Covadonga




"Estoy enamorado", comentabas,
orgulloso y feliz, a tus amigos.
Luis Alberto de Cuenca

la tristeza no solo es un estado
y hoy he pensado en ti y en tus palabras
bebiendo como siempre hecho una mierda
y ya no sé vivir de otra manera

eres un triste fueron textüales
después de haber tenido que aguantar
el rollo y las disculpas las de siempre
lo tengo que pensar te pido tiempo
podemos ser amigos cuántas veces
habré tenido luego que escucharlo

y el tiempo ha ido pasando y a saber
qué ha sido de tu vida y ni siquiera
sé ahora dónde vives si en Madrid
o si volviste a Oviedo con tus padres

a mí me daba igual lo reconozco
que fueras una niña de papá
tan pija y caprichosa tan creída
y esa es la verdad insoportable 

entonces yo también era un niñato
un cerdo una basura un egoísta 
me temo que tal vez lo siga siendo
habiendo ya pasado los cuarenta

pero recuerdo que llegaste a clase
un día con el curso ya empezado
un rubio sol en medio del invierno
me llamo Covadonga Arias Fanjul
ahí puedes sentarte junto a Marcos

y aunque te parecías más a Clara
tan rubia y alta y blanca tan azules
tus ojos como un cielo en primavera
yo quise imaginarte como a Heidi

descalza por los prados y montañas
corriendo alegre persiguiendo cabras
y olías como a flores como a hierba
a nubes de tormenta y a mujer

absorto en tus dos tetas cuando entraste
yo soy así de simple me conoces
no oí que Don Higinio repetía
Don Marcos salga usted al encerado

pero al sentirte cerca me empalmé
el pantalón del chándal sin bolsillos
el bulto que crecía inopinado
en medio de las risas de la clase

más tarde en el recreo coincidimos
y me dijiste que eran gilipollas
unos críos aún pero que yo
me había comportado como un hombre

nos fuimos a fumar a los servicios
recuerdo la saliva en la boquilla
el humo que endulzaba tus palabras
y cuando fui a besarte aquella gorda
aporreó la puerta y lo dejamos
y no pude dormir aquella noche

salimos juntos casi todo un año
pero llegó el verano y te marchaste
y yo como un capullo te escribía
y no me respondiste ni a una carta

llegó septiembre y tú no eras la misma
y yo cogí latín tú matemáticas
y un día me dijiste todo aquello
que estabas agobiada y tal y tal

en fin que era verdad y soy un triste
borracho todo el día y sin un duro
y que tenías razón pero quizás
tan rubia tan alegre tan perfecta
hubiese preferido una mentira

--MMM--

Fotografía: © Joseph Szabo

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