Día 9



Diario cuarenténico

Día 9

El despertador ha sonado a la 10:10 h. Estaba despierta desde hacía rato, pero no me apetecía levantarme, ¿para qué? el día seguía gris y turbio, repleto de amargura. En el espejo del cuarto de baño he visto la sombra de alguien que un día fui yo. Puse una sonrisa sardónica por aquello de soy una mujer fuerte y valiente, pero, no. Soy cobarde y llevo las bragas con un palomino del año uno –que decía mi madre—, tengo miedo.

En el salón, el silencio era sepulcral, y, a lo lejos, una lechuza ululaba como un eco lejano que golpeaba los edificios. Mi madre otra vez. Cuando íbamos al cementerio siempre había lechuzas escondidas, pero es la primera vez que la oigo en la ciudad. Quizá siempre ha estado oculta o es la mascota de algún vecino gótico… Supongo que el ruido habitual de la ciudad apagaba su canto. Ahora, lo amplifica. De todas formas, me desagrada, dicen que es un pájaro de mal agüero, y, tal y como están las cosas, me mola menos. A ver qué nos depara el día.

Algo tenía que hacer para no sucumbir al tedio; he puesto música heavy a toda pastilla y me he sentido mejor. Ya no estaba en un ataúd gigante repleto de cadáveres, entre ellos, el mío. Creo que dejaré las series de zombis, asesinatos, posesiones y un largo etcétera… ¡Imposible! Siempre me han gustado y unos bichos chinos no me van a cambiar. Quizá no sean chinos… He oído tantas historias al respecto… Que los han creado en diferentes países… Que la misma naturaleza se ha cansado de nuestra imprudencia, avaricia y etcétera…  ¿Qué sé yo?

Amazon ha traído un radiador pequeñajo para paliar el frío –el antiguo se había fastidiado y esta casa es más vieja que yo. O sea, hay una humedad de cojones—. El repartidor lo ha dejado en el ascensor. He abierto la puerta enguantada y enmascarada. He recogido la caja, he desgajado su primera piel y la he colocado en una bolsa de la basura. El resto, otra odisea, no del espacio, sino de la guerra invisible. Si tocas esto, puedes infectar aquello. Pero es el único camino para sacar lo de dentro. Y si tocas aquello, puedes infectar esto. ¡Mierda! Es la pescadilla que se muerde la cola. No tenemos remedio.

Al final te dices a ti mismo que ya eres lo suficientemente psicótica como para emparanoyarte más. Hice lo que pude sin pensar en el mañana y seguí mi camino para lavarte esas manos que parecen de una abuelita nonagenaria. Me duelen a rabiar, están enrojecidas como tomates, cuarteadas y otra vez a lavarlas. Quizá, dentro de poco, estaremos despellejados.

Me dicen que un señor se ha tomado un medicamento para la artrosis y se ha curado, sonrío de veras: ¡es magnífico! Acabo de ver en Instagram diversos vídeos de monitores de mi gym habitual y una amiga ha abierto una sección online para sobrevivir a este varapalo del covid19. Grandes pequeñeces por las que merece seguir adelante. Testigos de que las personas que se adaptan son las que sobreviven o, por lo menos, lo intentan. El día está más que devorado por este no hacer que hace tu vida.

Me voy a merendar y después… ya veré. En el parque hay un triángulo equilátero cuyos vértices son personas con sus perros; están parloteando de lejos. Los canes mueven las colas: están contentos. La ropa de los vecinos se balancea al compás del viento gélido. Me gusta que azote mi cara por eso cuando bajo la basura me reconforta.  Bajo y subo las escaleras andando, es algo que hago desde hace mucho tiempo.

Sí, me ha dado tiempo de repasar un capítulo de mi última novela. Lo he dejado para ver el informativo. ¡Ojalá no lo hubiera hecho! Lo primero que he oído es que han fallecido más de 460 personas en tan sólo 24 h y que la UME ha encontrado –en diversas residencias para la tercera edad— a ancianos vivos conviviendo con sus compañeros fallecidos. Las funerarias no pueden enterrar a todos los difuntos. De momento, España, suma más de 33.000 infectados diagnosticados. Aunque más de 3.000 personas se han recuperado. La OMS avisa: "La pandemia se está acelerando".

Me ha entrado tanto frío que he tenido que levantarme a caminar por el pasillo. Todavía no ha llegado Blade runner, pero llegó Walking Dead.

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@Anna Genovés
Lunes 23 de marzo 2020



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