Espectros en una tierra trizada, de S. Craig Zahler



Desde que descubrimos la película Bone Tomahawk, muchos esperábamos con ansia que alguien tradujera alguna de las novelas de su director, S. Craig Zahler, que además de cineasta es guionista, músico y escritor. Bone Tomahawk era un western con caníbales y con Kurt Russell, una mezcla que los cinéfilos sólo podemos aplaudir. Había crudeza y dos o tres toques de violencia: eran pocos pero, como sucede en el cine de Tarantino, suficientes para dejar al espectador con mal cuerpo. Luego llegó su película Brawl in Cell Block 99, protagonizada por un Vince Vaughn que, en el papel de presidiario, se dedicaba a machacar caras y cabezas sólo con sus puños; algunas escenas me dejaron KO por su nivel de violencia. En breve se estrenará su tercera película, Dragged Across Concrete, donde repite Vaughn junto a Mel Gibson.

Espectros en una tierra trizada (Wraiths of the Broken Land), publicada por Tres Puntos Ediciones, es, como Bone…, un western atípico. El planteamiento no dista mucho de aquella maravilla de Tony Scott (Revenge, inspirada en un relato de Jim Harrison), en la que Kevin Costner trataba de encontrar y rescatar a su amante, prostituida por el marido de la chica, un mafioso mexicano: en esta novela dos hermanas han sido prostituidas en una especie de búnker mexicano y su padre y los hermanos de las chicas forman una partida de rescate para salvarlas. Los personajes son parecidos a los que vimos en Bone Tomahawk: dandis mezclados con rudos pistoleros, con sus contrastes de conductas y de opiniones. Lo que le interesa a Zahler en sus historias es componer personajes de una pieza e introducirlos en circunstancias extremas, en situaciones que les sobrepasan, y ver cómo actúa la gente envuelta en ellos: que la violencia engendra violencia y que quienes no quieren ensuciarse las manos acabarán tomando las armas, y que quienes son crueles lo serán aún más al mezclarse en estos asuntos.

Al igual que en sus largometrajes, aquí también encontramos algunos momentos de extrema violencia, quizá más crudos porque nos los tenemos que imaginar, y la imaginación suele ser más peligrosa que una escena con trucajes. El resultado es explosivo, con diálogos propios de una película, y el fan de Zahler no se la debería perder. Esperemos que sigan publicando aquí su obra. Un fragmento:

-Necesitáis entender nuestra táctica.
-Confiamos en ti –dijo Stevie.
-Tenéis que entenderla completamente –respondió el pistolero–, en caso de que me maten.
-Está bien –respondieron Stevie y Dolores.
-Adelante –dijo Brent, con la certeza de que estaba a punto de escuchar las maquinaciones del mal.
-En un nivel instintivo –dijo Long Clay–, un hombre teme mucho más a la tortura y a la desfiguración de lo que teme a la muerte. Puede imaginar lo que significa ser marcado con hierro caliente, porque se ha quemado antes; puede imaginar cómo es estar ciego, porque ha estado en una habitación a oscuras, tropezando con los muebles; y si alguna vez ha tenido dolor en sus partes íntimas, puede imaginar cómo se sentirá el ser castrado.
«La muerte es muy diferente para él, porque es una incógnita. El hombre puede incluso creer que es el comienzo de un nuevo tipo de existencia, como esas fantasías que entretienen a vuestra hermana».
«Pero el hombre no tiene ninguna ilusión sobre qué tipo de vida le espera a un tipo mutilado y ciego cuyo pene ha sido eliminado».


[Tres Puntos Ediciones. Traducción de José Miguel Martínez]     

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