La Ley del Pícaro (II)

“La tomé por la rebeca y ejecuté un empujón muy técnico que la obligó a extender los brazos hacia delante en un fútil intento de evitar el inevitable encontronazo contra el parabrisas del AVE. En esta ocasión no hubo demasiada sangre o por lo menos nadie alcanzó a verla y, de hecho, apenas los transeúntes del andén de Sitges percibieron nada. Ni siquiera mi mujer, que en ese momento expendía un Kinder Bueno de la máquina expendedora.”

El Portador, La Ley del Pícaro, Donbuk Editorial

2313019

Así empieza el segundo de los relatos. Creo que lo bueno de cada uno de ellos es que son muy diferentes entre sí, como aquellos hermanos que por caprichos de la genética nace uno rubio y uno moreno, el uno los ojos azules y el otro marrones. Pero aunque no se den cuenta, seguro que comparten otros rasgos que quizás no tengan tanto que ver con el físico. Mala uva, generosidad, qué sé yo. Supongo que eso es exactamente lo que ocurre con estos cuatro hijos que, como Zeus hiciera con Atenea, cercené de mi cabeza a base de hachazos certeros.

Pues ya quedan pocos días.

Recuerdo:

http://www.jordijunca.donbuk.com

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