Sobre LARRA e INTERECONOMÍA

Señor Méndez-Monasterio, he reservado mi columna más olvidada e íntima para aludirle en la reflexión de hoy. Confío en que esta pólvora fragante procure una respuesta (aunque, claro, yo soy menos aún que el Larra que denuesta en aquel artículo ocioso; ¿lo recuerda http://gaceta.es/noticias/tumba-periodismo-12122015-1157?)

Como en duelo caballeroso de los que tanto se felicita: elija el medio.

 

“¿Por qué no, a veces, destriparse a lo samurái (Mishima), y que la misma mañana que viene a teñir de púrpura mis cortinas os salpique a vosotros? Hoy hay misterior que celebrar, ¡y gana en estatura conforme pasan las horas! Solo que la necesidad de vomitar no se me ha ido ni con cafés ni con un polvo ni con la cuña de queso Boffard que he mangado en el súper. Responsables del desorden son dos grandes tertulianos literarios de Intereconomía, que en esta última madrugada (y ya instalándome irremediablemente en Fígaro) blasfemaban su ponzoña en un sketch repuesto (los falangistas Eduardo García Serrano y su bufón contrafóbico KIKO MÉNDEZ-MONASTERIO). Vale, entiendo que algunos os sustraigáis ya de este post, vale. Que yo sigo. ¡Cuánto asco de España! La semivigilia me daba su imagen activa, en conversación regalada, considerando a un Wilde, a un Salinger, a un Twain… ¡y tan convincentes resultaban! Pero qué reviento de válvula, amores, amogs, cuando encontraba uno de pronto el matiz reaccionario de la velada, la veta de nauseabundismo, soterrada en una loa a las novelas caballerescas, a la recurrente referencia de honor en tal o cual personaje de ficción, soterrada en la idea señalada y tergiversada de que “todas las novelas España” / “todas las bondades España” / “cualquier talento literario España”. ¡Cómo se os ve el plumero, y cómo equivocáis vuestro lugar en el mundo!

Lo cual que he amanecido, he llevado a mis hijas al colegio, me he sentado a trabajar. Todo para advertir que no estaba borracho, y que, efectivamente, la marca España sólo hace que removerlo todo, centrifugarlo, para que nadie tenga nunca idea de dónde cojones se encuentra.

Y a este arrebato le ponemos firma Larra, Kiko Méndez-Monasterio y su Gaceta (lean) y yo, que soy un formidable cabrón con ínfulas”.

 

 

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