No son estrellas del rock pero casi: los dioses del Prado en el CaixaForum

Arte y mito, la premisa es sencilla. Y así de sencillo es también el discurso expositivo de la muestra que el CaixaForum de Palma presenta en colaboración con el Museo Nacional del Prado: la mitología griega y romana en el arte. No hay investigación propia, ni una vuelta de tuerca, ni giro conceptual alguno. La exposición presenta simple y llanamente quienes eran esos personajes extravagantes, libidinosos, violentos, envidiosos y tan aficionados a los disfraces y al engaño como los del Olimpo de los dioses. Visto así, entiendo que como argumento puede sonar bastante atractivo para el público potencial.

No es que en esencia esté mal que una exposición sea conceptualmente sencilla; el problema es que el tándem Prado-CaixaForum parece estar más preocupado por conseguir una muestra resultona que les asegure el éxito de taquilla (lo que se conoce como blockbuster exhibition, término surgido en los 60 -70) que presentar algo con un contenido elaborado o mínimamente innovador. Porque eso sí, la exposición es un rato efectista, se lo aseguro.

Teniendo en cuenta que la tesis de la exposición es el arte y la mitología, llama la atención la poca importancia que la muestra le otorga al arte en sí y a sus creadores. Autores de la talla de Rubens, Ticiano, Zurbarán o José de Ribera son prácticamente ninguneados en la exposición cuya mediación -flyers, paneles explicativos, hojas de sala, cartelas de las obras y catálogo- se centra únicamente en el culebrón eterno de la mitología clásica, echándose en falta más referencias a los artistas o a la evolución iconográfica de los mitos representados a lo largo de la historia del arte (uno de los objetivos pretendidos de la muestra).

En este punto de la crítica quizá hubieran agradecido una fotografía de la exposición, y no la de alguien –admito que soy yo- prestándose a un fotomontaje con cierta gracia (pues en el espacio educativo te ofrecen la irresistible oportunidad de convertirte en tu propio mito). Yo también. Pero no olviden que estamos hablando de dioses, de los del Prado ni más ni menos, que cual estrellas de rock han venido a Mallorca con sus excentricidades y exigencias, envueltos en un aura de divismo obsoleto obligando a su séquito adoctrinado a promulgar un “no fotos por favor”. – “Pero es sin…”- ¡Ni siquiera sin flash!”

¿Pero por qué esta prohibición de tomar fotografías? Les digo ya que no es por cuestiones de conservación: la teoría de que el flash daña las obras es una patraña exagerada demostrada por varios estudios científicos, entre ellos, algunos realizados en la National Gallery ya en 1995. Tampoco por derechos de autor de las obras expuestas: los artistas cuyos trabajos integran la muestra murieron los pobres hace ya muchos, muchos años, tantos, que ni sus familiares, si alguno quedara milagrosamente vivo, tendría derecho a reclamarlos. Sospecho -y no descubro nada nuevo con esto- que la cosa está más encaminada hacia cuestiones pecuniarias. El origen de la prohibición de las fotografías en los museos tiene como protagonistas en los años 80, a una cadena de televisión japonesa, la necesidad de restauración de la mismísima Capilla Sixtina, y unos derechos de reproducción exclusivos. Interesante historia. Busquen en Google los detalles.

Volviendo a la exposición que nos ocupa, lo mejor de ella es una proyección de sombras coreografiadas por Toni Mira, interpretadas por diferentes bailarines que se convierten acertadamente en dioses clásicos. Muy bello. Por lo demás, y para ser justos, hay que decir que es una muestra bonita de ver y una buena oportunidad para empaparse de mitología y apreciar obras maestras del Olimpo, perdón, quería decir del Prado.

artimite1

 


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