Mucho “lololó” y poco patriotismo

Felipe VI y compañía mientras sonaba el lololó el 21/04/2018 | Vía

España tiene un problema con su lololó

La pitada al himno nacional, o “de todos los españoles”, se ha convertido en una tradición igual de consagrada que la siesta, las cañas de después del curro (menos mal que lo bueno no se pierde), la corrupción de los representantes (electos y no electos) o el maltrato animal en forma de “festejos nacionales”. Y es que a este ritmo, no escuchar una sonora pitada al himno una vez al año es algo raro para los españoles. Si no se produce es como si nos “faltase algo”…

No hay manera de que los españoles nos aprendamos nuestro himno,  ¡y eso que no tiene letra!

Hay que matizar que España se reconoce como Nación indivisible al tiempo que garantiza la autonomía de las distintas nacionalidades de su territorio. Es algo complicado, sí. La Constitución del 78 se realizó bajo esa tendencia postmoderna de juntar términos incompatibles en una misma expresión: “monarquía parlamentaria”, “democracia representativa”, “canción y verano” o, a partir de 1999, “Ana Obregón y posado”. Por mucho tiempo que lleven ahí, no ha dejan de chirriar.

A pesar de Marta Sánchez, el himno de España no tiene letra.

Y, precisamente, eso es lo que ocurre cuando suena el himno y la gente lo tararea. Lejos de cuestionar cualquier sentimiento patriótico (no soy quien para hacerlo pues todos somos carne de cañón en todo), llama la atención el desaguisado que SIEMPRE sale de aquello. No hay manera de que los españoles nos aprendamos nuestro himno,  ¡y eso que no tiene letra! Sí, a pesar de los numerosos intentos a lo largo de la historia y por mucho que se empeñe Marta Sánchez, España mantiene un “himno sin letra”; otro de esos conceptos contradictorios que sólo compartimos con Bosnia-Herzegovina y San Marino… Por cierto, si haces clic aquí puedes ver un interesante análisis técnico que hizo un youtuber sobre el tema.

Qué, ¿no me crees? Observa el siguiente vídeo:

Se produjo el pasado 23 de marzo en el Wanda Metropolitano, cuando “la Roja” vapuleó a la selección de Argentina. ¿Notas algo “raro”? También pasó en la final de la Copa del Rey de este sábado (en el mismo estadio, además). Aunque es verdad que, en esta otra ocasión, los pitidos formaron parte de la “melodía”. Aún así se puede apreciar:

¿Tampoco te has dado cuenta? Ya te lo digo yo. No hay manera de seguir la melodía del himno. De la primera estrofa musical se pasa directamente a la tercera, mientras que la segunda nos la comemos con patatas. Peeeeeeer favor, ¡que no hay letra! No puede ser tan difícil, de verdás…

Mi profesora de historia se quedó callada cuando le preguntaron por el origen y significado de la bandera de España.

Esto me recuerda a lo que le pasó a un compañero de instituto (madre mía, pues no ha llovido…) cuando, movido por su curiosidad patriótica, le preguntó a nuestra profesora de historia cuál era el origen y significado de la bandera nacional, la rojigualda. Antes, la docente nos habló del significado de la bandera de Francia (los tres Estados, la Revolución, el pueblo, etc.) pero con la nuestra se quedó muda. Tal vez quería evitar la, casi automática, identificación con el régimen franquista (periodo en el que se produjo la mayor, y no única, propaganda nacionalista-españolista), o tal vez no supiera el mito que hay detrás de ella.

Si bien fue adoptada por trámite administrativo a finales del siglo XVIII ante la necesidad de distinguir los buques en alta mar y así evitar el “fuego amigo” (hasta hace poco casi todas las banderas navales tenían un fondo blanco y un escudo real muy parecido), su autor se inspiró en la bandera de Aragón. La leyenda cuenta que ésta fue “bordada” por Wifredo I que, antes de morir, estiró su mano ensangrentada sobre su escudo de armas dorado para, acto seguido, decirle a su ayudante que siguiese con la lucha por la libertad de lo que más tarde serían los condados catalanes; y ahí dejó la marca rojiza de sus cuatro dedos (igual que eran cuatro las rayas de la bandera de la futura Corona así como la de sus reinos y condados). Dos de esas rayas fueron adaptadas en la bandera del Estado y después, durante un largo recorrido temporal, se añadieron los diferentes emblemas de cada reino hispánico para que fuesen representados sobre una misma insignia dorada, como el escudo del guerrero…

No. Mi profesora no dijo nada de eso. Se quedó callada… Una profesora de historia en bachillerato que no supo explicar el significado de la bandera de España. Pero no es la única, puesto que nadie es capaz de seguir la melodía un himno sin letra.

Rechazamos lo que somos y, lo curioso, es que ni siquiera sabemos qué somos…