Parlem

Lo que está sucediendo hoy en Cataluña por la lucha ya no de su independencia sino de su derecho a voto, no tiene ni nombre. Hoy, nadie se ha ido del país, hoy habéis echado a patadas a Cataluña de vuestra patria. Y claro que no estoy a favor de la independencia catalana, pero sí de su derecho a voto. No hay democracia sin urnas. Hoy no ha ganado nadie, hoy hemos perdido todos. Decís que vivimos en una sociedad libre y democrática, y no se os ocurre mejor forma de resolver un problema que lincharos a ostias. La violencia nunca bajo ningún concepto ha sido ni será la solución de nada. Y cierto es que hayan manipulado las imágenes que se han viralizado tanto en medios tradicionales como en las redes sociales para venderte una realidad falsa. Pero, tampoco es motivo para echar la culpa al otro bando.

Antes que naciones, países, ciudades o pueblos somos personas. Y los valores humanos deberían estar por encima de todo lo demás. Apoyamos a nuestra patria colocando la bandera que nos corresponde en nuestro balcón o alzándola por los altos con todo nuestro orgullo; para ganarnos voz y voto en una sociedad que ya nadie escucha por encima de su palabra. Ahora mismo, siento entre pena, vergüenza y asco por mi propio país.

Lucha por tus ideales sin que estos maten a nadie. No se trata de trazar fronteras entre naciones sino de trazar horizontes entre culturas, valores y derechos humanos de los civiles. Hoy, España no llora el luto de Cataluña, hoy lloramos por la falta de libertad que tenemos todos. No se trata de estar a favor o en contra de nada ni nadie, se trata de respetar a quien no comparte nuestra opinión.

Por eso, hoy escribo estas líneas desde algún lugar de España que llora en nombre de Cataluña, por apoyar a quien lucha por su voto. Hoy escribo estas líneas para reivindicar la independencia de los idiotas. Lucho por la independencia del que no piensa como yo y me falta al respeto. Lucho porque sea el pueblo el que tenga voz y voto para decidir sobre su futuro, y no le sea impuesto. Lucho en contra de un Gobierno que no me representa y se justifica con males peores. Lucho por mis ideales y mis principios. Y a esto, ¿le llamáis democracia?

 

Mucha fuerza, Cataluña. No estás sola.

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