La esquina




Entonces me parecía un milagro
                   ahora sé que lo era
Tu silueta impaciente 
En la segunda columna humeante
De la verja
Tener un destino para mis pasos
Al sonar el timbre de salida
Que pudiendo estar en cualquier
Otra parte del mundo
Estuvieras allí
Esperándome 
Para contarme cómo te había ido la mañana
Aguantando las ganas de coger mi mano
O darme un beso
El tiempo de llegar 
Al final de la calle
Y doblar la esquina
Y besarnos y reírnos 
Sin que mis hermanos nos vieran 
Sentirte morir de amor y de ganas
Mientras me arreglaba encendida
Al enfilar la calle de mi casa 
La ropa y la coleta

Entonces me parecía un sueño

Ahora sé que lo era

B. Vargas
Imagen: © Joseph Szabo

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