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¿Qué precio tiene tu solidaridad?

A veces me pregunto qué precio le ponemos a las cosas, cuánto vale el anillo que no te quitas ni a sol ni a sombra, o esa chaqueta que siempre te pones para salir, ¿es más importante el dinero que te costó o el valor sentimental que tiene para ti? ¿Y si te regalan algo? ¿Te importa más el objeto o el cariño que ha puesto en él la persona que te lo da? Hay una frase que dice eso de “estúpido es creer que el regalo está dentro del paquete, siempre, son las manos que lo entregan”.

A veces me pregunto si la gente sería capaz de darle un valor concreto (económico) al hecho de dedicarle tiempo a otra persona, a un familiar o a un amigo. ¿Cuánto vale ese café con tu pareja? ¿O el descanso de 20 minutos que haces con tus compañeros de trabajo? ¿Cuánto te cuesta tomarte una tarde escuchando a quien te necesita? ¿Y esa visita a un pariente? ¿O mandar un mensaje para preguntar cómo está el otro?

¿Cuánto cuesta hacer algo por otra persona? ¿Necesitamos ponerle precio? ¿Si no vamos a obtener algo a cambio de ayudar al de enfrente lo hacemos? Ser desinteresado en esta época de materialismo que nos sale hasta por las orejas es un arte… y ya no digamos ser solidario, parece que necesitamos que nos den algo a cambio para que salga de nosotros las ganas de dar, de ayudar y de cuidar de otros.

Be kindReconozco que esta situación es muy típica, eso de mirarnos el ombligo digo, para todos, incluido para una servidora: eso de no molestarnos ni siquiera en saber lo que otros necesitan, no renunciar a nada para que otro pueda tener algo, no querer más que contar nuestros problemas porque son mucho más importantes que los que pueda tener el otro… y por supuesto no considerar, ni por un momento, que ese otro que tenemos en frente pueda estar librando una batalla interna personal en ese momento que tú no conoces (y que además no tiene por qué contarte para justificarse).

Pulsera cancer mamaLa verdad es que hoy quería reflexionar sobre ello porque llevo un tiempo con el tema en la cabeza y el otro día la gota que colmó el vaso cayó sobre mí con un fuerte ímpetu en forma de pulserita rosa solo a cambio, del simple acto, de hacer una donación contra el cáncer de mama. Veréis la escena era grotesca ya que, como si de una tómbola se tratase, la encargada de promocionar tal lujo de oferta te contaba que por donar 5 euros te daban un llaverito con el símbolo del lazo rosa, por 10 una pulserita rosa, por 15 unas toallas… y así sin parar hasta añadir, por supuesto, la frase final “y no hay para todas, así que si queréis vuestro regalo ya os podéis dar prisa”.

Mi cara fue un poema, y ello es lo que hoy me ha venido a plantear estas sencillas pero a la vez complejas preguntas sobre hasta qué punto necesitamos un incentivo para ser generosos y pensar en el otro. ¿De verdad necesitamos una pulserita rosa para donar dinero contra un cáncer que afecta a tantas mujeres? ¿O contra cualquier otro cáncer? ¿O contra cualquier problema social? ¿De verdad no podemos hacerlo sin que haya egoísmo y vanidad de por medio? Porque una pulserita rosa es inofensiva por si misma, puedes llevarla porque apoyas la lucha contra el cáncer de mama claro que si, y con mucha honra, pero me pregunto si en casos así no se lleva como quien eleva una bandera para dar a conocer su gran proeza.

Refugiados AcnurHace poco pasó lo mismo en casa: se empezaron a llevar pulseras azules con la palabra refugiados: te la daban por hacerte socia/o de ACNUR bajo una nueva campaña hecha con el fin de poder ayudar a los millones de desplazados que huyen del hambre y de la violencia. El mensaje era “Infórmate y consigue tu pulsera solidaria” como podéis ver en la imagen de la derecha; así mismo varias páginas web le hicieron eco y lanzaron un mensaje del tipo “ACNUR regala pulseras solidarias, vístete de solidaridad” (esta última parte era el nombre de la campaña), como si realmente lo importante fuese el regalo y no el acto en sí.

Lo mismo da que da lo mismo, sea como sea todo el mundo lucía con orgullo su pulserita, porque ellos habían ayudado a esas personas, habían contribuido con su granito de arena, grandes personas que tenían su recompensa y se la podían poner en la mano como muestra de ello.

1267400796175_fNo pretendo criticar a esas personas, no me mal entendáis, porque lo importante es que ayudaron a alguien y que no miraron hacia otro lado; lo que yo cuestiono es porqué es necesario regalar algo para hacer que más gente sea solidaria, porqué tenemos que mostrar la mundo que lo somos y no podemos guardarnos para nosotros mismos la satisfacción personal de haber intentado hacer algo bueno por otra persona. Tantos problemas porque tú ayudaste a alguien en un momento dado y luego esa persona no estaba para ti cuando se lo pediste…  ¿entonces le ayudaste con la intención de que te devolviese el favor? Siempre decepciona que el otro no esté, pero si el motivo principal que tuviste para estar con él es que él estuviese contigo en un futuro entonces te equivocaste.

Es muy frecuente caer en esa necesidad del “algo a cambio”, lo queremos todo, y por eso hoy, quería plantear estas preguntas, quería hablar de la importancia de hacer algo altruista por el otro, sin esperar nada a cambio. Seamos solo eso: buenas personas ayudando a otras personas, luchando juntos sin que necesitemos colocarnos una banderita por lo buenos que hemos sido, porque sí, lo importante al fin y al cabo es dar y que es dinero llegue a las personas que lo necesitan, pero, además de esto, creo sinceramente que la verdadera forma de hacer un mundo mejor, su construcción, empieza en uno mismo.

 

Lucía Berruga Sánchez

* Todas las imágenes de este post han sido obtenidas de las fuentes de imágenes de Internet

Publicado en http://sobrevolandolacultura.blogspot.com.es/

 

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