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Uno de los libros que he releído hace poco: “Obligación”, me ha llevado a pensar sobre nuestra forma de experimentar el espacio, cómo el cuerpo se relaciona con el lugar y cómo somos también los muros de un aquí, de un allí o de una superficie que permite un viaje y una estancia. Es importante la presencia del tacto entre los poemas del autor para reconocer el espacio que habitamos y ocupamos, no solo la vista que es un sentido sobrevalorado en Occidente. 

José Martínez Morán trata temas clásicos a los que da la vuelta como apunta  Juan Antonio Gonzalez Iglesias, transforma y hace suyo el lema de Virgilio (Geórgicas): Labor omnia vincit en un giro irónico y de inspiración personal se lamenta por una pérdida que nos sugiere además la estética de la ruina: Labor omnia perdit.

Lo cierto es que aprecio el poder de la metáfora sobre el lugar en tanto construcción de identidad en su correspondencia con el vacío: la casa, los muros, muralla, la pared, el sótano, fosa, puerta, castillo… es lo que he captado con más intensidad y quizás conecta mejor con una sensibilidad introspectiva. La casa ha sido referida por otros poetas como una alusión a la propia práctica de la poesía. Se yuxtapone esa exterioridad con el interior de la persona, con su conciencia o su existencia en tanto poeta. En cualquier caso el libro está repleto de versos que se asientan en el lector en esa amalgama de contemporaneidad y amor por la tradición lírica que nos presenta el autor en su escritura. 

Algunos versos sugieren un ánimo oriental o de haiku, en su acercamiento a la naturaleza y a la acción sencilla: “Te he traído amapolas pero ya/ se han marchitado y tú no las has visto, / Eran rojas y rebosaban vida,/ Eran rojas y negras como el cielo/ de agosto cuando empieza a anochecer”.

También encontramos versos que se nos aparecen por momentos en calidad de afirmaciones irreversibles que nos recuerdan el genero aforístico, como por ejemplo:

JUSTICIA

cuánto me inquieta el verbo merecer.

 

Uno de los poemas que destaco y encontramos a continuación, como decía antes subraya el sentido del tacto y de las manos para comprender y percibir el espacio, se refiere al vacío que nos rodea y a la vez cómo se esboza su dimensión de lugar concreto, donde aparece el sótano como una sensación vital.

 

AUNQUE PAREZCA

 

Aquí estoy para siempre, aunque parezca

que me muevo, aunque caiga y me levante,

aunque dé un paso atrás y busque, al tacto

algún interruptor o un picaporte,

o una pequeña grieta en el cemento,

o un lindero de luz bajo la puerta,

o una trampilla falsa que me brinde

salida al falso techo de otro sótano.

 

Para un creador es esencial disfrutar con el propio acto de la escritura de manera instintiva, también para el lector que sabe apreciar ese ánimo y ese impulso en la voluntad del autor que genera nuevas percepciones posibles con su sensibilidad. Dicho ánimo y voluntad creativa queda reflejada de manera análoga en las manos y en ese gesto absurdo con el mundo comestible que describe el poema:

 

Y SEGUIR ESCRIBIENDO

 

He seguido escribiendo cada día,

como quien rompe el mundo entre los dedos

y derrama su pulpa sobre la nieve.

 

 

Me ha gustado tener la oportunidad de conocer la editorial Polibea que forma parte de la Fundación Polibea la cual desarrolla una labor social en Madrid. La fotografía en blanco y negro de la portada del poemario, es de Julio Castelló.

 

“Obligación”

Francisco José Martínez Morán

Polibea

2013

 

Francisco José Martínez Morán (1981). Doctor en Literatura Comparada por la Universidad de Alcalá de Henares. Desde marzo de 2009 es investigador del Centro de Estudios Cervantinos, tarea que compagina con la docencia de diversos talleres literarios. Ha publicado el poemario Variadas Posiciones del Amante (2006, Universidad Popular José Hierro), distinguido con el Premio Nacional de Poesía Joven Félix Grande, así como un Curso de iniciación a la escritura poética (2008, Servicio de Publicaciones de la uah). Desde mayo de 2005, es director, junto a Fernando Sánchez Calvo, de la revista literaria Quebrados, de la que se han publicado cinco números hasta la fecha. Colabora asiduamente con numerosas revistas culturales como Salamandria, Piedra del Molin, Nayagua, Dulce Arsénico, Bar Sobia o El tintero. Participa en la Red de Arte Joven de la Comunidad de Madrid desde 2006. Desde 2008 presenta junto a Sergio García, dentro del programa Hoy por hoy de SER Henares, el espacio semanal de divulgación literaria La palabra con tapas. En marzo de 2009 su poemario Tras la puerta tapiada fue galardonado con el XXIV Premio de Poesía Hiperión.

 

 

 

Por Violeta Nicolás

 

 

 
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