab\u00f3 la carbonilla y el sofoco en los largos t\u00faneles. Se cerraron l\u00edneas y se abandonaron estaciones. La rampa de Bra\u00f1uelas a\u00fan ve pasar trenes, pero los maquinistas ya no se asfixian en el \u201cT\u00fanel del lazo\u201d, y el otro t\u00fanel maldito, el \u201ct\u00fanel n\u00famero veinte\u201d, fue eliminado y sustituido por una trinchera. El pico, la pala y la dinamita han sido sustituidos por potentes m\u00e1quinas que hacen las excavaciones mucho m\u00e1s seguras y r\u00e1pidas. Y lo mismo pas\u00f3 con los otros transportes. Se crearon \u201cpuentes a\u00e9reos\u201d. La carretera se convirti\u00f3 en autov\u00eda. Se abandonaron restaurantes y gasolineras. \u00a0Y el tiempo se trag\u00f3 los recuerdos. En los pueblos ya no hab\u00eda ni\u00f1os que fueran a jugar a los andenes, a incordiar con sus bromas a los jefes de estaci\u00f3n, que esperaran ruidosamente la llegada del tren. Galgos fam\u00e9licos, libres, zorros, jabal\u00edes, p\u00e1jaros y serpientes, animales y plantas que son ahora los due\u00f1os de las ruinas de unos tempos consagrados al progreso, ese dios caprichoso, hura\u00f1o y desagradecido que se march\u00f3 sin avisar o no se molest\u00f3 ni en pasar por ah\u00ed.<\/p>\n<p>Ja\u00e9n, Teruel, Albacete, Zaragoza, cuatro provincias que iba a cruzar un ferrocarril desmesurado y ambicioso, un ferrocarril que nunca lleg\u00f3. Que escal\u00f3 y descendi\u00f3 sierras y barrancos y se llev\u00f3 por delante la vida de muchos obreros, a los que hoy no recuerda ninguna placa. El ferrocarril Baeza- Utiel, con su prolongaci\u00f3n hasta Teruel y de all\u00ed a Alc\u00e1\u00f1iz y L\u00e9rida, es s\u00f3lo uno de los grandes proyectos que se quedaron en nada, en unos trazos intermitentes en un viejo mapa.<\/p>\n<p>Otros l\u00edneas tuvieron m\u00e1s suerte. Funcionaron durante a\u00f1os. Funcionaron tanto tiempo que para todo el mundo el tren hab\u00eda venido para quedarse, era algo que no iba a desaparecer nunca. Pero desapareci\u00f3. Un buen d\u00eda, simplemente, dej\u00f3 de circular.<\/p>\n<p>Una v\u00edbora se calienta en el and\u00e9n silencioso, un cuervo planea sobre las v\u00edas oxidadas que pronto ocultar\u00e1n las hierbas. Nadie se acerca a la estaci\u00f3n, s\u00f3lo alg\u00fan pastor con su reba\u00f1o muy de tanto en tanto. En las fr\u00edas ma\u00f1anas de niebla, en las estaciones altas de la meseta, uno puede cerrar los ojos y aguzar los o\u00eddos, y tal vez llegue a percibir un pitido lejano, un siseo mon\u00f3tono, un traqueteo confuso, una triste luz de un farol que por unos segundos llega a atravesar el muro gris del olvido. El Shangh\u00e1i Express llegar\u00e1 con retraso, como siempre.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Yo nac\u00ed cuando desaparec\u00edan los \u00faltimos trenes de vapor. Pero crec\u00ed oyendo contar a mis padres viajes en viejos trenes de vapor. De lo que nunca escuch\u00e9 hablar fue del accidente de la rampa de Bra\u00f1uelas. 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