El poeta


unta mis ojos con aceite,
para que al conocerte me conozca.
Octavio Paz


Veníamos de ver el Coliseo
Algunos se pararon a comprar
Agua a precio de whisky en un quiosco
Y Don Higinio nos metía prisa
Porque aún teníamos que visitar
Los Foros y esperaba el autobús

Bajo imponentes restos de columnas
Cipreses de solemne mármol gris
La tarde se alargaba en sombras y era
Sentir tu mano dentro de la mía
Lo único que entonces me importaba
Y todo lo eclipsaba tu sonrisa

Fue cuando conocimos al poeta
Así se presentó aquel puto gordo
Con chanclas y camisa floreada
No más eso es verdad que su engolada 
Diarreica verborrea y se limpió
La frente del sudor bajo la gorra

Y se pegó a nosotros e intentaba
Apostillar en todo lo que Higinio
Trataba de explicarnos sobre Nerva
O Augusto o fue Trajano no recuerdo
Quién coño había mandado construir
Aquello convertido en pedregal

Solo el poeta de verdad nos dijo
Alcanza a comprender esta grandeza
La esencia que sus mármoles esconden
La gloria que la lira del aedo 
Tocado por la gracia cantará
Si acepta de las musas su regalo

Y para apostillar su perorata
Que ya me iba tocando los cojones
Mientras que tú tirabas de mi mano
El puto gordo terminó exclamando
La lástima es que ahora siempre está
Hollada por enjambres de turistas

Eso le dijo entonces la sartén
Al cazo y se quedó tan pancho

--MMM--

Ilustración: Roma. Foro Romano. Veduta di Campo Vaccino. (Giovanni Battista Piranesi, 1748).



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