Hiroshima




Moría a mis espaldas Hiroshima
Y la boca incendiaria cantaba
La grandeza crepitante de Roma
El fundido a negro
                       don't stop believin' 
En un restaurante de Nueva Jersey
O la tarde de domingo que Anthony
Se cayó del caballo

El mundo como ves
Ya murió muchas veces 
                                          antes
No me harás daño 
Ya no duelen
Las palabras que amanecen
O te tragas
Recubiertas de rocío o hiel
En tu lengua
Pecadora sin aurora posible
Para mí

De espectro a espectro te digo
Que no queda 
En mí un trozo de carne 
Que puedas lastimar
Con tu distancia
Ni tampoco un latido 
Que ronco y cansado 
De pronunciar tu nombre inútil
Te llame


B. Vargas
Imagen: © Robert Doisneau

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