Día 12




Diario cuarenténico
Día 12

No he parado en todo el día. Me he levantado antes de las 9:00 h y ya ha anochecido. Prepara el desayuno, la colada, plegar la ropa, higienizar envíos de Amazon, hacer comida, ir al super, descargar compra, revisar Día11, poner la frase nueva, y, ahora, contarte que más ha pasado.

La verdad, hoy no he mirado ni una sola vez por la ventana ni tan siquiera he recordado que estábamos en cuarentena sanitaria hasta que he visto que el vecino de enfrente tendía la ropa en la terraza y daba vueltas y vueltas –como un recluso— por todo el perímetro. He recordado la tragedia que nos envuelve y cuyo fin aún no se atisba en el horizonte. Viéndolo, pensaba: «A que me chivo». Es broma. Me ha gustado mirar. Lo mismo que al dueño del ático cercano; mola un montón. No obstante, tiene un fallo: es un cuarto y los que vivimos más altos podemos observarle de cerca porque la calle es estrecha. Por la noche atisbo su estantería repleta de libros. Donaría los míos. Pero J los adora y no voy a darle un disgusto. Ciertamente creo que nos hemos vuelto tan voyeur como James Stewart en La ventana indiscreta.

Sabes, opino que la falta de movilidad es algo que no conocían las personas de a pie. Solo los presos y los crónicos habían experimentado en sus carnes lo que significaba un confinamiento. Bueno, y los raritos como yo, también. Soy un pelín Aspergen o tal vez un puntito autista. Esto es un secreto: nadie lo sabe. Mi vida ha corrido paralela a las personas que me rodeaban; me agrada la soledad desde siempre. Estoy más cómoda sola que acompañada. Por tanto, no sirve de ejemplo porque es algo que yo elegí.
 

Hace unos meses se lo confesé a una colega y me contestó: «Que no mujer, que no. Solo había que verte cuando presentaste la novela». La primera que escribí y la única que he presentado en público. No lo quiero ni recordar porque la editorial me maquetó el borrador. ¡Qué vergüenza! ¡Es un horror! Bueno, pues eso soltó mi amiga. Y yo le comenté: «Tonta. Qué poco me conoces. Me había tomado dos betabloqueantes, de lo contrario no hubiera dicho ni mu». Se quedó muerta. Y yo me descojoné un buen rato. ¡Ay! ¡Qué tiempos!

En la TV escuhé decir a una consagrada de las letras que para ella no era ningún esfuerzo estar recluida porque cuando escribe una novela esta mucho tiempo aislada. ¡Anda ya, bonita! ¿Cómo puedes comparar la soledad buscada con la soledad forzada? Bueno, cada uno es como es. Desde luego, no caso con ese tipo de individuos.  Luego están los muertos. Sí, los muertos. No puedo desprenderme de ellos, como si los conociera a todos, aunque solo sean una cifra que nos dan o una noticia que leo. Lo pensé, Dicu, te juro que lo pensé.

Cuando he ido a Consum llovía mogollón, pero se agradece salir un rato. Las calles estaban desiertas, no he tropezado con nadie y solo el vehículo de la policía paseaba por la calzada. Iba con el carro, guantes de nitrilo –aún me quedan algunos pares— y mascarilla caca de las que no hacen nada e incomodan mogollón. La he tiré cuando regresé a casa…  necesito una. Las de Amazon llegan dentro de una veintena de días y las de Aliexpress, ídem. Buscaré a ver si la encuentro en algún sitio legal en el que no me timen ni por calidad ni en el precio. ¡Cuánto me apena ver cómo las personas se aprovechan de la situación! Son unos cabrones.

En el super había poca gente. Lo cual he agradecido. Además, estaba bastante surtido. Menos papel del culo o similares, he encontrado de casi todo. Pero, de eso, nasti de plasti. Al final nos secaremos el trasero a la antiguo –con piedras— o a la francesa –pipi o caca y lavada de bidet—. Los compradores manteníamos las distancias marcadas por el Ministerio de Sanidad; es triste. Estamos rígidos y nerviosos, y, admemás, se palpa el miedo en el ambiente. No obstante, siempre encuentras algún tocahuevos que se acerca más de la cuen. No sé cómo interpretarlo; a lo mejor quería decir: “No me da miedo na” o “toi contagiaó y te lo voy a pasá” o “boba que toi limpio como una patena”. Jijijiiii… A saber.

Me voy a escuchar el informativo. 

¡Terror! El bicho, se ha mantenido un poco estático, aunque hay muchos fallecidos y más contagiados y en Italia que llevaban cuatro días respirando, hay un repunte. David Cronenberg sí fue un visionario. Solo hay que ver su peli Contagio para comprender qué está sucediendo.

@Anna Genovés 


jueves 26 de marzo de 2020



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