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EL AMANECER DEL PLANETA DE LOS RICOS

¿Una película de Hollywood plagada de efectos especiales y todos y cada uno perfectamente justificados? Venga ya…

Que sí, tío.

¿Y durante los primeros diez o quince minutos no habla ni Perry?

Nadie, tronco. Como en WALL – E. Aunque a mí recordaba más a En busca del fuego…

¿Una película de Hollywood te ha recordado a esa otra obra maestra del director de El nombre de la rosa?

Si, colega.

¿Tú qué coño te has fumado? Sea lo que sea, déjalo, que te está fundiendo las neuronas…

Esta es más o menos la conversación que hubiese tenido al llegar a casa después de ver El amanecer del planeta de los simios. Si mi gato no fuese un gato… o lo fuera pero hubiese aprendido a hablar.

Porque que una superproducción yanqui que este verano se enfrenta a tonterías como Transformers 4  o Las Tortugas Ninja (que ya no son mutantes porque ahora dicen que son extraterrestres) tenga los santos cojones de ceder el protagonismo a unos monos que solo hablan de vez en cuando, que viven en un bosque, cazan, aman y odian, pelean, planean venganzas y sufren, lloran, ríen y se arrepienten… joder, es para quitarse el sombrero. Y todo gracias a unos efectos especiales al servicio de la historia, y no al revés, como suele ser habitual en tanto producto de consumo masivo y con horchata en las venas, tanta mierda sin sentido que debería ser quemada para que cuando este mundo se vaya a tomar por el culo y vengan los marcianos no se rían de lo que les habían contado en Plutón: que en la Tierra vivían seres inteligentes.

Inteligentes como para matarse entre ellos. Y que con la actualidad de estos momentos, con niños que juegan en una playa que es bombardeada, con aviones repletos de turistas que son derribados, con tantos frentes abiertos que es imposible seguir y apoyar, porque entonces no tendríamos vida, porque daríamos todo lo que tenemos por su causa y todo seguiría igual… una película nos compara con los monos. Que es lo que somos.

Monos. Primarios. Primates.

Porque, como ocurre en la peli, tan preocupados en buscar un culpable al conflicto, es que tú mataste un mono antes, que no, que vosotros un humano, ya, pero antes… la venganza nunca tendrá fin. Y siempre habrá una víctima que no querrá perdonar. Con  todo sus derecho. Porque no le sale de los santos huevos. Como reflejaba esa GRAN película titulada The Kingdom (La sombra del reino) en su epílogo.

Somos monos.

Movidos por instintos primarios y que, como ellos, rompemos el juramento más sagrado:

Simio no mata a simio.

El cine estaba lleno de niños a quienes sus padres habían llevado a ver una peli de Hollywood. Seguramente no sabían lo que se iban a encontrar. Pero, sorprendentemente, los niños callaron. Y la vieron. Ojalá también aprendan lo que sus padres, lo que tú, yo, todos nosotros, todo este puto mundo, no ha aprendido en miles de años.

Blancos, negros, judíos, moros, gitanos, sudacas… como queráis llamarlos…

Porque así lo llamáis, los llamo, los llamamos… nos llamáis.

Que vamos camino de la autodestrucción.

Por cosas que ocurrieron cuando TÚ no habías nacido.

Que te deberían importar una mierda.

¿Y te lo tiene que recordar una peli yanqui, del planeta de los ricos, del sueño americano, de  tanta farsa y tanta bobada donde seguramente no se han dado cuenta del mensaje, que de repente tiene cerebro y estrena una joya que debería proyectarse en institutos y universidades para hacer entrar en razón a tanto gilipollas, fundamentalista y sucedáneo?

A mi bisabuelo se lo cargaron los nacionales. Era comisario. Lo fusilaron. Y lo enterraron en una fosa común. Este año se ha descubierto donde están sus restos. En Tetuán.

No por eso voy por ahí llamando facha a la banda. Deseando venganza. Porque dejaron viuda a mis bisabuela. Sin padre a mis abuelos. Por no querer dejar solo a sus hombres.

Con dos cojones.

Todos tenemos una historia.

Personas. Ciudades. Países.

Dejad de hacer el imbécil

Y, por una vez en la vida, id al cine.

A ver si aprendéis algo.

Me cago en la puta.

Nos vamos a seguir matando.

Pero al menos sabréis por qué.

Porque somos GILIPOLLAS.

Porque somos monos.

Lo mismo un día mi gato aprende a hablar.

Y puedo sentarle para que vea la peli conmigo.

Y la ENTIENDA.

 

 
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2 de respuestas

  1. Nuria

    Ojalá y pueda verla en el cine………

  2. Nuria

    Y la he visto en la pantalla GRANDE 🙂 y con el acierto de en 3D, me ha gustado mucho, los efectos muuuy buenos, pero lo mejor y estoy contigo el mensaje, que sí que ahí queda, porque seguiremos matándonos los unos a los otros, por que? por nada……., estoy con tu opinión al 200%

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