Acerca de Isabel Topham Núñez

¡Hola! Me llamo Isa Topham y soy de la pequeña, pero bellísima, ciudad de Badajoz. Soy inmortal mientras todos me lean, las letras son mi vida y, tengo por seguro que también, mi muerte. Actualmente, estoy estudiando la carrera de Publicidad y Relaciones Públicas; sin embargo, aún no tengo definido con exactitud mi futuro. Me dedico a las múltiples variedades que, con el tiempo, irás viendo en mis perfiles de mis redes sociales. En otras palabras, soy creadora de contenido online y, disfruto de la misma manera creando un vídeo para YouTube como escribiendo un relato. Te invito a que compartas cada una de mis creacciones con todo tu alrededor para que, al igual que tú, también lo puedan disfrutar (o incluso, odiar) y, de esta manera, me ayudas a llegar así a más gente. En el caso de que no encuentres nada motivador en mí, no te desanimes y sigue buscando. Lee, consume, ríe.

¿Orgullo español?

Después de dos meses, aún sigo viendo la bandera española en apoyo a la masacre del día 1 de octubre de este mismo año para impedir la democracia e independencia de Cataluña. Y aunque debería ser un dato irrelevante mirar hacia arriba y encontrarme una bandera más que se viste de estos dos colores, que tanta sangre han derramado, y a ese hogar de orgullo, me apena ver en su reflejo la pésima situación que sufre cada día este país.

Igualmente, he visto miradas inocentes llenas de odio en un parque de atracciones con una bandera de España a los hombros, días después del accidente. He visto manos y puños alzados en lucha de una libertad que, probablemente, ni exista. Ahora mismo te podría enumerar los cientos de ejemplos que inundan mis pensamientos con la intención de defender la cantidad exacerbada de sangre que ha derramado esta bandera en tiempos anteriores. ¿Ya nadie recuerda la historia que hay detrás de cada monumento escondido en Madrid, por ejemplo?

Siempre que viajo a Madrid y paso por el Arco del Triunfo, encuentro a gente sacándose fotos ante tan “maravilloso” monumento. Y ya no sólo ocurre aquí, sino en otras ciudades, lugares, países. Sin pararnos a pensar antes si lo que estamos haciendo es un hecho digno de recordar o una ofensa para las víctimas que se encuentran detrás de ese monumento. Y aún hay quien expone en su teoría que la historia no sirve para nada, porque lo hecho, hecho está y no hay solución para volver atrás.

La ubicación del Arco de la Victoria tiene un significado en torno a la batalla de la Ciudad Universitaria dentro del contexto histórico de la Guerra Civil Española. Lo más cruento de la batalla de Madrid, a la que también se la conoce como la defensa de Madrid, se produjo a escasos metros de su actual emplazamiento. Se trata de una tradición de la arquitectura romana para conmemorar la victoria bélica y saludar a los ejércitos victoriosos que entraban a la ciudad. ¿Realmente es este hecho bélico digno de ser recuerdo, o simplemente hacernos una foto para recordar haber estado aquí?

Pero, no toques, ¿por qué tocas?

Me da mucha rabia tener que escribir este artículo en pleno siglo XXI, cuando problemas como éste deberían no haber existido nunca. Hace un par de semanas salió a la luz el caso de violación de una chica de 18 años por cinco chicos que se hacen llamar “La manada” en los Sanfermines de 2016 y hasta hace nada, no se celebró el juicio en donde se castigaría a los culpables. Me parece irónico que, ni siquiera la justicia de mi país, ponga fin a esta cruda realidad.

Hay quien sigue demostrando la inocencia de los violadores con preguntas de índole machistas acusando a la joven de estar allí. Y por desgracia no estoy hablando de un solo caso, sino del día a día en una sociedad donde perdura el heteropatriarcado y, en donde, se sigue viendo a la mujer como objeto sexual del hombre. Hay quien sigue cuestionándose sobre la lucha constante por la igualdad de género, defendiendo que ya existe esa misma igualdad sin pararse a pensar en los pequeños detalles que hacen que la realidad sea otra muy distinta, y aún estemos a kilómetros de esa situación. Hay quien se escuda frente a las estadísticas de violencia de géneros, violaciones y abusos sexuales por parte de chicas, con preguntas que defienden a ese pequeño porcentaje que también sufren los chicos. Y no lo pongo en duda, como tampoco les quito la razón, porque al fin y al cabo esto no se trata de una cuestión de números ni de estadísticas, sino de vidas humanas que están en juego.

Y a todo esto, en su mayoría son chicos los que piensan así, pero también hay más de una mujer con este tipo de pensamientos. A decir verdad, y teniendo en cuenta que todos convivimos, como ya he dicho anteriormente, en una sociedad donde permuta el heteropatriarcado, absolutamente todos, tenemos pensamientos tóxicos machistas y homófobos que nos hacen mirar por debajo a a quien no comparte estos atributos o estereotipos. Y todo esto, por desgracia, empieza en la educación, bajo un sistema educativo mediocre que nos educa en el sexismo y en valores culturales tan básicos y fácil de cambiar como educar en la fuerza a los hombres y en la simpatía a la mujer. Quizás, empecemos a educar a los más pequeños podremos empezar a construir un mundo mucho más sano, justo y humano.

República Catalana

El pasado viernes 27 de octubre el Parlament aprobó en ausencia de la oposición la resolución para declarar la Independencia y abrir un proceso constituyente que terminase con la aprobación de la Constitución de la República.

Se ha proclamado en definitiva la independencia de Catalunya. En cambio, siento más lástima que alegría. No por su independencia, ni porque ahora seamos una comunidad Autónoma menos de nuestro país, y todo lo que esto conlleva en gastos. Por este aspecto, sonrío y soy feliz. Me pongo en pie, vitoreo sus nombres y aplaudo. Aplaudo por la libertad de un pueblo y porque su futuro esté en sus manos. Nadie quiere su potestad en manos de quien dice representarle y no se pronuncia en su nombre.

Escribo estas líneas días después de todo lo ocurrido, velando su luto y llorando en silencio. A partir de este momento, Catalunya ya no pertenece a España, ni tampoco a la Unión Europea. Catalunya sigue sin ser un país, y hasta que lo sea, pueden llover años. Antes de que eso ocurra, se tiene que celebrar un consenso entre todos los Estados europeos y llegar a un acuerdo entre ellos.

Realzo mi voz y vuelvo a decir: No estoy mal porque se haya pronunciado en definitiva su independencia, sino por todo lo que esto conlleva, porque sin darse cuenta, Catalunya cada vez está más hundida.

 

 

 

Descansa en paz.

 

Parlem

Lo que está sucediendo hoy en Cataluña por la lucha ya no de su independencia sino de su derecho a voto, no tiene ni nombre. Hoy, nadie se ha ido del país, hoy habéis echado a patadas a Cataluña de vuestra patria. Y claro que no estoy a favor de la independencia catalana, pero sí de su derecho a voto. No hay democracia sin urnas. Hoy no ha ganado nadie, hoy hemos perdido todos. Decís que vivimos en una sociedad libre y democrática, y no se os ocurre mejor forma de resolver un problema que lincharos a ostias. La violencia nunca bajo ningún concepto ha sido ni será la solución de nada. Y cierto es que hayan manipulado las imágenes que se han viralizado tanto en medios tradicionales como en las redes sociales para venderte una realidad falsa. Pero, tampoco es motivo para echar la culpa al otro bando.

Antes que naciones, países, ciudades o pueblos somos personas. Y los valores humanos deberían estar por encima de todo lo demás. Apoyamos a nuestra patria colocando la bandera que nos corresponde en nuestro balcón o alzándola por los altos con todo nuestro orgullo; para ganarnos voz y voto en una sociedad que ya nadie escucha por encima de su palabra. Ahora mismo, siento entre pena, vergüenza y asco por mi propio país.

Lucha por tus ideales sin que estos maten a nadie. No se trata de trazar fronteras entre naciones sino de trazar horizontes entre culturas, valores y derechos humanos de los civiles. Hoy, España no llora el luto de Cataluña, hoy lloramos por la falta de libertad que tenemos todos. No se trata de estar a favor o en contra de nada ni nadie, se trata de respetar a quien no comparte nuestra opinión.

Por eso, hoy escribo estas líneas desde algún lugar de España que llora en nombre de Cataluña, por apoyar a quien lucha por su voto. Hoy escribo estas líneas para reivindicar la independencia de los idiotas. Lucho por la independencia del que no piensa como yo y me falta al respeto. Lucho porque sea el pueblo el que tenga voz y voto para decidir sobre su futuro, y no le sea impuesto. Lucho en contra de un Gobierno que no me representa y se justifica con males peores. Lucho por mis ideales y mis principios. Y a esto, ¿le llamáis democracia?

 

Mucha fuerza, Cataluña. No estás sola.

El escándalo de Rato y la nulidad del ERE de Coca Cola

El tribunal supremo declara la nulidad del ERE de Coca Cola y, partiendo desde un principio, el ERE (o expediente de regulación de empleo) es una medida que toman las empresas, o los responsables legales de los trabajadores, para solicitar la suspensión o reducción de la jornada de trabajo por causas económicas, técnicas, organizativas, de producción o de fuerza mayor o por extinción de la personalidad jurídica del contratante. En otras palabras, el ERE supone un despido colectivo.

El Tribunal Supremo ha anulado en el mes de  Abril del pasado año el despido colectivo en el Grupo Coca Cola en un fallo que confirma la sentencia de la Audiencia Nacional que consideraba vulnerado el derecho de huelga de los trabajadores; quien ya declaró el pasado mes de junio la nulidad del despido de los 1.190 trabajadores que puso en marcha Coca-Cola Iberian Partners, de los que finalmente ejecutaron 821. La sentencia, por su parte, resuelve además dos extremos de carácter procesual: la condena a la readmisión debe llevar unida la condena al abono de salarios de tramitación. En la sentencia de despido colectivo resuelve que es directamente ejecutiva, como consecuencia de la modificación legal de 2013 (art. 247.2).

La multinacional ha declarado que se respeta el fallo del Tribunal Supremo y que, en cuanto reciba oficialmente la sentencia, lo estudiará con detalle como también su manera de ejecutarla y desarrollar así mismo el desarrollo de la compañía. Indicando a su vez, que todos los trabajadores que solicitaron la readmisión de su puesto de trabajo siguen dados de alta en la Seguridad Social y siguen cobrando por su servicio. Por último, Iberia Partners, afirma que Coca Cola es un proyecto que da empleo directo a más de 4200 trabajadores.

A las dos semanas después, salió en las noticias destapando la verdad del caso y en donde se podía ver cómo detenían a Rato, una orden llevada a cabo por el Ministerio de Hacienda que, dirigía Montoro y, dada su magnitud, tapó a otras que quedaron renegadas a un segundo plano. Lógicamente, un ex vicepresidente del Gobierno detenido por fraude fiscal.

Ese mismo día se declaró la nulidad del ERE de Coca Cola el cual fue diseñado horas antes por la consultora fundada por el ministro Montoro, invitando a la propia empresa a llevarlo a cabo; mientras el propio Ministerio fue quien acusó y ordenó (casualmente) la detención de Rato.

 

Una noticia que ya tuvo su importancia en su tiempo y me apetecía compartir ahora mismo. Simplemente.

Fracaso a todo riesgo

No comparto la idea que nos intentan inculcar desde pequeñitos familiares y colegios. Estudia para sacar buenas notas y tener un trabajo estable del que me haga vivir bien pero en cambio, mi única esperanza sea vivir en un sábado constante para no hacer nada. Llámame rara, friki o dime lo triste que es mi vida cuando digo que mi objetivo en ella es entregarme en alma y cuerpo a lo que me apasiona. Mi tiempo es más valioso que el dinero que pueda llenar mis bolsillos.

Lo mismo ocurre con el miedo a fracasar y la maldita manía de compararnos los unos a los otros por la cifra que se pueda sacar en un examen. Un número que en la mayoría de las veces a mí personalmente no representa ni el 10% de mis conocimientos. No soy menos que aquel que colecciona matrículas por el simple hecho de estudiarlo absolutamente todo.

Por qué no descubrir las aptitudes de cada alumno y potenciarlas. Para qué sirve saber que dos más dos son cuatro si luego no me explicas en qué situaciones puedo emplear esta fórmula matemática y tengo que ser yo la que muestre interés en saber por qué eso es así. Por qué el arte o cualquier otro trabajo creativo es menos que una ingeniería o medicina. Nadie se puede hacer a la idea de cuántas veces he tenido que escuchar que “sin un título no vas a ser nadie en la vida” y sinceramente un título, al menos para mí, no acredita a nadie nada. A día de hoy cuento con un alto conocimiento en cada una de las herramientas de Adobe y desde ya con un amplio portfolio que recoge mis mejores trabajos en distintas áreas disciplinarias demostrando así los mismos dotes que aquel diseñador o artista visual graduado en bellas artes.

No pretendo quitar valor a la formación académica porque está claro que tiene su importancia, sin olvidar siquiera que te abre muchas puertas tanto en el futuro laboral como a la hora de decidir seguir formándote de la mano de profesionales, pero ya no es suficiente disponer de un título universitario para encontrar empleo. Las empresas cada vez más dejan a un lado los títulos y te ponen a prueba en cuanto a conocimientos y habilidades. En mi opinión, ha de ser igual de importante la formación autodidacta que la académica, porque a pesar de aprender más lentamente en la mayoría de los casos, su aprendizaje es igualmente efectivo.

Me hablan de lo poco que sé y de las muchas posibilidades que tengo de fracasar en lo que verdaderamente me gusta hacer y se me da bien. Por qué no incentivar más a la creatividad y ayudar a su fomento en la educación. Puede que solo sea yo que pienso así, pero siempre he creído en el aprendizaje ensayo-error y sólo mediante los fracasos se alcanza realmente las metas.

Sinceramente, no me importa mucho lo que puedan pensar de mí los demás al decir lo previamente dicho. Por desgracia sólo unos pocos comparten mi filosofía de vida y entienden mi afán de superación. Como bien escuché en una de las jornadas de Publicatessen de este año: “Una persona de éxito no es aquella que triunfa allá por dónde pase sino una persona que siempre tiene un proyecto en mente en el que trabajar” y a cada objetivo más difícil de conseguir que el anterior.

Da igual cómo sean de grandes tus metas, que si tus intenciones son buenas y van ligadas al esfuerzo, la constancia y la dedicación, son posibles. Intentarlo nunca ha estado de más, y si ya tienes el ‘No’ no sé qué tienes que perder. Ten en cuenta que el vaso siempre está lleno: si no es de agua, es aire. Sólo es cuestión de actitud, piénsalo.

Todo es posible y si no es así, tan sólo son excusas.

¿Periodismo basura?

Muchos hablamos de la telebasura ya incluso con más cotidianidad, haciendo hincapié en esos programas televisivos que para lo único que sirven es para perder el tiempo. Puro entretenimiento, y permíteme dudar de esto último. Pero, ¿cuántas veces hemos hablado del periodismo basura? ¿Acaso éste no existe? Es otro medio más, como la televisión.

Quién no ha leído alguna vez una noticia falsa y, lo peor de todo, no ha creído en ella. Al fin y al cabo, es la prensa; ya sólo por eso, es una fuente de fiar. Y debería ser así pero dudo mucho que no haya noticias que no sean del mismo género que todos los programas de televisión de los que he empezado a hablar en este artículo sin ni siquiera mencionarlos. Además, hay noticias de mayor importancia que, día a día, pasan desapercibidas en los medios.

Que, para lo único que están es para ganar audiencia y, joder, si lo consiguen. Noticias que no pasan desapercibidas en todo el mundo, en las que se suele creer más. Y, según todos, algo es de fiar por el simple hecho de “ser relevante” sin que esto sea aportar un valor al conocimiento ni generar opinión en el pueblo. Hablamos de prensa como un equipo técnico que se encuentra detrás con profesionalidad, y recurre para cada noticia a fuentes fiables. Sin darnos cuenta, que lo único que nos venden son mentiras que venden.

En cuanto vemos un titular nunca pensamos en lo falso de la noticia. Y puede ser que no tengamos obligación de hacerlo, pero sí sería recomendable dudar de todo. Absolutamente, todo. Que, prácticamente, viene siendo lo mismo. Y ojo, no soy periodista. Ni me dedico a ello, ni lo estudio, ni lo pretendo ser. Pero te pido, querido lector, por favor, no tomes mi palabra en vano. Préstame al menos unos segundos de tu tiempo. Hay quienes buscan ganar audiencia y, para ello, llaman la atención con lo que el público quiere leer. Aunque no sea real. Aunque sea una mentira de la que todos sepan su verdad. Al igual que también hay titulares inciertos y lo peor de todo, se excusan con un “tan sólo es un titular, qué te importa si lo importante está en el cuerpo de la noticia” y podrá ser cierto, pero para leer esa noticia antes habrá que llamar la atención del lector. Un titular que todos leen y se queda el 90% de la gente.

Reflexión absurda

Durante toda mi vida estudiantil siempre he visto como algunos iban con la cabeza bien alta por ser del grupo de ciencias, otros sentían algo de rabia al ser de letras y que éstas no “fuesen” (ni sean) tan valoradas como las ciencias e incluso, a otros que pasaban desapercibidos al estudiar las ciencias sociales, que curiosamente no están relacionadas con éstas últimas. Para que me comprendas, es igual de estúpido que si una de las dos modalidades de ciencias porque no se “parecen” en nada. Ni tampoco entiendo la manera en que tienden a juzgar subjetivamente el grado de dificultad que tenga una modalidad o itinerario. No sé, cada uno elige según sus intereses y prioridades; y, dentro de ahí, pues en función de si se le da mejor o peor ya es cuestión de echarle más o menos horas. Digo yo.

Siempre he escuchado a algún listillo de ciencias decir que sus materias son mejores por el hecho de que son de la rama científica. Porque las ciencias mueven el mundo y las letras no. Quizá, las letras no lo muevan pero sí les da un sentido. Ni tampoco se paran a pensar antes de hablar y decir eso de “puf… es que el latín y el griego no sirven para na’ no lo habla nadie” Claaaaro, que hacer una raíz cuadrada o calcular una integral es mucho más importante, cierto. No es por sumar o restar importancia a X materia, sino por darle a todas la misma que se merecen. Y parte de culpa la tienen los colegios e institutos por hacer ver a aquel que se distrae más de la cuenta, no presta interés al dedicar más tiempo a dibujar en su cuaderno que a las explicaciones del profesor, que es un idiota. No vale nada. No, mire. No es que yo no valga nada, es que tú estás olvidando eso otro en donde soy yo bueno. Porque para memorizar datos, fechas y autores ya está Google para buscar la información. No es más listo aquel que le llama más la atención el diseño industrial o la arquitectura como la medicina, que aquel otro que desea ser escritor, pintor o músico.

No es despreciar ni dejar de compartir una idea u opinión, simplemente respetar las de los demás aunque no sean de nuestro agrado. Aunque no nos llame la atención, ni de lejos. Probablemente tú tengas unos criterios a la hora de elegir estudios que para otra persona es totalmente una locura o un error. Para ti puede ser más importante tu dinero que tu tiempo, y por eso prefieres mil veces un trabajo que aunque no te guste te pagan una pasta; pero, para mí, por ejemplo, no. Al fin y al cabo, el tiempo es lo más valioso que tenemos, elige ese trabajo que incluso estarías dispuesto a hacer gratis.

En resumen, valoramos desde nuestro punto de vista, sin tener en cuenta que toda realidad es subjetiva. Empecemos a preocuparnos más por nosotros, y a mirar menos al resto por lo que hagan o dejen de hacer. Por eso, me gustaría terminar esta entrada con una crítica hacía los colegios e institutos porque, y como ya he dicho antes, son ellos los que desde niños nos inculcan la importancia que tiene cada materia dentro de esta sociedad. Y por ende son los culpables de todas los perjuicios y etiquetas que solemos portar prácticamente durante nuestra niñez y adolescencia hasta que nos hacemos mayores. La importancia que se le dé a algo viene de la mano de la atención que se le preste.

Falso rescate

Hemos sucumbido a esta peste de naufragio cultural en el que navegamos hoy sin saber muy bien hacia dónde nos dirigimos. Un naufragio increíble (en el sentido pésimo) e independiente de la realidad. Echamos la culpa de la situación a la crisis económica en la que estamos inmersos, quejándonos bien fuerte de ello pero sin llegar a mover un sólo dedo hacía nuestro interés; y, probablemente, no sea una crisis económica la que nos afecte sino una crisis de valores, dando lugar a dicha catástrofe. El problema no es que ya nadie lea (qué también), el problema está en que ya apenas se venden libros. Antiguamente, y puedo estar hablando de una década antes, cuando alguien se compraba un libro era porque de verdad le apetecía leer, porque tenía empeño en el libro. Ahora si lees, es por obligación (en la medida que sea) para aprobar un examen más del curso, y esto en el mejor de los casos.

Los teatros apenas llenan un tercio de la mitad del público que prefiere invertir en el botellón (término empleado por los jóvenes refiriéndose al consumo de drogas y alcohol en un determinado establecimiento, mientras intercambian miradas, deseos, peleas y, sólo en algunos casos, alguna que otra interacción social). No podemos permitir que, a día de hoy, sea más económico emborracharnos que asistir a un festival de música, a una galería de arte o comprar un libro. Hablo de música clásica y tendemos a asociarla con lo gris, lo aburrido. Muchos dicen que “la música clásica no vende” pero debo recordar si se vendiera el Pop o el Rock como se vende la música clásica, éstos tampoco venderían.

Hablo de música clásica y todos pasan de largo entre risas como si no fuese con ellos; tendemos a tener una concepción por lo clásico un tanto particular (o extraño), asociándolo con lo gris, con lo aburrido. Por ende, nos excusamos con que la culpa es de los jóvenes que ya no leen lo mismo que se leía antes; pero nadie hace nada para evitar tal fracaso. Tan sólo celebramos una feria del libro, en Abril, en conmemoración a algunos genios literatos, y ya es suficiente.

Puede que no haya interés por la lectura, pero ahí estás tú para crearlo. Recuerda que,  el perdón no sirve de nada si no arreglas lo que has roto. Y, en lugar de querer cambiar la situación buscamos todos los medios posibles para convencer de que no hemos sido nosotros quienes tenemos la culpa de que las cosas hayan terminado como han acabado. Aunque sea mentira, y sigamos mintiendo. Por qué incitar a la ignorancia, cuando podemos partir de ella misma hasta hacer entrar en razón. Hasta entonces, sigamos aplaudiéndonos (o hagamos como que aplaudimos) y tengamos en cuenta que el eco sigue siendo más fuerte, que nos llega a ensordecer tanto que nos creemos que nadie dice nada; cuando en verdad, estamos al borde del abismo.

Mi primer artículo

Este blog surge debido al ambiente generado por diversos factores (la crisis económica, el paro…) de los que no se para de habla en la sociedad; y la necesidad de inculcar mi propio pensamiento y visión del mundo al respecto, con el pequeño nombre que poseo. En el mismo, iré publicando artículos propios sobre política, economía, sociedad, poesía, filosofía… todos ellos serán de uso, consumo y beneficio libre, a excepción de los poemas que estarán registrados en la propiedad intelectual.

El comportamiento de los políticos haciendo referencia a la cultura, la devalúan y nos dificultan así a pasos agigantados el acceso a ella. Nuestra manera de concebir la realidad en estos momentos, y la manía que tenemos de callar todo aquello que sólo conseguimos mediante el voto y la palabra (teniendo también otros muchos canales y medios para hacernos llegar y, en cambio, no hacemos nada); ignorando así el desastre en el cual nos vemos sucumbidos. Mientras nos echan la culpa de que “la crisis” ha sido causa de haber gastado por encima de nuestras posibilidades en tiempos anteriores, por ende, nos intentan tranquilizar año tras año al decirnos que estamos “saliendo” de ella. Tengamos en cuenta que la burbuja inmobiliaria estalló en el 2007 y, a partir de ese año, la tasa del paro o desempleo no ha parado de crecer, e incluso en algunas provincias han duplicado su propio porcentaje, las cotizaciones continúan bajando, devaluando por otra parte el euro frente a las demás monedas internacionales y, por consiguiente, los valores en bolsa continúan cayendo. Políticos y banqueros culpan con mayor frecuencia al sector público y a las familias de las pésimas condiciones en las que nos encontramos ahora; cuando, momentos críticos como, puede ser, el rescate financiero de Bankia hundieron aún más la economía española.

Los telediarios ya sólo dan malas noticias sin prestar un mínimo interés a aquellas que posean connotaciones positivas. Me parece increíble que, en las noticias, también se dediquen a enmascarar la realidad con el fin de ganar audiencia, en vez de informar sobre lo que ocurre en el mundo.

Nos alarmamos al ver que un actor, músico o cualquier artista recoge su premio, y enfadados con nosotros mismos apagamos la tele y nos vamos directos a la cama esperando a que el día siguiente sea mejor. No somos nosotros, quizá, si lo fuésemos ese premio si fuera merecido; por ende, insultamos en vano. ¿Y si en lugar de emplear nuestro tiempo en maldecir el bien ajeno nos dedicásemos a trabajar más? Empezaríamos a conseguir grandes recompensas y premios. Estoy casi segura que esa cifra crecería notablemente si nos volcásemos de lleno en nuestro trabajo y dejásemos de envidiar la recompensa de los demás. Para que me entiendas, nombro a unos cuantos genios desde las distintas áreas de disciplina:

Charles Chaplin, Ludwin Van Beethoven, Wolfgang Amadeus Mozart, Rubén Darío, Antonio Machado, Federico García Lorca, Rafael Alberti, Salvador Dalí, Pablo Ruíz Picasso, Miguel de Cervantes, Pablo Neruda, Gustavo Adolfo Bécquer, Juan Ramón Jiménez, José de Espronceda, Dámaso Alonso, José Zorilla, Pedro Calderón de la Barca, Andy Warhol… etc.